Crónica

Primavera Club 2016

21/10/2016 - 23/10/2016

Por -

Un año más tuvimos el placer de asistir a la nueva edición del festival Primavera Club 2016, la apuesta musical y en formato sala que elabora la misma organización del Primavera Sound. La cita tuvo lugar este fin de semana, los días 21, 22 y 23 de octubre en las mismas sala Apolo y sala [2] de Apolo, acogiendo una gran variedad de artistas que nos dejaron muy buen sabor de boca y nos sorprendieron muy gratamente.

La ubicación de este año permitía casi asistir a todos los conciertos, aunque perdiéndote una parte de ellos, ya que en tan sólo subir y bajar podíamos asistir a uno o a otro e intentar seguir el apretado horario. La nueva edición arrancaba por la tarde en la sala pequeña de la mano de los barceloneses Extrarradio, que empezaron a llenar la sala con rock suavizado y una interesante mezcla de estilos que inundó la [2] de Apolo de sonidos new wave. Una apuesta interesante para ir entrando en calor. Con una sala ya bastante llena y el concierto a punto de terminar, decidimos asomarnos a la sala grande para asistir al show de Museless, otra artista de la escena musical barcelonesa. Se presentaba al público con su recién estrenado EP Grey Boy, un trabajo de melodías electrónicas perfectamente cuidadas y la verdad es que muy apetecibles. Debemos decir que hubiéramos preferido que este concierto estuviera programado algo más tarde, la hora quizás no acompañaba a poder seguir su música y el cambio de estilos de una sala a otra nos pareció algo brusco.

dsc_1309

Antes de finalizar el concierto de Museless fuimos a coger sitio en la sala pequeña, esta vez ya llena hasta la bandera, para ver a uno de los grupos que habíamos recomendado, Boys Forever. El líder de este nuevo proyecto, Patrick Doyle, empezó a desgranar las canciones de su álbum debut estrenado hace pocos meses. Desde un primer momento nos engancharon sus melodías de pop-rock ligero y su sonido desenfadado, aportando unas notas de guitarra frescas y a la vez melancólicas, ideales para acompañarnos en cualquier momento. Boys Forever defendieron con buena nota su trabajo encima del escenario y con la ovación del público quedó claro que fueron todo un acierto. Cambio de estilo el que nos encontramos en la sala grande de Apolo con el concierto, ya empezado, de la norteamericana Lucy Dacus. Acompañada de su guitarra y ubicada en primera fila frente al público, nos ofreció una mezcla del folk más americano, con melodías más íntimas y delicadas junto a temas más rockeros interpretados con la misma delicadeza. La verdad es que fue un concierto interesante aunque no creemos que ese fuera su espacio ni lugar; en ocasiones el público no parecía estar lo suficientemente atento a su música o quizás no hubo la conexión necesaria para ello.

dsc_1334

Sin tiempo de poder asistir a Public Access T.V., decidimos asomarnos al concierto de otro grupo recomendado, los neozelandeses Yumi Zouma otra vez en la sala grande de Apolo. Venían presentando su LP debut y mostrando un sonido synth pop que debía ser claro y conciso; sonaron equilibrados y envolventes, sin estridencias e intentando darlo todo en el escenario. Quizás nos esperábamos algo más de la banda; su interpretación se nos quedó algo justa y hasta el escenario grande, a veces hasta monótona sin que pudiéramos considerarlos una revelación en escena. Ya entrada la noche empezábamos a necesitar algo más de movimiento y adrenalina, y fue lo que justamente nos dieron Operators, revolucionando el mismo escenario grande de la sala Apolo. Muy acertados fueron a esa hora los de Dan Boeckner, con ritmos rápidos y unos cuantos subidones que nos hicieron volver a la vida. Igual de revolucionados estaban los miembros de la banda regalando ritmos de pop electrónico al estilo ochentero y con reminiscencias a grupos como LCD Soundsystem. Todo un acierto.

Terminando ya el concierto de El Lado Oscuro de la Broca, sin hacernos sentir ni frío ni calor, nos dirigimos como gran parte del público a la otra sala para esperar al australiano Alex Cameron. La sala [2] de Apolo se acabó quedando realmente pequeña para el show que dio Alex junto a su colega y saxofonista Roy Molloy. Aparecían ambos en un escenario sombrío, que jugaba con las luces y las sombras y recibía así las melodías oscuras y los contoneos del australiano. Su voz oscura, con algún que otro parecido a Nick Cave, nos hipnotizó desde un primer momento e hizo que nos quedáramos embobados hasta el final. El artista ofreció su manera particular de presentar las canciones de su recién estrenado álbum Jumping the Shark, con pequeños y divertidos monólogos junto a su compañero de viaje. Le hicieron ganarse la complicidad del público y hacerse con la gran ovación de la sala, siendo uno de los artistas más aclamados y saliendo del Primavera Club con muy buena nota.

