Crónica

Primavera Club 2014

31/10/2014 - 02/11/2014

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Este está siendo un gran año para las bandas emergentes. Hemos podido descubrir muchas pequeñas grandes joyas que pronto llegarán muy lejos. Y por eso nos alegró mucho saber que el Primavera Club volvía de nuevo a sus orígenes, y pretendía traer a Barcelona más de 40 bandas debutantes. Otro de los alicientes de este festival es que la mayoría de los artistas invitados, tanto nacionales como internacionales, nunca había actuado anteriormente en Barcelona.

En esta ocasión el evento se llevó a cabo durante 3 días, el 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre en las salas Apolo, Apolo [2], Sidecar, Teatre Principal y Teatro Latino. Esta distribución y el magnífico horario te permitían moverte entre estas salas de manera fácil y rápida, y así poder escoger mejor qué conciertos ver.

Viernes 31 de octubre: 

Nosotros empezamos la noche del viernes en el Teatro Latino y viendo el cartel, decidimos no movernos de allí en toda la velada. Entramos en la sala y aunque había poco público, el murciano Cherry ya había empezado su espectáculo puntual. En esta ocasión se atrevió a defender solo su repertorio, y montar su directo a través de grabaciones en su loop station. Atraídos por sus peladillas songs, así es como le gusta llamar a sus creaciones de corta duración, asistimos a un concierto que nos sorprendió muy gratamente. Nino García nos presentó su último disco Frío y Calor (Foehn, 2014) y pudimos disfrutar de alguno de sus temas como ‘Los Misterios del Universo’ o ‘Mariposas de Lunares’, con la que dio por finalizada su más que satisfactoria actuación.

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Tras perdernos un poco por el Teatre Principal, decidimos volver al Teatro Latino a ver el concierto del finlandés Jaakko Eino Kalevi, que considerábamos traía una interesante y arriesgada puesta en escena. Era 31 de octubre, la noche de Halloween, así que el escandinavo decidió aparecer disfrazado de esqueleto y el batería que lo acompañaba de momia. Jaakko, que hasta ahora se gana la vida como conductor de tranvías demostró su pasión por los sintetizadores, y aunque la mayoría de los sonidos estaban pregrabados, su mezcla entre pop psicodélico y electrónico y su synth funk hizo que los que a esas horas necesitaban ritmos más bailables empezaran a balancear sus piernas de un lado para otro. El de Helsinki poco aguantó con el disfraz puesto, y después de cambiarse volvieron al escenario para seguir presentando Dreamzone (Weird- World, 2014). Aunque el concierto estuvo entretenido y su música es muy interesante, al artista se le veía algo cortado y frío encima del escenario, lo que hizo que en algunos momentos nuestras mentes se distrajeran por la monotonía del directo.

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El plato fuerte de la noche llegaba a cargo del británico East India Youth, un muchacho que ya ha sido comparado con James Blake, y es que su álbum debut Total Strife Forever le augura un buen futuro a William Doyle. Se escondió durante todo el concierto detrás de su mesa, sin emargo sus espasmódicos movimientos de cabeza eran tan contagiosos como su música. Doyle preparó una verdadera fiesta para los asistentes del Primavera Club, y mezcló la electrónica más suave con verdaderos temas techno que perfectamente podrían encajar en cualquier rave. Durante la duración de su directo no descansó en ningún momento, y su energía se fue multiplicando tema a tema. Pudimos escuchar canciones como ‘Looking for Someone’ o ‘Dripping Down’ donde hizo gala de su voz, y terminó por todo lo alto con una de las canciones más techno que desde luego, hizo que irse para casa a las 23h y poco de la noche nos pareciera algo triste puesto que nos había abierto el apetito para más.

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Sábado 1 de noviembre:  

Nuestra segunda jornada fue mucho menos electrónica que la del día anterior, y la verdad es que teníamos ganas de algo distinto. Decidimos empezar con Karen Koltrane, aunque llegamos algo tarde a su debut encima del escenario. Así es, el Primavera Sound fue el lugar donde Karen Koltrane actuaba por primera vez, y la verdad es que no lo pareció para nada. Supimos que tuvieron algún problemilla técnico, pero desde nuestra llegada por lo que vimos todo les fue rodado. En esta ocasión en formato cuarteto, con Ángel Valiente al cargo de llevar adelante su disco de 6 canciones Plantas de Interior (Foehn, 2014), demostró que lo casero también puede ser de buena calidad. Se les veía cómodos encima del escenario y defendieron bien todas las canciones de su debut, e incluso hubo tiempo para tocar una pista inédita. Tan seguros se les veía que incluso el guitarrista bajó y entregó su guitarra a alguien del público (amigo o conocido suponemos) para que tocará el instrumento mientras él jugueteaba encima del escenario con los pedales. Seguiremos de cerca la pista de Karen Koltrane ya que por el momento promete.

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Siguiendo con nuestra tradición de permanecer en el mismo escenario, decidimos quedarnos en el Teatre Principal para ver a Woman’s Hour, banda llegada desde Londres y encabezada por la dulce Fiona Burgess. Como para la mayoría de los artistas de este Primavera Club, ésta era la primera vez que los británicos pisaban un escenario barcelonés y nosotros no quisimos perdernos su directo. Bailando en un terreno que se mueve entre Beach House y The XX, la tierna y magnífica voz de Fiona nos atrapó desde el primer instante a pesar de tener algunas dificultades vocales. Acompañada muy bien por una banda que con sus instrumentos acababa de añadir emoción y dramatismo a sus temas. Ellos también venían a presentar su primer disco llamado Conversations que nos trae 11 canciones que a partir de hoy empezaremos a escuchar mucho más. Además de algunos de los temas de su debut como la homónima ‘Conversations’, ‘To the End’ o ‘Her Ghost’ también nos regalaron una versión de Bruce Springsteen, ‘Dancing in the Night’ que les quedó de maravilla. Burgess no dejó de moverse en todo el rato y la verdad es que sus movimientos te introducían aún más en su ensoñadora y nocturna música. Todo un acierto haberlos traído al festival.

