Crónica

Paraíso Festival 2018

08/06/2018 - 09/06/2018

Por -

VIERNES

Quise ser prevenido llegando pronto al recinto para coger la pulsera y poder ver a Kelly Lee Owens a gusto pero debido a los problemas que ocasionaron las fuertes lluvias, lo que en un principio iba a ser una apertura de puertas a las siete acabó siendo a más de las nueve, con colas bastante desastrosas y unos horarios algo trastocados, pura carne de festival.

Lo de Kelly Lee Owens a las nueve y pico y con la gente aún esperando la cola para poder entrar fue un poco terrorismo, pero tampoco quiero entrar ahí porque sé a todos los problemas de producción, logística y booking que te tienes que enfrentar a la hora de montar estas cosas. La galesa se lanzó un set en directo increíble, empezando oscura e hipnótica y siguiendo oscura e hipnótica, pero con una energía que se acrecentaba. Un control total en la energía del ambiente, las subidas y bajadas, el llevarte a donde ella quería en todo momento. Algo menos de una hora de concierto que dio espacio a que sonasen sus temas más representativos, como ‘Lucid’ o ‘Bird’. Fue un lujazo poder verla.

Nada más acabar me fui escopetado al Escenario Club para poder coger buen sitio en el concierto de Danny L Harle, para mí la pieza más importante del cartel del viernes junto a Yaeji. Justo estaban terminando Awwz, que no pintaban mal, y Danny salió y colocó su set lo más delante posible del escenario, literalmente a cincuenta centímetros de los que estábamos en primera fila. Para mí era un shock tener tan cerca al que considero, sin exageración ninguna, el mejor compositor pop de los últimos cinco años. El set recogía desde los hitazos más reconocibles como ‘Broken Flowers’ o ‘In my Dreams’ hasta remixes hardcorísimos de Ariana Grande o Luis Fonsi. Un directo de unos cincuenta minutos que iba de subida en subida, sin ningún cuidado por las dinámicas ni por hacer mejores o peores mezclas (y ni falta que hacía). Él sin auriculares en ningún momento y una sonrisa de oreja a oreja, nosotros sin parar de bailar. Creo que no hubo momento en el que no viese a gente saltar y sudar a mí alrededor. Se me hizo brevísimo. Más adelante tuve la oportunidad de cruzar cuatro palabras con él y me preguntó sobre qué pensaba yo del hecho de que pinchara reggaetón en mitad de su concierto. A él le parecía hasta fresh que un remix de una canción así pudiese sonar en un festival como este. A mí lo que me parece y lo que sigo viendo es a una persona purísima, sin prejuicios por nada y un talento descomunal.

A partir de ahí salió Apparat a hacer lo suyo, pero no me estaba diciendo nada y a los diez minutos me fui al principal a ver a HVOB. Iba a dejarme sorprender y desde luego lo consiguió. Era un set completamente opuesto a lo que acababa de ver y creo que ahí el acierto en este festival, estilos muy distintos dentro de un mismo hilo conductor que hacían de la noche algo mucho más ameno, cosa que en otros muchos festivales de electrónica no ocurre. Lo de los austriacos me resultó una propuesta suave y sencilla, conservadora y agradable de escuchar, con algún momento quizás monótono pero que acababa rompiéndose con las voces de la cantante Anna Müller.

A partir de que acabasen HVOB estuve picando un poco de allí y allá hasta que llegó lo grande, Yaeji. DJ, productora, cantante, diseñadora, artista visual, posiblemente la mujer revelación más importante de 2017. El directo fue algo similar a lo que ya había ido proponiendo últimamente en otras ciudades, un DJ set intercalado de canciones en live, tanto suyas como las conocidas ‘Raingurl’ o ‘Drink I’m Sippin On’ hasta covers, micro en mano y deejotas sonando. Mezclas larguísimas, con una selección de canciones de corte principalmente house con un regusto excepcional, jugando todo el rato con los faders y los encoders. Casi una hora y media de sesión que acabó ovacionada por todos.

