Crónica

08/11/2013

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La segunda edición del Intro Music Festival (primera en Valladolid) se saldó con la clara victoria del público. Con un cartel sin sorpresas, la gente sabía muy bien que es lo que se iba a encontrar. De este modo, todo es mucho más fácil y la comunión entre los artistas y el público fue total. El lugar escogido también jugó su papel, ya que un evento de grandes dimensiones como era este festival, necesitaba un lugar de cierta envergadura. El único ‘pero’ en este aspecto fue como en otras ocasiones la calidad del sonido, ya que aunque hagas múltiples virguerías, la altura y estructura del lugar son las que son. Por otro lado, la organización estuvo a la altura mostrando su buena voluntad (no dejaron de anunciar las normas del recinto por megafonía) y cumpliendo horarios a rajatabla. Del mismo modo, la simpatía de los camareros y demás personal también superó la media festivalera.

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Vamos al apartado estrictamente musical. El viernes tuvo lugar la primera jornada con un cartel a priori más descafeinado que el del día siguiente. Animando el ambiente previo a las actuaciones, se encontraba el dj representante de la web de Processed Beats, pinchando desde Joe Crepúsculo hasta Icona Pop. Los encargados de abrir el festival ante un reducido público fueron los barceloneses Cyan mostrando su pop facilón recogido en su más reciente trabajo Delapso. Canciones que tratan de historias personales donde los teclados destacan mucho más que las guitarras. Atreviéndose con algunas bases pregrabadas, soltaron los temas más coreados por el público como ‘Turistas Heridos’ o ‘Un colectivo de raro propósito’. El peso de los numerosos directos en los últimos meses se nota, ya que saben a la perfección que hacer en cada momento para contentar al público.

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El panorama cambió cuando llego Iván Ferreiro, ya que es realmente cuando empezamos a sentir el calor del público fan. Con un muy reciente trabajo bajo el brazo, Iván Ferreiro se presentó de nuevo en Valladolid esta vez trajeado y con nueva banda. Una banda que incluye alguna que otra sorpresa notable como el omnipresente Ricky Faklner y Emilio Saiz más conocido por su proyecto Nothing Places, todo ello unido al inseparable Amaro Ferreiro. Lo cierto es que con tanta personalidad musical sobre el escenario, las canciones de Ferreiro ganan más. Como cabía esperar, la mayor parte del concierto estuvo basada en los temas nuevos, temas que incorporan el lado más melódico de la carrera del gallego en detrimento de la entrega de trabajos como Mentiroso mentiroso. Esto se tradujo en una propuesta algo anodina donde los momentos más disfrutables se produjeron en temas clásicos como ‘N.Y.C.’ O ‘El viaje de Chihiro’. A pesar de ello, buena parte del público ya se tenía aprendida la letra de estos temas al dedillo. El concierto se adentró en su fase final con algunos de los temas más animados de su nuevo trabajo como ‘Bambi Ramone’ donde por desgracia comprobamos que el estado compositivo del gallego no atraviesa por su mejor momento. Será cuestión de tiempo y seguir intentándolo, ya que nadie puede dudar del entusiasmo que pone Iván en cada proyecto que emprende.

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El plato fuerte de la noche en cuanto a la expectación suscitada en el público fueron Supersubmarina. Uno de esos múltiples grupos que han sabido coger cualquier tipo de melodía adolescente propia de la radiofórmula y enmascararla bajo un formato de banda que se acoge a la escena independiente. Su concierto en el Intro Music fue como cualquier otro, basando su puesta en escena en cinco potentes focos que dan mayor protagonismo a las posturas de manual de estrella de rock de su frontman, ‘el Chino’. Su éxito, sin lugar a dudas radica en la toma de elementos de cualquier otra banda de elevado número de seguidores que se preste y aparentar que son propios. Esa es la sensación que tienes a lo largo de todo el concierto cuando las características guitarras iniciadas en su día por Two Door Cinema Club son el motivo introductorio de cada tema. Ante la falta de argumentos musicales sólidos siempre es bueno jalear al público con tópicos que ya todos sabemos. Así, los agradecimientos a la ciudad de ‘Valladolid’ o al ‘Intro Music’ fueron constantes a lo largo de la noche. El momento WTF llegó con una extraña petición del Chino al público y en especial al ‘sector indie más acérrimo’ (¿qué son los indies para Supersubmarina?) de levantar el puño y gritar determinados nombres, entre ellos algunos de la clase política. Si escribes letras de amor tan superficiales no hables de estos temas y déjaselos a grupos capacitados como León Benavente. Entre estos menesteres, llegó el final del concierto demostándonos que no necesitan sufrir ningún tipo de secuestro  para ser muy populares.

Puedes leer la crónica del sábado en este enlace.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

  1. Un poco vergonzoso fue que a la 1 estuviera la taquilla cerrada, que muchos vinimos de muy lejos y nos quedamos en la puerta con nuestro abono de dos días en la mano… Lamentable!!!

  2. vaya tela

    Hay que ser ignorante para catalogar Delapso como pop facilón. Así vamos con cantantes con voz de hamster y sucedáneos en este país.

    • Noé R. Rivas

      Aunque sea o no ignorante, opino que ‘Delapso’ es un trabajo monótono, simple y carente de originalidad como otros muchos que abundan en el panorama nacional. Precisamente esos cantantes con voz de hámster y sucedáneos son los que arriesgan en cada disco y en cada concierto, buscando que su música trascienda más allá de lo que ya existe.

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