Crónica

Primavera Sound 2017

Sábado

03/06/2017

Por -

La edición diecisiete del festival barcelonés concluye con otro histórico pleno de asistencia, unas 200.000 almas se dejaron ver por el Parc del Fórum en los tres días de conciertos; unos datos que solo hacen confirmar que lejos de apagarse, al festival barcelonés aúnle queda mucha mecha.

Una edición que ha supuesto la consolidación del Primavera Bits (antes Beach Club) ubicado en Sant Adriá del Besós y conectado por el festival madre mediante la pasarela que corre bajo la placa fotovoltaica y que más de uno ha maldecido al no prever lo lejos que queda. Cabe preguntarnos qué sentido tiene añadir este festival dentro del festival cuando prácticamente se impone la elección de asistir a uno u otro, por lo que no descartamos que tome entidad propia y despegue definitivamente como un festival independiente.

Ha sido también la edición de los conciertos sorpresas, de estar pegado al móvil para conocer quién se escondía tras la cortina de cada de uno de las seis actuaciones anónimas, de llevarte incluso la actuación a tu casa (¿a alguien le tocó?) bajo la propuesta de Primavera a Casa Teva. Rubén

ROYAL TRUX (Primavera)

El famoso trío de sexo, drogas y rock and roll está muy bien cuando las drogas no te arruinan el concierto y te dejan con cara estupefacta ante la penosa actuación que estás viendo. Algo así sentimos todos los que presenciamos el retorno de Royal Trux la tarde del sábado, cuando decidimos dejar de lado a Van Morrison y disfrutar de su rock sucio y salvaje.

Neil Hagerty salió al escenario solo, acompañado de un batería y un bajo, mientras iba calentando su guitarra, estrujando riffs hasta que Jennifer Herrema decidió salir y regalarnos su presencia. La Herrema, con su atuendo de homeless (solo le faltaba el carrito) deambulaba por el escenario mascullando e intentando hacer algo parecido a cantar, que si ahora te cojo una flauta (que no pudo tocar), que si ahora me voy al teclado y busco una libreta, que si ahora me coloco una gorra mientras bebía y fumaba sin parar, en fin, un desastre, todo menos actuar.

Hagerty tampoco es que estuviera en plena forma: apenas sacaba brillo a su guitarra, por no hablar de lo escuchimizado que lucía, y además no escondió su enfado con la rubia, hasta tal punto que en más de una ocasión le llamó la atención delante de todo el mundo. ¿Y la música? Pues imaginen que con esos mimbres poco cesto vamos a hacer, hubo algún momento en el que atisbamos lo bueno que eran esta pareja, como en ‘I´m ready’ o ‘The banana question’, lo demás, pura dispersión; una verdadera pena. Mucha mugre y poco rock and roll. Rubén

VAN MORRISON (Heineken)

Escenario grande para uno de los grandes, siempre hay sitio en el Primavera para lo que podríamos llamar ‘viejas glorias’, sin ánimo de ofender. En esta ocasión, un gran bloque de tiempo quedaba reservado a media tarde para el concierto que daría el conocido como León de Belfast o lo que es lo mismo, Van Morrison. De una forma totalmente impasible hacía su aparición es escena acompañado de una banda y unas coristas que, como cabía esperar, resultaron excelentes. Sin llegar a quitarse las gafas, ni por supuesto el sombrero, Van Morrison empezó con ‘Too Late’, tema de su último trabajo, demostrando que se encuentra todavía en plena forma.

