Crónica

Sonorama Ribera 2017

10/08/2017 - 12/08/2017

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La vigésima edición del Sonorama Ribera ha resultado la más exitosa de su historia, así lo demuestran unas cifras de asistencia que han superado las 25.000 personas diarias en el recinto ferial, colapsando en algunas ocasiones buena parte de la logística del festival. Todo crecimiento conlleva sus pros y contras, algo que en anteriores ediciones del festival se había decantado más bien en su lado positivo, sin embargo en esta ocasión, este crecimiento ha revelado la peor cara de la masificación y la falta de previsión en puntos destacados. Por ejemplo, resulta inadmisible que un festival con una trayectoria ya más que dilatada no vea venir las colas de duración superior a la hora y media para recoger una pulsera y poder acceder al recinto durante buena parte del jueves, algo que en nuestro caso nos obligó a perdernos buena parte de la actuación de Nacho Vegas a pesar de llegar con un margen de tiempo bastante holgado. Cierto es que la organización siempre se esfuerza por solventar este tipo de situaciones y agilizar todos los procesos relacionados con su comunicación, pero al comprobar cómo año tras año el primer día grande del festival acumula retrasos y falta de previsión, resulta un tanto desesperante.

El encaje de bolillos realizado para aumentar su aforo dentro del recinto ferial se ha visto traducido en una reorganización de elementos como la zona de comidas y  su mercado, localizándose en un sector del parque de bomberos y evitando de este modo el embotellamiento que en algunos momentos se generaban en anteriores ocasiones en la salida del recinto. Más puntos positivos han llegado con una nueva estructura del escenario secundario, que en esta ocasión ha llevado el nombre de la ciudad, gozando de dos pantallas gigantes verticales con las que no perderse nada. Esfuerzos importantes y necesarios que también se han vivido en el centro de la villa, intentando descongestionar en la medida de lo posible la afamada Plaza del Trigo para acercar el festival a nuevos espacios como el parque María Pacheco o el barrio de Santa Catalina. Dentro de todo el enarbolado matinal de este año, nosotros nos quedamos sin lugar a dudas con el escenario Charco. Programación más que destacada y a la altura, junto con el mejor espacio de descanso que nos podríamos encontrar en toda la ciudad. Muchas veces la mejor solución pasa por unir fuerzas con una visión externa de lo que es Sonorama para aportar aire fresco, algo que Charco ha cumplido con creces en su segunda presencia dentro del evento. Con esta valoración inicial, entramos de lleno a repasar los momentos musicales más destacados que nos han dejado estos días.

JUEVES

La kilométrica cola presente en la entrada el recinto nos obligó a perdernos clásicos de Nacho Vegas tan deseados y rescatados para la ocasión como ‘Miss Carrusel’, algo que realmente nos enfadó sobremanera ya que llegamos con suficiente antelación como para no perdernos su actuación. De lo poco que pudimos disfrutar, nos encontramos como su propuesta al lado del coro Al Altu La Lleva presenta algún síntoma de agotamiento, dejándonos ver como una nueva etapa está muy cercana a llegar en forma de la grabación de un nuevo trabajo. Con un sonido muy destacado, algo que luego no se vivió en la mayoría de momentos del festival, la parroquia fiel al asturiano vivió con pasión su directo, llevando sus puños al alto con canciones tan desatadas como ‘Aída De La Fuente’. El remate no pudo llegar de otra forma que no fuese con ‘La Gran Broma Final’, uno de esos temas que sigue poniendo los pelos de punta pese al paso de los años. La siguiente actuación de la jornada corrió a cargo de una Anni B Sweet que también apuraba los últimos coletazos de la gira de presentación de su último trabajo Chasing Illusions. La malagueña ha conseguido alcanzar un punto intermedio entre todo el apartado recogido y acústico de sus inicios junto con el pop de pequeños arreglos desplegado últimamente. Ambiente distendido, sacando bastantes sonrisas al público en base a un setlist donde se guardó las canciones de tintes más oscuros, algo lógico en un formato festivalero que supo defender con mucho acierto.

