Crónica

Gambeat Weekend 2018

13/09/2018 - 15/09/2018

Por -

El Gambeat Weekend volvió, y lo hizo con todo el descaro y la frescura con que lo lleva haciendo desde hace ocho años. Siendo en sí más que una revolución con la mirada puesta en el pasado, este pasado fin de semana volvió a deleitar a todos sus asistentes con incansables dosis del rock más puro y autentico, a su vez rompiendo con las barreras de lo contemporáneo. Los pilares de este festival están bien claros: el rock n’ roll aún vive.

Mismamente, el Gambeat brilla por su exclusividad. Ubicado en la Sala Upload, en Poble Espanyol, el festival huye de las grandes masas de gente, consiguiendo generar un ambiente de total comunión entre artistas y concurrentes. Sea quizás esa la clave para el hallazgo de la verdadera esencia, la misma que muchos auguran haberse perdido en clubs ya muertos años atrás.

Así pues, nos dirigimos allí para vivir en carne propia las maravillas de este festival, todavía en auge, que se presentaba con un cartel lleno de variedades y apuestas rompedoras. Los ingredientes estaban sobre la mesa y tan solo faltaba mezclarlos. Bajo el intenso sabor de las ganas de hacer el gamba, los asistentes iban llenando la sala. Dicho esto, todo estaba listo para que arrancara, con todo el desparpajo, una nueva edición del Gambeat.

JUEVES

El festival dio el pistoletazo de salida con la deslenguada propuesta de Go Cactus. Los baleares llegaron con las ideas muy claras pues, a pesar de su juventud, este trío de veinteañeros encaró con soltura el hecho de ser los rompehielos del certamen. Presentaron su EP Hi, We Are Cactus, editado el pasado año. Con un estilo marcado por el garage-punk lo-fi, los temas de los Cactus destacaron por sus impetuosas melodías y un alud de pegadizos riffs. En ellos, pudimos ver la representación de una verdadera declaración de intenciones: Los chicos de Go Cactus han llegado para quedarse.

A continuación, fue momento para Asteroid No.4. Este experimentado grupo venido de San Francisco hizo valer su veteranía. Con una imponente presencia en el escenario, hicieron gala de un verdadero recital de rock psicodélico, contagiando a los espectadores de su trance derivado de un folk con toques de garage. Abrieron el show con Collide, el tema homónimo de su nuevo LP. Con esta canción, mostraron todas sus cartas a modo de presentación, plasmando en ellas la evolución de lo que es un grupo lleno de matices a lo largo de sus más de 20 años de trayectoria. Aún con una sobria y en ocasiones despreocupada actitud, Asteroid No.4 captó la atención de todos los presentes, sobre todo con la canción Back of your mind’ y las imprescindibles maracas que acompañaban sus melodías. Todo ello catapultó los contrastes de una actuación llena de contrastes. La banda de la costa oeste no decepcionó, y aún parece tener cuerda para rato.

Llegó el turno de las cabezas de cartel de la noche. Las chicas de La Luz invadieron el escenario del Gambeat para poner el broche final a la primera jornada del festival. Consideradas mundialmente por medios como The Guardian o The New York Times, esta banda de Seattle es la sincronía perfecta de estilos como el doo-wop, el garage y el surf. Mediante incesantes melodías, presentaron su nuevo LP Floating Features, que incluye temas como Mean Dream’ o ‘Cicada’. Ambos fueron interpretados y, a su vez, recibidos con todo el entusiasmo de un público constantemente entregado a la banda liderada por Shana Cleveland. La Luz mostró todo su carisma durante el transcurso del show, incluyendo en él un bis que dejó totalmente satisfechos a los seguidores más fieles del grupo.