El artista empezó a desgranar sus temas más clásicos con algunos de su nuevo trabajo, siempre impasible frente al micrófono pero con una clase que muchos querrían. El escenario se inundó de un sonido cálido, fruto de la mezcla de las notas de jazz, blues y el sonido inconfundible del saxofón y la armónica que Morrison ejecutó de forma virtuosa. A pesar de su hieratismo en el escenario y distancia con el público, el concierto se hizo muy placentero, estábamos asistiendo al concierto de toda una leyenda que, a pesar de carraspear en algún momento, su sonido parecía no haber perdido ni pizca de nitidez. Si bien el concierto se nos empezó a hacer un poco largo, valió la pena esperarse al final para poder gozar de una esperadísima ‘Brown Eyed Girl’ y la culminación con la coreadísima ‘Gloria’. Júlia

TEENAGE FANCLUB (Primavera)

Con Teenage fanclub sabes que siempre vas a acertar, muy mal se les ha de dar a los de Glasgow para que no te pille el tembleque en el pie derecho y una sonrisilla no se te vaya dibujando en la cara. Con un repertorio infalible, los escoceses dieron toda una lección de pop bien hecho, encadenando un hit tras otro para el deleite de los que estábamos allí, nada de relleno, todo de primera calidad: ‘Start again’, ‘Don´t look back’, ‘I don´t want control of you’ se sucedieron con algún guiño a su nuevo trabajo, como ‘Hold on’o ‘Thin air’.

Sí es verdad que en determinados momentos no sonaron especialmente bien, como en ‘Can´t feel my soul’, tirando más de repertorio que de pericia, pero todo se les perdona a los escoceses cuando son capaces de ejecutar un cancionero que puso a todos los allí presentes con caras de tontos, supurando felicidad con esos juegos de voces y esos acordes que hemos tatareado tantas veces.

A esto contribuyó que fuera un concierto dedicado a sus fans, nada de ombliguismos, como pudimos comprobar cuando arrancaron los primeros compases de ‘The Concept’ ( cómo sonaron esos oh yeah) y engancharon con ‘Sparky´s dream’ y ‘Everything will flow’, todo un detalle para quienes veneramos sus primeros trabajos. Al terminar solo me preguntaba por qué demonios no vienen más. Pure joy. Rubén

METRONOMY (Mango)

Lo de Metronomy para muchos fue como asistir a una previa del show más esperado de la noche, y casi me atrevo a decir, del festival entero. Situados en un escenario de honor y en una franja horaria de lo más envidiable también, los ingleses Metronomy debían animar el cotarro y hacer vibrar a los espectadores. Nuestra idea de situarnos bien cerca del escenario no surtió efecto esta vez; el sonido de los primeros temas nos rebotaba en el cerebro y apenas podríamos escuchar las canciones con claridad. A nuestro parecer, el grupo no empezó con demasiado buen pie, nos parecían un poco estáticos en el escenario y el tema del sonido no ayudó nada de nada.

A pesar de este inicio, los de Metronomy se apresuraron a darnos una dosis de ‘The Bay’, cosa que animó de golpe a todos los asistentes y nos dio esperanzas para seguir adelante. Los de Joseph Mount fueron intercalando de forma inteligente los temas de su último trabajo con esos hits tan bailables como ‘Corinne’, ‘The Look’ o ‘Love Letters’. A medida que iba avanzando el concierto nos iban convenciendo cada vez más con un sonido popero impregnado de una electrónica light. Nos parecía que ya sonaban más nítidos y nuestros cuerpos acabaron acompañando a los movimientos cada vez más frenéticos del bajista. Finalmente resolutivos, fueron un buen entrante para el esperado concierto posterior. Júlia

GRACE JONES (Heineken)

Quienes pensábamos que la actuación de Grace Jones iba a ser buena nos equivocamos, fue mucho mejor. Y es que la jamaicana no decepciona, ya sea dando una entrevista, actuando o publicando su biografía, ella nunca te deja impasible.

Salió al escenario con el rostro cubierto por una calavera y con motivos tribales pintados recortándose sobre su lozana figura de sesenta y nueve años, toda una mujer chamán acompañada por una cohorte de bailarines que parecían salidos del espectáculo del Rey León. Arrancó con ‘Nightclubbing’- primera de las tres versiones que tocaría en esa noche- mientras el viento que se levantaba por el aforo esparcía como un conjuro las palabras de Iggy Pop.

