Crónica

Donostia Kutxa Kultur Festibala 2015

Viernes

04/09/2015

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El Kutxa Kultur sigue manteniéndose al frente de ese reducido grupo de festivales nacionales que cumplen año tras año con las expectativas. El Monte Igeldo juega un papel destacado en ello, haciendo el resto un cuidado cartel que siempre nos deja grandes conciertos, difíciles de ver en otros puntos de la geografía. En esta ocasión, nuestro corazón se desbordó con directos como los de House of Wolves, Angel Olsen y Rafael Berrio, demostrando que no todo tiene que ser movimiento de masas para que un festival triunfe. Disfrutamos de buen tiempo, buenas vistas y dos días sobre la ciudad de Donostia que vuelven a aportarnos energía para la vuelta de las vacaciones.

Nuestra jornada del viernes en el Kutxa Kultur comenzaba con cierto desconcierto, ya que Dotore cambió la ubicación de su directo, pasando del escenario Red Bull al Teatro Abandonado e impidiéndonos poder disfrutar del mismo. Debido a ello, nuestro concierto inaugural corrió a cargo de la malagueña Anni B Sweet. Un directo apacible, donde las nuevas canciones aportaban la mayor intensidad mientras que su repertorio clásico en el que no faltó ‘Getting Older’, conseguía ese efecto de relajación necesario a primeras horas de la tarde.

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Intentando centrar nuestros esfuerzos en no perdernos el primer pase de House of Wolves en el Teatro Abandonado, acabamos de desistir por el retraso generado de la actuación de Dotore, para poder disfrutar de una forma muy especial de Angel Olsen. Ante un escaso público, la artista norteamericana nos ofreció un encanto muy singular, difícil de apreciar en otras propuestas cercanas a su música. Una formación que en todo momento la arropó muy bien y que se mostraba cómplice a sus sonrisas y naturalidad. Arrancó el concierto encandilándonos de una forma muy sobria con ‘Free’, para continuar mostrándonos las filigranas de las que es capaz con su voz en temas como ‘Lights Out’. El recogimiento de la noche y la iluminación tenue hicieron que el concierto se sumergiese en una parte muy disfrutable con ‘High & Wild’ y ‘The Waiting’, para posteriormente regalarnos una desgarradora interpretación de ‘Forgiven/Forgotten’. Angel Olsen lo hizo perfecto y unos cuantos afortunados no dejamos pasar la ocasión.

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Nuestras pulsaciones aumentaron en el momento en el que Tremenda Trementina se subieron al escenario. Veníamos preparados para un festival de canciones pop y así fue lo que nos ofrecieron los pamplonicas. Con un tiempo bastante limitado, no dudaron en provocar los saltos del público en temas como ‘Gorilas’ o la final ‘Sangre Pop’ que supuso uno de los himnos sumergidos del festival. Consiguieron sacar un muy buen sonido al escenario Red Bull, algo muy de agradecer si hay canciones en juego como ‘La Calle del Rencor’, donde la delicadeza fue máxima para desembocar en el dolor del tema. Un escenario de mayores dimensiones tampoco hubiese estado nada mal.

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Sin descanso, no dudamos en acudir al Teatro Abandonado para disfrutar de House of Wolves en lo que fue una actuación para enmarcar. Rey Villalobos se presentó con su guitarra y Dimitri Dedonder a la batería, consiguiendo que todos esos elementos de su último trabajo Daughter of the Sea que no estaban presentes en el directo, no se echasen de menos. Una voz delicada y muy expresiva, que iba brotando de forma dulce pero encerrada en un lamento. Este fue el caso de canciones tan especiales como ‘Honeybee’ o una ‘Just Shy of Survival’ en la que sentíamos como si una profunda humedad se nos calase en los huesos. Además, el norteamericano se atrevió con una versión del ‘Modern Love’ que se ganó a los pocos que no habían caído rendidos inicialmente a su propuesta.

Mendetz fueron los encargados de pinchar la burbuja en la que estábamos sumergidos. Su propuesta electrónica animó de buena gana al personal, a base de sus temas clásicos que llevan paseando en una gira que parece interminable. Aportaron su versión del ‘Freed from desire’ y no nos descubrieron nada nuevo que no hubiésemos apreciado en directos anteriores. Esperemos que repongan energías y afronten su nuevo trabajo de la mejor forma posible.

De un modo similar, Vetusta Morla no aportaron grandes cosas a la presente edición del festival salvo incrementar el número de entradas vendidas y llevar en volandas a un público fiel. La habitual escenografía de su gira basada en unos focos de campo de fútbol estuvo bien presente, significando una importante metáfora del gran estatus que han alcanzado en estos últimos años. Los madrileños ofrecieron un concierto bastante lineal en el que el propio poder de las melodías y letras hicieron su parte para conseguir abarrotar la explanada del escenario principal. Aquí no hubo ningún tipo de distinción entre nuevos y viejos temas, ya que todo fue coreado a pleno pulmón, confirmando la siempre perfecta comunión entre el grupo y sus fans.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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