La noche la acabé con Hot Chip, en su nuevo formato Megamix, que permite a la banda improvisar y jugar más con sonidos e instrumentos en vivo. El experimento parece ser que, al menos en Madrid, no funcionó del todo bien. Una primera hora de arranque bastante descafeinada, con un final que acabó algo mejor pero que no convenció a muchos de los asistentes.

 

SÁBADO

Entre unas cosas y otras al final el sábado no puede asistir al festival hasta más de las nueve, por lo que tuve que perderme nombres importantes como Delaporte o Ibeyi, que tenía muchas ganas de ver y que por lo que me comentaron amigos y conocidos que estuvieron allí fueron actuaciones muy disfrutables, especialmente las segundas. Una lástima no poder hablar de ellas. Del que si puedo hablar es de Floating Points.

Había pasado casi un año desde la última vez que vi al inglés en un escenario, con uno de los mejores dj sets que yo recuerde de 2017. Este no sé si lo superó pero desde luego estuvo a la altura. La propuesta era totalmente diferente, con una duración mucho más corta al ser en live (apenas llegó a la hora) comparado con lo que viene haciendo últimamente en festivales como el Primavera Sound, con una propuesta como selector y dj de mucha más duración. Seguramente fue la que a nivel técnico a más altura estuvo de todo el festival. Una actuación en la que todo estaba cuidado al detalle, con unas visuales a sus espaldas que acompañaban perfectamente en todo momento la forma y pulso de la música que Sam iba tocando. Sonaron algunos de sus temas más conocidos, como ‘Ratio’ o ‘Nuits Sonores’. Esto no era uno de sus dj sets difíciles de catalogar por su originalidad, rareza, carácter heterogéneo y exquisitez musical. Aquí Sam Shepherd calló todas las bocas de los que en algún momento puedan haber dicho que su papel como productor está en un segundo lugar.

A partir de ahí estuve moviéndome de un lado para otro y de unas actuaciones tengo no muy buenas palabras que decir y de otras, directamente, no tengo nada que decir. Así que a favor de todos voy a hablar de lo que realmente disfruté esa madrugada: Palms Trax y Hunee.

Sobre el primero poco que decir en su contra, un set principalmente house con pinceladas de techno y especialmente de disco, con maravillas atemporales como el ‘Get Closer’ de Valerie Dore sonando sobre el escenario. Una sesión muy disfrutable que sirvió como antesala perfecta a lo que estaba por venir, para mí el plato más gordo de todo el festival.

De Hunee puedo tirarme horas y horas hablando y no cansarme nunca. Para mí, indiscutiblemente y sin temblarme la mano, el mejor searcher y selector de todo el panorama actual. Un hombre que opera en sus propios términos, en su propio mundo, que viaja desde América a Asia, desde Asia a Europa, desde Europa a Oceanía, pero que lleva a sus oyentes a viajar mucho más allá. Sonidos tan diferentes y a la vez tan ligados entre ellos, desde un boogie bomb africano hasta el technazo más sucio que hacen que no puedas parar de moverte y prestar atención en todo momento. Y de repente un a capela de alguna artista house que no conozco y de fondo sonando el tema disco más jugoso, y todo encaja perfectamente, con un cuidado por las mezclas exquisita. “Each selection he makes is a thing of true passion”, como dicen los de RA, puedes verlo no solo en sus ojos sino también en los de la gente que está bailando enfrente suyo. Dos horas de sesión que desde luego no fueron lo mejor que haya hecho Hun Choi delante de unos platos a lo largo de su carrera, muchas guitarras quizás para mi gusto, yo también ya andaba bastante cansado, pero que me mantuvieron ahí durante todo el set sin moverme del sitio.

Crónica a cargo de Jorge Rodríguez Pascual.

Redacción Mindies
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