Con ‘Libertango’ inundó de ecos dub el tablado del Heineken donde la diva se paseaba luciendo una peluca roja y una falda de volantes negra, y es que los cambios de vestuario se irían repitiendo a lo largo del show, a modo de una coqueta vedette. Aunque, más allá del importante aspecto visual y sus ganas de provocar – esa pillina alusión a la coca-, la Jones lució todo un vozarrón –su habitual timbre de connotaciones andróginas- que le puso los galardones a ‘Private life’, ‘My jamaican guy’, en la que abrazó su glorioso pasado disco, o ‘Amazing grace’, cantada a capella .

No contenta con azotar a un bailarín que se contorsionaba contra una barra al más puro estilo pool dance, se subió sobre los hombros de un miembro de seguridad que, como un corcel, paseó a la Jones por el foso y el pasillo para deleite del público mientras sonaba ‘Pull up to the bumper’ y caía el confetti. Para el final se reservó su éxito ‘Slave to the rhythm’ que lo interpretó mientras bailaba un hula hop, que, damos fe, no se le cayó ni una sola vez. Qué grande. Rubén

HAIM (Ray-Ban)

Por fin el misterioso ‘Unexpected’ fue tal, y es que era complicado predecir que las tres hermanas acabaran actuando ‘por sorpresa’ en la madrugada del domingo.

Los rumores se confirmaron el propio sábado cuando habían colgado una foto suya en la Sagrada Familia y ya todos dábamos por hecho que esa noche habría que estar otra vez pendiente de la aplicación del móvil para que nos concretaran la hora y el lugar de su actuación. Con los últimos minutos de Japandroids aún sonando, una multitud llenaba el anfiteatro del escenario Ray-Ban: aquí estaban Haim.

La sopresa además era doble porque presentaban su segundo trabajo, ‘Something to tell you’, del que dieron cuenta con los singles ‘Want you back’ y ‘Right now’ , aunque fueron sus éxitos ‘The wire’ y ‘Forever’ los que volvieron loco al público y las hermanas agradecieron la gran acogida dándolo todo, derrochando energía y buen rollo – no se cansaron de gritar Come on, Barcelona-. Quizás el único pero de su actuación fue que recordó mucho a la de hace tres años en el escenario Heineken, repitiendo la batucada, las caritas de Este, el tufillo a Wilson Phillips indies, pero por lo demás hemos de reconocer que fueron cuarenta y cinco minutos que supieron a gloria y sirvió de revigorizante a esas horas de la madrugada. Rubén

!!! (Ray-Ban)

A la banda de Nick Offer ya se le empiezan a ver las costuras, o lo que es lo mismo, un buen chiste contado muchas veces pierde su gracia. Y es que, admitámoslo, sus discos han ido perdiendo pegada, -venían a presentar ‘Shake the shudder’(Warp, 2017), gestado en Barcelona-y es que salvando algún buen tema, su fórmula parece haberse agotado, aunque no tanto su directo. Y es que a pesar de repasar todos sus clichés escénicos: sus bailecitos, su uniforme de guiri festivalero, sus ademanes con el público, la propuesta de !!! sigue funcionando en directo y más a esta hora de la noche cuando el público solo pedía farra y alguien que animara el cotarro, y de esto, ellos saben mucho.

Como en su última actuación en el Primavera, los de Nueva York descargaron su explosivo dance-punk cada vez más escorado hacía la electrónica que tan buenos resultados les da; esta vez con la inclusión de la cantante Lea Lea, dándole la réplica a los espasmos de Offer. Con todo, salvaron los muebles, y es que sigue siendo un placer recordar un temazo como ‘Pardon my freedom’. Rubén

Redacción Mindies
Redacción Mindies

Los miembros de la redacción de Mindies amamos la música por encima de todas las cosas.

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