La siguiente parada del día corrió a cargo de Tuya en el escenario Burgos Origen y Destino, presentándonos David T. Ginzo su proyecto en esta ocasión en formato dúo. Con unos audiovisuales de lo más sugestivos en el fondo y una túnica a modo de mago primitivo, el músico asturiano se encargó directamente de los sintetizadores, ofreciéndonos seguramente el directo más atrevido del festival. Lo cierto es que nos esperábamos una gran presencia de las canciones de su último trabajo A War is Coming, pero lo que nos encontramos fue algo más sorprendente como fue el hecho de adaptar canciones mucho más antiguas a los nuevos territorios contenidos en el mencionado último trabajo. De este modo pudimos disfrutar mucho de la nueva cara que presentan canciones como ‘All My Best’, bastante desfigurada respecto a cómo la conocimos en su día, pero mostrando un punto de reinvención que no nos extraña de todo un talento como el suyo. A partir de este momento, la noche estuvo marcada por las letras grandes del cartel, encontrándonos con un suceso poco agradable para los fans de Dorian como fue el hecho de que solo pudiesen interpretar tres canciones debido a los problemas con la corriente sufridos en el escenario Aranda de Duero. Un problema bastante serio que por más que se dio tiempo a solucionar resultó imposible.

Las dosis de para agitar a las masas llegaron de la mano de unos Amaral por los que no parecen pasar los años. Sonorama Ribera supuso para ellos uno de los mayores puentes para acceder al mundo festivalero que no se habían planteado antes de la publicación de Hacia lo Salvaje, algo que agradecieron sobremanera en un directo técnicamente perfecto y muy cuidado en el plano de lo visual. Los años parecen no pasar por ellos, encontrándonos a una Eva Amaral extra motivada, poniendo entusiasmo tanto en clásicos como ‘Estrella de Mar’ como composiciones más recientes del carácter a ‘Lo Que Nos Mantiene Unidos’. Un énfasis muy bien controlado en todo momento, sabiendo integrar a la perfección todas sus etapas desplegadas a lo largo de las radiofórmulas de todo el país para ofrecer la imagen inequívoca de la conversión de lo conocido como música independiente en los inicios de los 2000. La siguiente parada de la noche para nosotros corrió a cargo de unos Dinero que viene a ejemplificar aquello de mostrar actitud para suplir otras carencias. Con un público enfervorizado a aquellas horas de la noche, mostraron como el legado de Pignoise a la hora de acercar a Green Day a todo el pueblo español sigue teniendo gran vigencia en nuestros días.

La primera gran jornada del festival la despedimos con unos WAS que se salieron. Su propuesta ha ido girando de la espectacularidad de la lentejuela de los Primal Scream más animados hacia terrenos más cercanos a los de sus paisanos de Delorean. Un espectáculo que combinó un el espíritu ancestral vasco en determinadas grabaciones ambiente a la par de tocar la txalaparta como debe de ser, logrando que todo encaje a la perfección con las composiciones anteriores a Gau Ama. Buena muestra la podemos encontrar en canciones como ‘07:45 (Bring Me Back Home)’, pasando del confeti de antaño a un impulso nervioso de caderas en vez de rodillas de goma preparadas para dar saltos. Sin lugar a dudas una forma más acertada de cerrar uno de los escenarios principales, poniendo de manifiesto de que parar levantar al personal en un evento de estas características no todo son estribillos indescifrables, sino calidad en una propuesta bailable más lejana a las guitarras como bien demostraron gracias a momentos como ‘Upside Down’. Con los sonidos ambientales y tirados hacia el naturalismo, abandonamos casi con los primeros rayos de luz un recinto ya por esas horas completamente tranquilo.

VIERNES

Tras comprobar el alto grado de saturación que presentaba el centro del pueblo, la mejor opción era sin lugar a dudas visitar el escenario Charco. Allí nos esperaba una gran sorpresa como eran Kitty, Daisy & Lewis. Acompañados como es de costumbre por sus padres en el escenario, la familia Durham no estaba de gira ni nada por el estilo, sin embargo habían elegido Aranda como una parada en la que sorprender sobremanera al personal, algo que nos hizo saltar las lágrimas de emoción. Nos ofrecieron un concierto cargado de una selección de temas que ya se han convertido en todo un clásico en su repertorio de rock, blues y en definitiva, canción americana de lo más apegada a sus raíces, todo con muy buenas voces y arreglos de lo más sutiles. Seguramente el mayor protagonismo se lo llevó su trabajo más reciente hasta la fecha Kitty, Daisy & Lewis The Third, dejándonos constancia de su capacidad para intercambiarse los instrumentos como si nada.

