Crónica

Sonorama Ribera 2016

Sonorama Ribera

11/08/2016 - 13/08/2016

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Sonorama Ribera ha vivido su edición más exitosa y llena de interrogantes en cuanto al su futuro. Tras vivir muy de cerca el crecimiento del festival a lo largo de estos años, podemos decir que el evento arandino ha pasado a una liga mayor en cuanto a número de asistentes y popularidad. El modelo basado en la cercanía de los escenarios concentrados en el pueblo poco a poco se ha visto cómo se desvanecía, consiguiendo que el protagonismo musical se viese relegado a un segundo plano. Ante estos problemas, la organización se puso manos a la obra con la inclusión del escenario Charco, lo que vino a ser un auténtico paraíso en el Parque de Isla y sin lugar a dudas la mejor noticia de esta pasada edición. Son este tipo de detalles en los que podemos sentir muy de cerca el entusiasmo del festival por encontrar un hueco para todos sus asistentes dentro del mismo.

En unos tiempos en los que mucho se habla del pinchazo de la burbuja festivalera, estamos comprobando como la realidad es muy diferente a lo que se refleja en los medios últimamente. El Sonorama Ribera es el mejor ejemplo, mostrando como miles de jóvenes se apuntan por primera vez a un festival de verano. Es principalmente el gran acto social en el que se han convertido este tipo de eventos lo que lucha contra sus principales señas de identidad, desbordando todos los establecimientos y lugares míticos de Aranda. Por ello, el crecimiento que seguirá experimentando el festival pasa por diversificar al máximo sus propuestas intentando mantener una calidad musical mínima, algo que hasta hace unas ediciones el festival cumplía con creces. A partir de esta edición, llegan tiempos emocionantes por saber cómo la organización será capaz de gestionar todos estos interrogantes y la dirección más o menos alejada de macrofestival que quieran darle. Comprobando lo exitoso y los buenos momentos que hemos vivido en el Sonorama, tenemos muchas esperanzas en que el crecimiento también pueda traer cosas muy buenas. Una vez realizado el balance de esta pasada edición, vamos allá con todos los conciertos de los que hemos disfrutado estos días.

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JUEVES

Nuestra ruta del jueves comenzó con la rueda de prensa que ofreció el Dúo Dinámico en el ayuntamiento arandino acompañados por Javier Ajenjo y varios miembros de la corporación municipal. En las caras del grupo se notaba la ilusión por formar parte de un evento de este tipo, algo novedoso para ellos pero que como bien reflejaron les venía como anillo al dedo. Tras responder a preguntas como qué es para ellos ser indie, se produjo uno de los brindis más emocionantes del festival. Acto seguido, nos dirigimos al escenario Heineken, mucho más mejorado que lo que nos podíamos encontrar en anteriores ocasiones en el escenario Red Bull ubicado en su mismo lugar. Allí estaban Rural Zombies, la nueva sensación musical vasca que tantas influencias han recogido de vecinos suyos como Grises o Belako. Ofreciendo un directo muy propicio del formato festivalero, supieron mantener al público en continua aceleración a base de contantes cambios de ritmo en sus temas. Reservado fuerzas para la tarde, nos dimos el lujo de disfrutar de la gastronomía típica de Aranda.

Bajo un sol de justicia, la tarde comenzó para nosotros con El Niño De Elche en unos de los conciertos más cortos de la historia del festival. A estas alturas es inadmisible que un evento de esta categoría comience con tanto retraso sobre su hora prevista de inicio y de lugar a una reducción de la duración de los conciertos de artistas posteriores. Pese a todo, el músico andaluz nos conquistó con sus juegos de voces y una rabia volcada en unas canciones tan mutantes como mordaces. A continuación llegaba uno de los platos fuertes del día. Estamos hablando de Manel y la que fue su primera actuación en el festival arandino. Combinando a la perfección los temas de su último trabajo como ‘Les Cosines’ o ‘La Serotonina’ con canciones recuperadas para la ocasión como ‘Al Mar’, nos brindaron un comienzo de atardecer lleno melodías coreables y la felicidad propia de volverlos a ver encima de un escenario. Un panorama mucho más recogido nos presentó Ricardo Vicente y su banda. En su breve directo nos emocionó una vez más a base de canciones agridulces y toda esa inherente nostalgia que siempre nos producirá un sonido muy propio de La Costa Brava. De su nuevo trabajo Hotel Florida, nos dejó perlas como ‘Muriendo de Frío’ o ‘Como que Sale el Sol’, sin olvidarse tampoco de todas sus etapas acompañado de artistas como Francisco Nixon o The New Raemon. Uno de esos directos que siempre suscita nuestro lado más sensible a la par de disfrutar de un poderío guitarrero que en ciertos momentos resultó brillante.

