Crónica

Sonorama Ribera 2014

Sábado

16/08/2014

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Terminamos nuestras crónicas del Sonorama Ribera con el repaso del sábado, seguramente el día más cargado del festival en cuanto a propuestas que teníamos muchas ganas de ver. Con la morriña típica de que se nos iba otra edición del festival, encaramos el inicio de la mañana con el especial reencuentro de Ricardo Vicente cuatro años después de acompañar a The New Raemon y Francsico Nixon en la Plaza del Trigo. En esta ocasión él y su banda fueron los únicos protagonistas de un agradable concierto en el que recorrió diferentes etapas y caminos. Con especial atención a su debut en solitario ¿Qué Haces tan Lejos de Casa?, empezó un recital de canciones repletas de amores nostálgicos e historias lejanas. Temas de apariencia apacible pero contenido que nos entristece un poco como es el caso de ‘A Joni Mitchell con todo Mi Amor’. Ante un público poco numeroso al que se iban sumando curiosos atrapados por las cálidas guitarras de la banda, llegaron más momentos bonitos pertenecientes a El Problema de los Tres Cuerpos. Así sonaron con especial fuerza ‘El Milagro de Milán’ o uno de esos temas que se merecen encontrarse en cualquier buena lista de finales del verano como es ‘El Palacio de los Gansos’. Recuperando el pulso con el único tema de su debut que contiene sintetizadores como es ‘Henry Darger’, Ricardo nos advirtió que era la primera vez que los músicos que lo acompañaban se subían a las tablas todos juntos. Un resultado realmente perfecto que aportaba un sonido más propio de canción americana. Antes de terminar el concierto, también hubo un bonito recuerdo hacia La Costa Brava con ‘Era tan Bello veros Caer’, uno de los temas más melancólicos y descorazonadores que ha escrito el maño últimamente. El esperado reencuentro de Ricardo Vicente con la Plaza del Trigo y su público del Sonorama fue tan bonito o más de lo que nos habíamos podido imaginar.

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Acto seguido, tampoco podíamos faltar a otra cita con una banda muy especial llegada desde tierras zaragozanas como es El Brindador. A pesar de que les tocó presentar sus canciones encima de un escenario tan poco apropiado como es el de Red Bull Bus Tour, Eric y su banda mantuvieron intacta esa mezcla perfecta entre folk americano y elementos de la chanson francesa. Centrando su obligado breve set en su último gran trabajo The Big Great Circle, no pudo faltar alguna de las canciones más impulsivas de su repertorio como ‘End of Summer’. Con el sol incidiendo cada vez más sobre el alto escenario, los músicos enfocaron de forma agradecida los últimos temas de su repertorio entre los que no faltó la delicada ‘The Moonstone’ y esos acordes que cada vez se van tornando más decadentes pero placenteros. Con las bonitas emociones que nos brindaron los conciertos de Ricardo Vicente y El Brindador decidimos reponer bien las fuerzas por Aranda y sus bares frente a la intensidad con la que nos esperaba la tarde.

De forma temprana arrancamos con Terrier en la Carpa Future Stars. La música de los madrileños se diferencia bastante de todo lo que nos podemos encontrar en la escena en la que habitualmente se mueve y así lo pudimos comprobar a lo largo del concierto. Canciones que guardan un magnetismo bastante siniestro y que en directo suenan aún más pérfidas. Por supuesto no faltó alguno de sus grandes hits como ‘Benidorm’ o una versión de Cosmen Adelaida ante la atenta mirada de sus miembros. Fugaces y con un sonido mejor que lo que habíamos presenciado estos días en la Carpa, se despidieron dando las gracias.

