Crónica

Sonorama Ribera 2014

Miércoles

13/08/2014

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Terminó una nueva edición del Sonorama Ribera. La edición más multitudinaria de su historia que deja abierta la puerta a nuevas ideas aún más ilusionantes para el festival nacional que arranca más sonrisas. Sentimientos encontrados al principio y al final. Y en el medio la música y todo lo que provoca cuando estás con tu colectivo perfecto. El Sonorama Ribera sabe jugar de maravilla con todos los ingredientes. Mucho esfuerzo y gente implicada detrás, que nunca se esconden y que te hacen creer que eso del desinterés sí que puede ser posible. El esperado Sonorama de Raphael no centró los focos solo en él, sino en todas las pequeñas partes que lo componen. Aquí no se puede separar nada. De lo contrario, tendríamos un festival muy diferente. Presentado el plantel, es imposible que estos cuatro días del año no te dejen al menos imágenes de esas que asocias a buenos momentos. Buenos momentos que se enfrentarán a todo lo duro que vendrá a lo largo del año. En el fondo es lo que todos buscamos y por unos días en Aranda lo encontramos todos los años. Una vez dicho esto, vayamos a nuestra crónica musical que como siempre incluye aspectos extramusicales que en el fondo son los que más le interesan a la gente.

Nuestro primer contacto con el festival y con el recinto ferial se produjo con la curiosa propuesta de los Hermanos Cubero. Localizados justo en la mitad del escenario, Roberto y Enrique mostraron una actividad frenética en las cuerdas de su guitarra acústica y mandolina. El sol iba cayendo y cada una de sus canciones de raíz popular pasadas por un adictivo filtro de bluegrass sentaba como anillo al dedo a la escena. Canciones que seguramente vivieron alguno de nuestros abuelos, parecían que habían partido de La Alcarria con destino a Kentucky y aterrizado en el recinto ferial. Un comienzo diferente y acertado que dejaría paso a otras dos propuestas bien diferentes.

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Metidos de lleno ya en la noche, Automatics resurgían entre las cenizas que nos dejaron los noventa. Noise pop que enseña sus dientes relucientes en mitad de la oscuridad y nos pone en la cabeza a Jesus and Mary Chain. A pesar de que su reunión pueda quedar en algo anecdótico, los de Linares no vinieron al Sonorama a cumplir expediente sin más. Querían reactivar la memoria de muchos y provocar sensaciones más que positivas en otros y a juzgar por la respuesta del público parece que lo consiguieron. Canciones como ‘Tv Preacher’ descubrieron el auténtico potencial del grupo. Melodías generacionales encerradas en multitud de distorsiones que solo dejan cosas positivas.

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Después de ellos llegó el plato fuerte de la noche. Los Planetas salían al escenario entre fuertes vítores dispuestos a recorrer su discografía. Sin embargo se confirmaron las sospechas que traíamos desde casa y es que la banda puso el piloto automático y dejó llevar sus dedos por la experiencia adquirida tras años y años. Un directo lleno de luces y sombras, que comenzó con mayor protagonismo de estas últimas. Arrancando con ‘Los Poetas’, los Planetas escogieron en una primera parte del concierto los temas más densos pertenecientes a sus últimos trabajos. Empezando así, resulta difícil meterte en el bolsillo al poco público asistente que no ha profundizado tanto en tu obra. Si a esto le añades la ya sabida monotonía vocal de J en directo, puedes caer en una cierta espiral de aburrimiento. Canciones como ‘El Romance de Juan de Osuna’ o ‘Señora de las Alturas’, poco a poco se convertían en auténticas letanías alimentadas por la poca o nula actividad de sus miembros del escenario. Salvando los muebles como pudieron, el ambiente empezó a mejorar cuando tiraron de lo que realmente queríamos y esperábamos. Esto ocurrió con lo que conocemos más como clásicos de la altura de ‘Corrientes Circulares en el Tiempo’ o ‘Santos que yo te Pinté’. Empezando realmente a creernos que a la banda le importaba realmente el público del Sonorama, afrontamos la recta final del concierto con otra actitud gracias a ‘Devuélveme la Pasta’ o ‘Canción de Fin de Mundo’. A partir de ahí todo fue hacia arriba y el disfrute fue colectivo. Desde ‘Pesadilla en el Parque de Atracciones’ hasta ‘David y Claudia’, las luces realmente se cernían sobre nosotros. Un concierto que recordaremos como agridulce, con una banda que ya pasó sus mejores años y parece haberlo entendido a la perfección.

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Fotografías a cargo de Jacobo Revenga
Crónica: Noé Rodríguez Rivas
Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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