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El hecho de que las distintas salas estuvieran tan juntas y que hasta el Apolo no tuviéramos más de 5 minutos andando nos ayudó a decidirnos a ir hasta allí. Queríamos ir a ver a uno de los grandes reclamos del festival, el impredecible Timothy Showalter, líder de Strand of Oaks. Apareció encima del escenario con esa pinta que tienen los tipos duros de Estados Unidos que viajan por todos los estados con su Harley, con el pelo largo y suelto, desaliñado y con larga barba. Pero a pesar de su dura apariencia sus palabras emocionaron a más de uno, ya que durante todo el concierto no paró de animar a todos los que estábamos allí. Agradeció al público su asistencia, a su banda el apoyo que le han brindado y en general, agradeció poder seguir adelante con su gente y su música. Nos dejó claro que tuvo un turbio pasado, y que ha sido gracias a distintas personas y a la música que ha podido salir de un hoyo oscuro para poder, por fin, disfrutar de la vida. Y eso se nota en sus canciones y en su manera de cantarlas. Puso emoción a todos y cada uno de sus temas, que crecían gracias a su banda y a los magníficos coros de su teclista. ‘Wait for Love’, ‘JM’ o ‘HEAL’ sonaron en un concierto donde Showalter puso toda su desbocada energía en marcha. En algunos momentos demostraba una actitud desmesurada y algo exagerada, pero no hay nada de malo en ello, si él estaba feliz de estar allí, ¿por qué no demostrarlo? Dicen que es muy probable que vuelva para el Primavera Sound, así que aquellos que se quedaron con ganas de más, podrán volver a disfrutar del de Indiana.

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 Domingo 2 de noviembre: 

Para la última jornada del Primavera Club 2014 volvimos a dirigirnos hacia el Teatro Latino, donde nos esperaba una de las mejores noches en lo que llevamos de otoño.

Empezamos la velada más temprano que los días anteriores, al ser domingo ya se sabe, no podemos estar hasta las tantas por allí que los lunes toca trabajar. Para comenzar escogimos la apuesta de CARLA, centrada en su voz y su teclado que en esta ocasión venía acompañada por su hermano Toni Serrat a la batería. Y ya que hablamos de hermanos, cabe mencionar que la de Vic es hermana de Joana Serrat. Carla hizo gala de su pop minimalista y electrónico, y aunque en su bandcamp solo podemos disfrutar de un doble sencillo, es mucho lo que esta joven nos puede ofrecer. Sus temas ‘In the Forest’ extraído de un sueño de Carla o ‘Let’s Burn a Forest’ nos transportaron hacia un paraje ensoñador donde realmente te podías ver caminando por ese ardiente bosque. Para embellecer aún más su setlist, la catalana optó por versionar a Johnny Cash y nos brindó una buena versión de ‘Ring of Fire’.

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Tras el íntimo concierto de CARLA llegó el huracán de Movement, un trío llegado de Australia que sin duda alguna revolucionó a todo el público. Liderados por el carismático Lewis Wade nos hicieron bailar mientras ellos se entregaban por completo interpretando los temas de su EP homónimo. Danzando entre el soul, el R&B y la electrónica, la poderosa voz de su cantante y su atrayente actitud encima del escenario hizo que se nos metieran rápidamente en el bolsillo. Un concierto corto pero conciso, solo sonaron 6 temas y tan solo duró media hora, pero definitivamente fue uno de los mejores del festival. Los asistentes sintieron su energía y bailaron con su música desde el primer instante. Sensuales en todo momento, la emotividad se podía palpar en todos sus temas, especialmente en ‘Us’ o ‘Like Lust’. Una verdadera delicia.

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Y por fin llegó ese momento agridulce, donde tocaba despedirse del festival y a su vez ver a una de las bandas más aclamadas por los asistentes; Jungle. Muchos esperaban ver el directo de J y T y la verdad es que su puesta en escena no decepcionó. Subieron al escenario acompañados de un gran número de músicos incluídos percusionistas y coristas, que animaron sus canciones y les aportaron color y sobre todo, un sonido muy elaborado. Con la sala completamente llena Josh Lloyd-Watson y Tom McFarland hicieron bailar a todo el público que se mostraba muy emocionado de estar allí y poder cantar temas que ya empiezan a estar en la memoria de muchos, como ‘Busy Earnin» o ‘The Heat’. Mantuvieron su energía durante 50 minutos donde mostraron por qué su álbum debut no ha pasado desapercibido. A pesar de las luces que acompañaban el espectáculo, en algunos momentos excesivas y mareantes a nuestro parecer, nos dejó con muy buen sabor de boca y por eso no nos parece descabellado pensar que este dúo británico volverá pronto, quien sabe si para el Primavera Sound.

Esperemos que el éxito de este Primavera Club consiga que el año que viene pueda volver a repetirse, ya que poder conocer tantas y tan buenas bandas emergentes en tan sólo tres días es todo un lujo que desde luego, debe seguir.

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Elisabeth
Elisabeth

Licenciada en Humanidades y amante de todo lo que rodee el mundo audiovisual, en mi mochila siempre encontrarás una cámara, mi móvil, unos auriculares, una agenda y un boli. Lo que más me gusta es disfrutar de la música en directo y guardar las entradas de recuerdo. ¡Ah! Y los velociraptores.

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