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A continuación llegaba uno de los platos fuertes del festival como era Belako. La progresión de los de Mungia en este último año ha sido espectacular, llevando su intenso directo por otros importantes festivales como el Primavera o el Low. En Aranda, a pesar de las tempranas horas, llenaron a la perfección el escenario principal con su combinación entre oscuro post-punk y esos elementos de los New Order más electrónicos. Arrancando con ‘False Step’, comenzaron a enseñarnos esa línea de bajo tan marcada y siniestra que los caracteriza. Cada canción fue recibida con auténtica euforia entre un público que sabía muy bien a lo que venía. No pasó mucho tiempo para que nos enseñasen sus nuevas composiciones pertenecientes a los dos EPs que acaba de editar unos meses atrás. ‘Eat Me’ y ‘Crime’ sonaron aún más transversales y cortantes, una revolución de guitarras hacia un terreno más desmedido y grunge. El abanico de sonidos de Belako se iba abriendo ante nosotros a lo largo del concierto dándonos señas de lo bien que filtran los estilos y los vierten sobre su música. Desde los gritos electrizantes de Lore en ‘Vandalism’ hasta todo el sabor británico que puede contener ‘Sea of Confusion’. 45 minutos de viaje alocado y disfrute que fueron rematados como no podía ser de otra forma con ‘Haunted House’.

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Nada más acabar Belako nos esperaba otra buena ración de punk, pero esta vez sin ningún tipo de aditivo. En el segundo escenario se encontraban Juventud Juché, igual de descarados y enérgicos que siempre para someternos a una abrasadora media hora de fuertes ataques. Líneas de bajo perfectamente ejecutadas junto con una percusión incesante y todos esos rasgueos desquiciados para que canciones como ‘Haz la Mantis’ provocasen los golpes de parte del público en las vallas de contención. Brevedad y visos de haber perdido el control en temas como ‘John Wayne’ o lamentos sangrientos en ‘Menos’. Juventud Juché saben cómo se mueven las cosas y como las quieren mover en su directo.

El panorama cambió radicalmente con Nacho Vegas y su banda. La hora perfecta para desarrollar su música con una tenue luz que se resistía a esfumarse, se tradujo en uno de los conciertos más preciosistas del festival. El asturiano, muy cómodo a lo largo de todo el concierto, sabía que estaba ante el público perfecto para desarrollar un concierto que vino cargado de fuertes consignas. Basando su concierto en los temas de Resituación, nos descubrió la nueva etapa en la que se ha sumergido. Canciones enredadas en sucesos no tan extraños como nos mostró en ‘Adolfo Suicide’ o tonadas compuestas a amigas muy especiales como ‘Rapaza de San Antolín’. En el preciso momento en que cayó la luz solar, la iluminación se tornó en una tenue luz rosa que nos sumergió en una especie de doloroso alivio ante el contenido de los temas. Momento de especial atención mereció la incorporación del Coro de Ladinamo transformado para la ocasión según el propio Nacho en el Coro Matafascistas, entre los que se encontraban ilustres voces del panorama asturiano como Alfredo González. Gracias a estas gargantas, ‘Runrun’ y ‘Polvorado’ adquirieron una dimensión aún mayor. El mensaje contenido en las letras de Nacho Vegas iba calando hondo y el músico era consciente de ello. Por ello no dudó en sacar su lado más reivindicativo en alusión a lo que ocurre en nuestras costas del Sur ante la llegada de inmigrantes: “No son indies bebiendo cerveza pero también son ciudadanos de un lugar llamado mundo”. Trascendiendo en lo musical y en lo social, el concierto encaró su tramo final con la descorazonadora ‘La Vida Manca’, mientras todos deseábamos que el momento tan confuso en el que nos encontráramos de la noche no acabase. Pero todo llega a su fin, al igual que las historias de amor, por lo que ‘La Gran Broma Final’ puso un broche a un directo de contenido amargo pero de interpretación totalmente honesta y sentida. Estamos seguramente ante el último gran cantautor que creció en los 80 y pasarán muchos años hasta poder tener a alguien que facture algo parecido. La época dura que sirva de símil sin lugar a dudas ya está cuajada.

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Con los sentimientos encontrados del concierto de Nacho Vegas decidimos avanzar hacia otro grupo de cortes épicos pero en un sentido bien diferente como son Tachenko. Tras verlos dos veces anteriores este mismo año, podemos corroborar que en Sonorama por fin atrajeron a ese público fiel que realmente disfruta de sus temas. Acompañados de proyecciones de películas tan bien escogidas como The Loneliness of the Long Distance Runner, Tachenko salieron muy animados al escenario, buceando de lleno en la mayor parte de su discografía. Los estribillos marca de la casa en canciones como ‘Suerte y Relámpago’ sonaron aún más emocionantes en ese intervalo en el que la noche todavía está empezando. Temas que pueden representar a cualquier persona de cualquier generación como ‘Escapatoria’ tampoco faltaron. El buen ambiente que se respiraba iba en aumento y alcanzó el clímax en la motivante ‘El Mundo se Acaba’, uno de esos temas que siempre inyecta energía a raudales. Las guitarras de los zaragozanos iban creciendo más y más hasta que llegó el estruendoso fin con ‘Rayos y Centellas’ poniendo fin a un concierto redondo.

Nuestra siguiente parada tuvo lugar en la carpa Future Stars con Wilhelm and the Dancing Animals, ahora conocidos únicamente como Wilhelm. Teníamos muchas ganar de comprobar como suenan las canciones que están en camino (en breves publicarán su segundo LP) y refrescar la memoria con los activos sonidos que ya les conocíamos. Esperábamos una auténtica fiesta y eso es lo que nos ofrecieron Guille, Helen y compañía ataviados en diversas equipaciones deportivas. Marcando territorio desde el principio con ‘Bulls Revenge’ dieron inicio a esos coros surgidos totalmente del mundo natural. No se hicieron esperar nuevos temas como ‘Psyconight’ que nos mostraron a una banda aún más rabiosa que de costumbre, incidiendo aún más sobre el apartado vocal de Guille. Con la adrenalina de sus miembros por las nubes, llegaron momentos de auténtica locura como ‘Elephants’ donde ya nadie se negó a bailar. Una de las bandas nacionales que más nos gusta, se encuentra en plena forma y con nuevo disco por delante. Preparaos bien porque Wilhelm van a desplegar todo su potencial en breves.

Después del concierto de Wilhelm sabíamos que la noche solo nos podía deparar cosas buenas y así ocurrió en parte a la buena selección de temas que escogió Antonio Galvañ, más conocido como Parade. Pop sin complejos, lleno de ideas realistas o descabelladas pero sobre todo original y atrevido. Todo esto es lo que nos demostró el concierto que únicamente estuvo basado en los buenos y abundantes hits que contiene su discografía. Así sonaron ‘Tierra Postapocalíptica’, desvestida de todo tipo de artificios, aún más directa a nuestra memoria. Clásicos modernos como ‘No más Rocanrol’ hicieron que el público entrase definitivamente en calor. La banda algo tímida en un principio, se vino arriba definitivamente con ‘Níkel Cromo’ y su explosión de acordes. El final llegó con un tema emblemático como es ‘Niño Zombie’ haciéndonos ver que la vuelta al estudio estaba más cerca de lo que pensamos.

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El Sonorama llegaba a su fin y nosotros teníamos ganas de disfrutar de sonidos bailables así que la apuesta era clara. Fira Fem nos hicieron entrar rápidamente en calor a base de guitarrazos mezclados con sintetizadores. Entre nuevos temas de su próximo tercer LP y auténticas descargas de electricidad como ‘Helicopters’ o ‘I fucked Fira Fem Before They Were Famous’ pusimos final a un nuevo Sonorama Ribera redondo. El Sonorama de los contrastes más arriesgados resultó ser un éxito, abriendo la puerta a nuevos proyectos para el festival como afirmó el director del festival en una de las ruedas de prensa. Quedamos una gran parte de nuestro espíritu festivalero en Aranda a la espera de lo que vendrá el año que viene.

Fotografía de Belako a cargo de Kike Oquillas.
Fotografía de Nacho Vegas y portada a cargo de Jacobo Revenga.
Crónica y resto de fotografías: Noé Rodríguez Rivas
Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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