También hubo momento para que les acompañase encima del escenario un veterano trompetista que supo sacarle el mejor partido a los temas que giraban más hacia el ska. Mención especial mereció la interpretación de ‘No Action’, donde Daisy supo sacar toda la rabia de la canción al piano para arrancar uno de los mayores aplausos de la mañana. El concierto fue llegando poco a poco a su fin con un público de lo más entregado y cumplidor aunque no fuesen muy conscientes de quienes estaban encima del escenario. Con la alegría en el cuerpo de haber tenido la suerte de disfrutar el que sería uno de los mejores conciertos del festival, continuamos disfrutando durante un buen rato más de Dengue Dengue Dengue, otro de los platos fuertes del escenario Charco, ejerciendo de forma similar a Chancha Vía Circuito el año pasado. Electrónica, cumbia y ritmos caribeños para ofrecernos una cara muy disfrutable y diferente a lo que habitualmente presenta el festival arandino.

Nuestra jornada por la tarde comenzó con unos Tórtel que tenían que defender la difícil tarea de abrir el escenario Burgos Origen y Destino a las siete de la tarde, un horario demasiado temprano que cuanto menos nos sorprendió después de todo lo que demostraron en su anterior visita al festival. Las canciones del grupo valenciano sonaron precisas, con el influjo del pop mediterráneo y arreglos muy bien logrados en el formato directo que los caracteriza, sin embargo quizás faltó alguna mayor dosis de épica que en el formato estudio de su último trabajo Transparente sí que quedó capturada. Es aquí donde nos damos cuenta de que en escenarios de este tipo, un directo en sala supera infinitamente al de un festival. Por suerte, seguramente no pasará mucho tiempo para que volvamos a ver a Tórtel de nuevo. Otros que también actuaron en el escenario Burgos Origen y Destino, pero que se vieron mucho más favorecidos por el horario fueron Cápsula. En su homenaje a Bowie volvieron a cumplir, aunque en esta ocasión faltó un plus de espectacularidad que hubiese hecho recordar su concierto de una forma más destacada.

Con el recinto a pleno funcionamiento y gran expectación Fangoria se dispusieron a realizar una selección de todos los éxitos de su carrera. Quienes los hubiesen visto recientemente no se llevarían grandes sorpresas en su espectáculo, pero quienes llevasen una buena temporada sin hacerlo, se sentirían de lo más agradecidos. Ya es hora que alguien revindique a Sonia y Selena en este país, algo que Alaska lleva haciendo últimamente y que por supuesto no faltó en su directo en el festival. A continuación, los derroteros nos condujeron hacia una propuesta bien diferente gracias a Novedades Carminha. Los gallegos se encuentran en uno de los momentos más dulces de su carrera, consiguiendo que las canciones de su último trabajo Campeones del Mundo, tomen en directo el toque tan canalla y garagero con el que debutaron. Su directo seguramente no tenga todo el tono festivo al que acostumbraban, pero el efecto disfrutable es el mismo gracias a una parte rítmica y canciones de lo más directas como bien lo demostraron con ‘Cariñito’. Dejando constancia de su gran reinvención, su actuación llegó muy directa a nuestras caderas y al corazón.

El plato fuerte de la noche y seguramente del festival llegaba con La Casa Azul y un Guille Milkyway dispuesto a hacernos recordar momentos de nuestra vida de lo más bonitas. A pesar de su corta actuación, en la que solo les dieron 45 minutos, la formación barcelonesa supo sintetizar como buenamente pudo la historia pop más reciente de este país. No faltaron auténticas obras de arte enfocadas hacia el amor teenager como ‘Chicle Cosmos’, ‘Sucumbir’ o ‘Cerca de Shibuya’. La sensación que desprende Guille encima del escenario es la de mayor felicidad que nunca, ganando más peso una formación mucho más enfocado al pop que hacia la electrónica, algo que sinceramente sienta muy bien tanto a las canciones como al espectáculo visual. Seguramente no puede haber un mayor homenaje a la música española que un directo de La Casa Azul, algo que quedó patente en su directo.

SÁBADO

Las fuerzas ya escaseaban, pero había que darse vida para no perdernos de forma temprana a El Lado Oscuro de La Broca. La formación zamorana viene de firmar con Poderosa un segundo trabajo de lo más destacado en el noise nacional, afilando cuchillos y localizándose como una formación ajena a todo tipo de tendencias. A plena luz del día supieron sonar de lo más potentes, describiendo unas estampas llenas de sucesos por imaginarse en mitad de la negrura de la naturaleza y sabiendo poner el pie en el acelerador en el momento preciso. Como colaboración de lujo contaron con María Mieres, vocalista de Seven Tin Stars o San Jerónimo poniendo voz a ‘Frenética’. Más momentos destacados del directo llegaron con el electrizante torrente presente en ‘Cartas Al Apóstol’, desatando demonios para entrar en la recta final de su directo y dar vida a unas cuantas mascaradas entre el público para que el algarabío fuese el máximo posible a esas horas de la mañana.

La segunda parada del día no podía llegar de otra forma que no fuese con Él Mató A Un Policía Motorizado. Los argentinos disfrutaron la noche anterior a tope con La Casa Azul y llegaban dispuestos a emocionar con su rock de historias agridulces. La presentación de su último trabajo La Síntesis O’Konor se entremezclo a la perfección con su brutal trayectoria, logrando un repertorio de lo más equilibrado. Las nuevas canciones en directo cuentan con un refuerzo en la percusión, algo que sienta a la perfección a canciones cargadas de una furia provocada por los recuerdos rotos como bien se apreció en ‘Las Luces’. A pesar de algún problema inicial con el bajo de Santiago, el concierto continuó como un tiro, encontrando distorsión y melodía a partes iguales para adentrarse en una traca final culminada con puños en alto entre el público gracias a ‘Mi Último Movimiento’. Uno de los conciertos más esperados del festival no decepcionó en absoluto, sino que para muchos supuso la estampa perfecta de todo lo que queremos que al menos no se pierda en el Sonorama Ribera.

Ya por la tarde, en el recinto no nos podíamos perder a unos Kokoshca que quizás se encuentran en el mejor momento de su carrera. Seleccionando cuidadosamente los temas de su último trabajo Algo Real, hubo al menos tiempo para degustar con serenidad ‘El Escultor’ o ‘RBU’ ante un público bastante mayor que la mayoría de grupos del mismo escenario llegados desde puntos muy  cercanos a Aranda de Duero y con una movilización mucho más importante de amigos y conocidos. Con la perfecta dosis de entrega a canción tan insurgentes como ‘Yo Nací’, el concierto fue adentrándose en su recta final cuando tras revolucionar al personal con el clásico ‘La Fuerza’, sufrieron un sabotaje en toda la regla impidiéndoles tocar el tema final ‘No Volveré’, algo inexplicable después de comprobar algún que otro cantado exceso de setlist en los días previos del festival.

Después del cierto enfado de buena parte de los asistentes con el incidente de Kokoshca, la noche solo podía crecer con directos como el de Ilegales. Lo suyo resultó un repaso macarra, épico y con ciertos tintes de nostalgia en uno de esos directos que podrían considerarse imprescindibles de antemano en la configuración del cartel. Clásicos como ‘Agotados de Esperar el Fin’ sonaron a todo trapo, conduciéndonos por los caminos guitarreos más arduos donde ya casi todo da igual. La noche avanzaba hacia el esperado momento del concierto sorpresa del veinte aniversario del festival. De forma inequívoca todo apuntaba hasta Los Planetas, algo que el asistente medio de este año del festival no se le pasó por la cabeza. El resultado fueron riadas y riadas de gente abandonando el escenario ante la cara atónita de muchos otros. Lo cierto es que el directo de Los Planetas nos dejó un sabor agridulce debido a los problemas de sonido presentados en su inicio, una constante a lo largo del festival que resulta inexplicable como no se haya podido solventar en el tercer día. Para fortuna nuestra, tuvimos la posibilidad de ir accediendo poco a poco a posiciones más adelantadas del escenario donde el asunto mejoró con creces. Como grandes highlights del directo nos quedamos con momentos tan bonitos como ‘Jose y Yo’, ‘David y Claudia’ o la participación de Amaia Tirapu en ‘Espíritu Olímpico’.

A falta de un segundo concierto sorpresa que resultaron ser el dúo londinense Monarchy, para así justificar las interrogaciones del eslogan del festival ¿Un año sin güiris?, el sábado fue muriendo lentamente dejándonos varios interrogantes acerca de lo que se ha convertido el Sonorama Ribera. Está claro que la homogenización ha llegado en todos los sentidos, tanto en su propuesta estilística (una tendencia que visto lo visto en estos últimos años no nos sorprende) como en la esencia de mantener un festival cercano y bien diferenciado de las multitudinarias propuestas idénticas que podemos encontrarnos en otros puntos de la península. Seguramente hace cinco años nunca nos imaginásemos un evento tan concurrido y alejado de la esencia que en su día lo caracterizó. Solo queda esperar un aprovechamiento eficiente de los mayores recursos que cada vez se les presentan y haya cabida para una visión mucho más amplia de la escena nacional emergente. Nosotros estaremos allí para comprobarlo un año más, seguramente movidos por el corazón y los recuerdos que por la cabeza.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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