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La siguiente parada en el camino llegó con Tigres Leones, algo que nos hizo imposible presenciar el concierto esperadísimo del Dúo Dinámico. Lo de los madrileños fue un auténtico escándalo enlazando todos sus temas sin ningún segundo de descanso entre ellos. Sonando altivos y sin dejar de lado el toque surrealista que impregna su discografía, podemos decir que fueron los grandes triunfadores de la jornada del jueves. Mención especial merece lo bien que sonó su nuevo single ‘El Sur’, a la par de estrenar un nuevo tema que transcurre en Galicia. Con el buen sabor de boca de su concierto, todavía nos quedaban fuertes emociones con los siempre infalibles Triángulo de Amor Bizarro. Los gallegos concentraron en su setlist los temas más destacados de su último trabajo como pueden ser ‘Barca Quemada’ o ‘Gallo Negro Se Levanta’, sin olvidarse de auténticos clásicos tan arrolladores como ‘El Fantasma de La Transición’. Con el mejor sonido del día en el escenario Castilla y León, TAB ofrecieron la dosis de ruido que siempre tiene que estar presente en un festival de estas características. Cerramos la noche con el espectáculo más que curioso de Fuel Fandango en el horario más apropiado para desplegar sus sonidos. Los temas de su reciente trabajo ganaron en protagonismo a las canciones que los han encumbrado a lo largo de estos años, mostrando como la renovación de su repertorio es bastante acertada.

 

VIERNES

Tras recuperarnos de la primera jornada, comprobamos como estar en el centro del pueblo ero algo casi impracticable por lo que decidimos disfrutar de todo lo bueno que nos ofrecía el nuevo escenario Charco. Centrado en propuestas latinoamericanas, este nuevo espacio ubicado en el Parque de la Isla, representaba un remanso de paz a la par de una calidad musical más que destacable. De este modo Papaya ofreció uno de los directos del festival, derrochando simpatía sobre el escenario a la par de potenciar las posibilidades que ofrecen los teclados dentro de su primer LP No Me Quiero Enamorar. En directo sus canciones toman un matiz más contundente, como fue el caso de ‘El Secreto’ y ‘Carne de Carroña’, tema que repitió en el bis. Debido al contundente calor que estábamos sufriendo, lo más acertado resultó tomarnos un buen descanso en una zona tranquila de la villa.

La tarde se presentaba con conciertos de lo más interesante desde primera hora. Debido a ello nos presentamos a las 7 de la tarde para ver como Nudozurdo abrían la jornada. En su directo concentraron temas muy representativos de su discografía como ‘Mil Espejos’ y algún que otro de su último trabajo Rojo es Peligro, como fue el caso de ‘Bucles Dorados’. La mejor noticia que pudimos obtener de su directo es que en su próximo trabajo volverán por los derroteros de sus orígenes, algo que pudimos comprobar en un nuevo tema que interpretaron. La tarde seguía por el camino de las guitarras oscuras, en esta ocasión con Disciplina Atlántico. Aunque claramente no era la hora adecuada para su concierto, la banda con base en Madrid se mostraron muy aguerridos desde el primer momento, presentándonos algunos temas que irán contenido en su primer LP. Tampoco faltaron canciones ya conocidas y de carácter muy generacional como fue el caso de ‘Parquesol’. Un concierto con el que demostraron sus credenciales para convertirse en una de las bandas noise más potentes del panorama actual.

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Tras alguna que otra cola más larga de lo deseada para cargar nuestras pulseras, llegó el momento de comprobar si Kula Shaker seguían en plena forma, algo que pudimos acreditar. A pesar de contar con su nuevo trabajo K 2.0, los británicos apostaron por un formato muy festivalero repleto de los grandes hits de su discografía como ‘Mystical Machine Gun’, ‘Govinda’ o ‘Sound Of Drums’. Quizás el gran problema de su directo fue un sonido bastante bajo, que contrastó con una actitud muy enérgica de una banda que parece que nos han pasado los años por ella. La noche nos conducía hacia otro de los conciertos de mayor envergadura del festival como era el de The Hives. Lo de los suecos se basó en un espectáculo más que en un concierto, ya que a pesar de derrochar grandes dosis de energía que nos agotaban con tan solo verlos, las limitaciones de sus temas se hicieron más que presentes. Con una comunión total con el público, podemos decir que fue uno de los directos que más caló entre los asistentes, sintiendo que estas propuestas son necesarias en el festival, más que nada para causar la euforia precisa que se mantenga a lo largo de la noche.

La próxima parada marcada a fuego llegaba con Belako, uno de esos grupos que se han ganado a pulso recorrer toda la geografía española y parte del extranjero. El directo de los de Mungia hizo que nuestra noche mejorase notablemente. El punto post-punk de sus temas ha encontrado en su nuevo trabajo Hamen la combinación perfecta con los graves electrónicos, algo que se hizo notar sobremanera en directo. A través de temas como ‘Track Sei’ o ‘Sea of Confusion’ consiguieron que la revolución entre el público, provocando incluso hasta pogos. Resulta muy agradecido comprobar el crecimiento de una de las bandas actuales con mejor directo en el panorama nacional. Nuestra noche se cerraba con uno de los directos más divertidos del festival. En el escenario Burgos Origen y Destino Perlita se encargaban de una fusión prácticamente imposible de ritmos a lo Dan Deacon y una dulzura electrónica que se fue tornando mucho más perversa a medida que avanzaba su directo.

 

SÁBADO

Las fuerzas empezaban a escasear pero había que despedir de buena forma nuestra estancia en Aranda. A pesar del cansancio merecía mucho la pena madrugar para vivir de cerca el concierto de Amatria en la Plaza del Trigo. Arrancando a las 12 de la mañana, la banda en formato trío nos inyectó la dosis de energía necesaria para afrontar esta última jornada. Como era lógico tiraron de su lado más electrónico, en un ejercicio de pop sin complejos y enfocado siempre a buscar los buenos momentos. Con la colaboración incluida de Elyella Djs en ‘Chinches’, llenando de confeti al público, vivimos nuestra estampa más bonita en la Plaza del Trigo de la presente edición. Después de tomarnos un merecido descanso nos dirigimos al escenario Charco para vivir el mejor concierto del festival. Allí estaba Javiera Mena dispuesta a trasladar el encanto de sus melodías electrónica bajo la plena luz del sol, algo que a bien seguro no está muy acostumbrada. Poco pareció importarle este hecho, ya que la energía que la caracteriza a ella y a sus dos bailarinas estuvo en todo momento más que presente. La sucesión de hits era inapelable, desde ‘Otra Era’, ‘La Joya’ o ‘Espada’, algo que el público agradeció sobremanera, seguramente disfrutando aún más de su directo que si se hubiese programado a altas horas de la mañana. Despidiéndonos del escenario Charco, esperemos que hasta el año que viene, nos encontramos con la propuesta más que interesante de Chancha Vía Circuito, combinando todo tipo de músicas étnicas de Latinoamérica que llevó a muchos asistentes hasta el éxtasis musical.

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Ya por la tarde, arrancamos con unos Mucho totalmente renovados en su puesta encima del escenario. Ahora todo el protagonismo recae en el aparataje de los teclados, consiguiendo que todo ese brillo cósmico que tanto nos han proclamado en los últimos años tenga más sentido que nunca. Pudimos comprobar como los temas de su más reciente trabajo Pidiendo en las Puertas del Infierno se encuentran más que rodados, mostrándose todos los miembros más que solventes en cada una de sus tareas. De una forma menos efectista, Maga volvían a los escenarios entre los rostros de ilusión de su público. Como era lógico tiraron de su repertorio más clásico con canciones como ‘Agosto Esquimal’ o ‘Silencio’, tema con el que contaron con la colaboración de Javi de Full. Una reaparición que esperemos que llegue asociada de nuevo material no tardando.

Entrada la noche llegaba otro de los cabezas de cartel internacionales, más que nada conocidos entre el público por su éxito discotequero ‘Dance with Somebody’. Estamos hablando de los suecos Mando Diao que ofrecieron un concierto realmente sonrojante, haciéndonos ver que sus días de gloria y toda la pegada de sus más que notables primeros trabajos han quedado muy atrás. Lo que nos encontramos fue un grupo agotado y sin identidad, despojados del frenesí guitarrero que antes les caracterizaba. Salvando algo el concierto con canciones como ‘White Wall’, ‘Sweet Ride’ o ‘The Band’, hicieron un extraño parón donde incluso hubo abucheos por parte del público, algo que parecieron olvidar en el momento en el que sonó el hit que seguramente marcó negativamente  su carrera. Un directo que alcanzó lo intrascendente, algo que nos intuíamos antes de vivirlo.

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Apurando nuestras últimas horas en el festival arandino, nos decantamos por el concierto de los franceses Exonvaldes, regresando a la tierra que coincide con el título de su último trabajo. La nueva propuesta de la banda nos resulta más serena, potenciando todo lo pop de sus canciones rendidas a esa gustosa melancolía con la que tan bien se introdujeron en el público español en el verano de 2014. Ahora han pasado dos años y parece que su propuesta ha perdido poder de convocatoria entre el público, algo que no es impedimento para que Simon Beaudoux siempre luzca una gran sonrisa, más aún si cuenta con Helena Miquel encima del escenario. El fin de fiesta llegó con unos Delorean a los que les tenían reservado el escenario y la hora perfecta. Como era lógico tiraron de los temas de su reciente nuevo disco Musik, logrando el equilibro entre elegancia y ambiente festivo que hasta incluso fue coronado con fuegos artificiales.

 

A la mañana siguiente nos despedimos de Aranda recordando los bonitos reencuentros con amigos vividos estos días y con la mente puesta en todos los momentos dulces disfrutados en todas las pasadas ediciones. Todo aquello que describía Xoel López con “No se puede vivir del recuerdo ni vivir sin recordar” lo sentimos más de cerca que nunca en esta edición del festival. Esperemos que nuestros caminos se vuelvan a cruzar próximamente recuperando al máximo todo lo que siempre ha caracterizado al Sonorama.

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Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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