Mientras unos se decantaban por Maria Usbeck en la sala grande, nosotros nos quedábamos esperando la apuesta musical de Retirada! en la sala pequeña. Con un guitarreo algo melancólico y melodías de rock épico, los dos miembros de este proyecto musical parecían algo tímidos encima del escenario pero seguros de que su sonido convencería a la audiencia. Nos pareció una propuesta interesante, aunque quizás nos faltó un poco más de energía a esa hora. Esa chispa nos la daría el siguiente grupo, no podíamos faltar al directo de otro de nuestro recomendados, como los escoceses C Duncan, proyecto capitaneado por Christopher Duncan. Venían a presentarnos su álbum debut Architect y lo defendieron con un concierto repleto de melodías grandilocuentes a la vez que delicadas e íntimas, haciendo uso de sintetizadores para crear unos sonidos orquestrales a la vez que algo electrónicos. C Duncan llenaron el escenario grande y tuvieron el honor de llevarse también unas cuantas ovaciones.

dsc_1761

Acabamos la jornada en la sala [2] de Apolo para asistir al show de los holandeses PAUW. Con una apariencia algo pasada de moda, pelos largos y brillos en el atuendo de su líder, la banda se presentaba como opción psicodélica al festival. Sonido de guitarras envolventes que se arrastraban hasta melodías pop-rock distorsionadas y que nos trasladaban casi a otra dimensión, ofreciéndonos una especie de dream pop setentero con un sonido algo retro. PAUW conectaron con un público que acabó entregándose a ellos y aplaudiendo su presencia en el festival.

Una vez más en la sala pequeña se quedó algo corta para ver el directo del trío de Barcelona Yumi Yumi Hip Hop, pudimos asistir a un concierto lleno de frescura y vitalidad, con letras y melodías despreocupadas y unas guitarras que se acercaban ligeramente a unos sonidos de punk muy suavizados. Los nacionales Gúdar nos esperaban en una sala grande bastante vacía esta vez. Con algunos fans incondicionales a primera fila, los catalanes empezaron con unos ritmos rock que fueron mezclándose con un guitarreo para dar forma a unos sonidos post-punk acompañados por unas voces que nos recordaron en algunos momentos a los cánticos de Miguel Angel Blanca con Manos de Topo. La verdad es que no consiguieron conectar demasiado con nosotros, no conseguimos dejarnos llevar por su música, ni relajarnos o motivarnos con ella. 

dsc_1912

Volvíamos a la [2] de Apolo para ver a los estadounidense Mild High Club, otra de las bandas esperadas como pudimos comprobar con una sala llena. El grupo entusiasmó al público con unas melodías cuidadas y relajadas que nos hacían entrever algo de Mac DeMarco pero más hipnótico. Con sonidos de guitarra punteados, arrastraban las melodías para crear una atmósfera pseudo psicodélica que pareció convencer al público y salir con buena nota del festival. Cerrábamos esta edición por todo lo alto con el concierto de los también estadounidenses Whitney, que consiguieron estar a la altura de la sala grande de Apolo y llevarse los aplausos y la ovación de un público entregado y contento. La banda, formada recientemente por dos ex componentes de los Smith Westerns, aparecía cargada de multitud de instrumentos y preparada para dar un show en mayúsculas. Inundaron la sala con melodías pop adornadas cuidadosamente con elementos folk y algo country, redondeando cada tema con la múltiple instrumentación, creando un efecto tremendamente agradable. Concluíamos así una edición del Primavera Club con grandes aciertos y revelaciones y alguna que otra nota discordante. A pesar de eso, el festival se reafirmaba una vez más como una gran plataforma para la variedad musical y para el descubrimiento de brillantes artistas con carreras prometedoras. Todo ello en ese pequeño formato de sala que nos permite vivir la música de una forma transparente y absolutamente cercana.

Júlia
Júlia

Licenciada en Humanidades y especializada en marketing digital. Apasionada de la música, de aquella que se comparte, en vivo y en directo y de la música en solitario, para la evasión y el disfrute personal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *