Crónica

Véral 2013

Viernes

17/06/2013

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Tras el buen comienzo del día anterior, la segunda jornada del festival fue la única con entrada de pago y curiosamente a la que más personas acudieron ya que era el día en el que los mismísimos Low pisaban las tablas del LAVA.

 Para comenzar la velada, Arborea nos demostraron la delicadeza de sus melodías cristalinas que flotaban por el recinto de la mano de la dulce voz de Shanti Curran y la habilidad de su hermano Buck al banjo y demás instrumentos de cuerda. El dúo norteamericano posee un estilo muy personal que destila serenidad y evasión hacia los paisajes lejanos que describen en alguna de sus melodías. Ejerciendo de teloneros de Low en su gira española, Shanti y Buck se mostraron encantados con la acogida del público en toda su gira.

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Minutos después sobre el panel del fondo del escenario se iniciaba una cuenta atrás: los diez minutos previos a la llegada de Alan Sparhawk y los suyos. Con su habitual puesta en escena en formato trío, los de Minnesota iniciaban un concierto en el que cada persona del público podía percibir como la banda variaba la intensidad a lo largo de los temas a su antojo. Como si se tratase de un lápiz de grafito con el que vas sacando diferentes tonos de gris, Low son capaces de graduar su sonido, despertando en el público la fascinación a la vez que diferentes paisajes grisáceos pasan por su cabeza.  El concierto se centró principalmente en los temas de su delicioso nuevo disco, en el que la melancolía está presente todo el momento. De este modo arrancaron con ‘Plastic Cup’ en el que la voz de Alan y la de Mimi se funden en una misma melodía, para proseguir con ‘On my Own’ y llegar a una irónica felicitación de cumpleaños en el tramo final de la canción. El trío siguió desgranando su último álbum con ‘Holy Ghost’ donde la voz de Mimi Parker llegó a tonalidades épicas que erizaban el vello a los asistentes en el estribillo. Tampoco se quedó atrás en cuando a emotividad ‘Clarence White’ y esa escala descendiente al piano que anticipa el fragmento “I know I shouldn’t be afraid” que nos hace estremecer mientras un hombre salta en paracaídas en las proyecciones en blanco y negro de fondo.

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Low también tienen tiempo para mostrar su lado más crudo de su música y rescatar entre golpes de percusión la atormentada y sombría ‘Monkey’ que abrió el camino hacía las guitarras crispadas. Sin embargo aunque pronto cesó la tormenta el terreno ya estaba mojado y Low lo aprovecharon para continuar con ese clímax tenso en temas como ‘Especially Me’ o ‘Whitches’, donde la voz de Mimi las más diversas tonalidades en compañía del piano o al ritmo de la percusión. Antes de la llegada de Monkey, Alan Sparhawk ya se había dirigido al público con unas bonitas palabras donde nos decía que esperaba que fuese el comienzo de una bonita amistad. Y es que no resulta difícil conectar con la banda cuando de por medio hay canciones tan redondas como ‘Silver Rider’ o la reconfortante ‘Words’. Llegando al final de un concierto que muchos no queríamos que acabase, Low interpretaron ‘ Canada’ donde nos volvían a encoger el corazón en un puño subiendo los decibelios. Antes de los bises nos despidieron plácidamente con ‘So Blue’, uno de los temas más coreados de su último álbum. Por entonces, el respetuoso público se deshacía en elogios y aplausos a los norteamericanos que supieron responder perfectamente con los dos temas extra: ‘Last Storm of the Year’ y ‘I Hear… Goodnight’. Lanzando un beso al aire y recalcando ese “Goodnight” del final del tema, Alan Sparhawk se despidió del público por todo lo alto, demostrándonos que seguramente estén en uno de los mejores momentos de su carrera, rozando de cerca la perfección no solo artística, sino emocional.

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Con la euforia aún presente del concierto de Low, los locales Corzo salieron del escenario. Su folk-rock de clara influencia americana convenció al público con temas de su debut homónimo acompañado de algunas composiciones nuevas. La banda liderada por Ángel Román poco a poco va cogiendo trayectoria y es que argumentos musicales no les faltan.

Otros que tienen multitud de argumentos musicales son Nudozurdo. Sin embargo, el formato que mostraron en el Véral, no era el idóneo para disfrutar de su música. Con un bajo, batería, violonchelo y guitarra acústica, Leo y los suyos desgranaron los temas del mismo modo que en su último trabajo Acústico. Y es que temas tan potentes como ‘Prueba/Error’ o ‘Ha sido divertido’ languidecían entre los punteos de cuerda. El público intentaba meterse en esta nueva propuesta de la banda, aunque a ratos no resultaba especialmente fácil. Quizás la característica voz de Leo Nudozurdo sacó adelante un bolo que seguramente no sea el más recordado en esta edición del Véral. Esperemos que los madrileños vuelvan pronto a enfundarse las guitarras eléctricas y demostrar todo su arsenal.

Cerrando el día grande del festival se encontraban Trajano!, un grupo atrevido que sabe combinar a la perfección la oscuridad de Joy Division con el rock psicodélico de The Horrors. Su actuación en Valladolid estuvo marcada por las dificultades técnicas relacionadas que nos dejaron un sabor agridulce ya que era un quiero y no puedo. La banda salió a comerse el escenario, sin embargo el técnico de sonido no lograba solucionar los fallos que impedían que los miembros de la banda se escuchasen encima de las tablas. A pesar de ello, Trajano! nos mostraron en su breve repertorio (impuesto por la hora a la que cerraba el recinto) los sonidos ruidosos de sus guitarras y los bucles hipnóticos de sus sintetizadores en canciones como ‘Muerte en el planetario’ o ‘Iker Jiménez’. Esperemos que vuelvan pronto por la capital castellana ya que se lo merecen.

HPIM5027 mm

También puedes leer la crónica del jueves y del sábado.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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