Crónica

Tónal 2013

27/09/2013

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El Tónal se mostraba como la primera fecha destacada del calendario de eventos en Valladolid, acercando sonidos diferentes y arriesgados. El público fue consciente de ello y respondió en cantidad y entrega, algo que ya viene siendo habitual en los últimos eventos de gran tamaño organizados por el Colectrivo Laika. Grupos con actitud y esa pequeña dosis perfecta de guitarras a alto volumen y ruidismo en directo que muchos siempre agradecemos.

Denis Jones fue el encargado de abrir el festival. Con guitarra en mano en muchos de los temas y la siempre inseparable mesa de mezclas, repleta de la cacharrería que ya viene siendo habitual, el mancuniano hizo un auténtico ejercicio de experimentación sobre melodías clásicas. Algo paradójico y notable, ya que sus composiciones más folk como ‘Elvis’ se desarrollaban entre loops serpenteantes y envolventes que aparecían de la nada y sincronizaban a la perfección con los ritmos marcados por la guitarra. Como si de una exhibición de arte contemporáneo se tratase, Denis actuó en el suelo mitad del LAVA, rodeado de una cinta roja y público por los cuatro costados observando detenidamente cada uno de sus movimientos. Todo un lujo.

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Después de Denis el público que copó las primeras filas esta vez de las tablas del escenario se transformó notablemente. Llegaba el turno de Miguel Grimaldo y Click Clack Gang para ofrecer una dosis de hip hop cargado de esas letras y temas que tanto gustan a los aficionados del género. Lo cierto es que la idea del Colectivo Laika de ampliar el campo musical de sus eventos con el hip hop, al igual que ocurriese con Erik Urano en el Véral es muy acertada ya que un público más variopinto puede disfrutar del festival.

A continuación llegaba uno de los grupos más esperados de la noche como era Él Mató a un Policía Motorizado. Los argentinos no defraudaron y buena parte de la culpa de ello, la tuvo el sonido potente y convincente de la banda. Arrancando con ‘El Magnetismo’ empezamos a sentir como la imponente voz de Santiago encogía a todo la sala y los electrizantes acordes de los teclados ofrecían el efecto propio para sentir el magnetismo del que tanto habla el tema. No tardaron mucho más en enseñarnos las guitarras, empezando una auténtica tormenta sonora, de intensidad ciertamente desbocada que atronaba en las primeras filas y encandilaba al resto. Las composiciones de los argentinos tienen un marcado carácter generacional y eso no pasó de largo en el público asistente que no dudó ni un momento en corear y extender sus brazos en temas convertidos en sus mayores hits como ‘Mujeres bellas y fuertes’, ‘Yoni B’ o ‘Chica de oro’. El concierto claramente discurrió por los sendero del noise más o menos profundo, demostrándose claramente en la cuerda de guitarra que tuvo que reparar el siempre dispuesto Luís Rodríguez. El concierto llegaba a su fin, sin embargo eso no se percibía en una banda que lejos de apretar ferozmente las cuerdas de sus guitarras iba subiendo aún más en decibelios. De este modo, ‘El día del huracán’ o ‘Mi próximo movimiento’ sonaban como bofetadas sonoras incontestables, duras y oscuras, sin embargo repletas de melodía. El final como no puede ser de otra forma llego de la mano de la distorsión más salvaje que dejó temblando nuestros tímpanos.

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Si con Él Mató a un Policía motorizado vivimos una actuación de rabia sonora, podemos decir que con León Benavente adoptamos una actitud furiosa y visceral ante los temas que nos plantea la experimentada banda. En su directo supieron como agitar perfectamente al público, sacar toda la rabia que llevan dentro y manifestarla en forma de canciones coreadas. Desde el comienzo del fragmento instrumental inicial, León Benavente nos hicieron tomar una actitud crítica con todo lo que nos rodea y multitud de cuestiones nos surgieron en la cabeza. Como si se tratase de una crítica colectiva, medida con frialdad nos hicieron replantear hasta el significado del amor más despiadado. A pesar de la fuerte presencia de las letras en los temas de la banda, no podemos dejar pasar la posibilidad de admirar la maestría y calidad en la interpretación de los temas, aportando los momentos musicalmente revolucionarios en su justa medida. No faltó ningún tema de su primer disco homónimo salvo ‘La gran Desilusión’, tema en el que colabora Irantzu Valencia. Sin embargo dos nuevos temas completaron su ausencia, uno de ellos ‘Todos contra todos’, que muestra la fiel realidad de la mayor parte de la clase política. Con guitarras afiladas, letras aún más, que se clavan en el subconsciente nos dimos cuenta del gran número de seguidores que ha ido acumulando en los últimos meses. Para el recuerdo quedará el espectacular final de ‘Ser Brigada’ con un Abraham Boba desenfrenado que desató la locura en el LAVA. Una banda de esas que necesitaba el panorama, una banda de actualidad en todos los sentidos de la palabra.

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El fin al Tónal lo pusimos con Lost Twin y su buena propuesta bailable en el mismo terreno que horas antes había ocupado Denis Jones. Entre la música del sevillano Carlos R. Pinto podemos observar multitud de capas que pasan desde la electrónica más accesible de gente como Aphex Twin o incluso algún que otro eco de los Animal Collective. Uns manera muy acertada de terminar el festival.

Fotografías tomadas por Andrea Lucas Lacal.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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