VIERNES

El encargado de estrenar la segunda etapa del fin de semana fue toda una revelación. Joel Sarakula llegó al Gambeat para transmitir su fusión que une pop, jazz, funk, psicodelia y R&B. Residente en Londres pero original de Australia, Sarakula presentaba su nuevo LP Love Club. A su vez acompañado por su estética, podemos definir a este músico como a un romántico apasionado, el artista transmite con fundamento la visión de un club disco de los 70. No faltaron temas como Understanding o In trouble’, todos ellos bailados al unísono por los presentes. La armonía de las melodías iba acompañada de una incesante guitarra funk, infestada de pedales psicodélicos que se asociaban con los teclados que Joel Sarakula manoseaba con virtuosismo.

La noche siguió con la actuación de Fogbound. Surgidos de A Coruña, esta banda desprendía esencia británica por sus poros. Bajo influencias del Londres de finales de la década de los 70, Fogbound irrumpió en el escenario con la canción ‘Gazing at my grave’, un distintivo inminente de la personalidad del grupo, marcada por la presencia de un órgano Hammond. Así pues, el factor psicodélico vuelve a ser primordial cuando nos dirigimos a ellos, caracterizados también por una marcada base rítmica, guitarras distorsionadas y perseverantes armonías vocales. Mismamente, anunciaron que este era su último concierto, al menos durante un tiempo. Desde Mindies les deseamos una temprana vuelta a los escenarios.

A continuación, el descaro en persona volvió al Gambeat. The CRY! saltaban directos desde Portland hasta el escenario de la sala Upload para aportar su dosis de rock n’ roll y powerpop al festival. El público enloqueció con cada uno de sus temas, en una setlist formada por los dos LP’s publicados hasta la fecha: El primero de ellos The Cry! del 2011 y el segundo llamado Dangerous Game del 2014. Fue de su último trabajo de donde salió ‘Seventeen’, el tema insignia de la banda, que fue coreado por toda gente que llenaba la sala. Cabe comentar que el frontman del grupo estuvo la mayor parte del concierto tocando con la primera cuerda de su guitarra rota. Tras su paso por el Gambeat, no cabe duda que los americanos dejaran huella en el festival.

La locura y el desconcierto se apoderaron del ambiente cuando aparecieron zanahorias colgadas de los micrófonos. Nobunny se preparaban para hacer venir abajo la escena. Con su atuendo de conejo tétrico, Justin Champlin y su banda pasaron por el tablado del Gambeat como si de un torbellino se tratara. Ofrecieron un concierto de puro show, sin hacer sombra a los temas de garage punk lo-fi que hicieron vibrar al espectador con cada uno de sus acordes. Abrieron el concierto con la canción ‘Apple tree’, un indicativo de la performance que se venía en adelante, con toques delirantes que transportaban a los asistentes a la histeria del más profundo placer. El caos fue en aumento, hasta tal punto de hacer pasar desprevenido los stage diving que Champlin realizó en contadas ocasiones. Los oyentes entraron al juego, creando una total sintonía con los músicos. Definitivamente, la segunda jornada del certamen no pudo haber tenido mejor final.

SÁBADO

Llegados al último día del festival, la banda local Los Torontos nos trajo todo su aroma del rock n’roll de finales de los años 50. Mediante una estética prácticamente sacada del baile de la película Back to the Future presentaron su EP, con nombre homónimo de su primer single, No te vayas’. La quintaesencia de grupos como The Wailers, The Sheppards o el mismo Chuck Berry definen la personalidad de esta atrevida propuesta musical, marcada por melodías totalmente contagiosas y una vertiginosa virtud por hacer mover el esqueleto. Los asistentes se vieron totalmente inyectados por el sonido de las agudas guitarras, el vaivén de la batería y el saxo, llevando con ellos el descaro del rhythm and blues.

Después de la inyección de optimismo, los holandeses The Kik se encargaron de mantener el listón de la jornada en alto. Con su sonido nederbeat, esta banda con un directo explosivo sabe bien acerca de representar el boom del rock holandés de los 60. Ofrecieron un concierto lleno de sorpresas: desde vibrantes solos de guitarra a pie de espectador pasando por una inquietante performance del teclado tocado desde el suelo. El colofón del show llegó con la interpretación del mítico tema de Pulp Fiction, ‘Miserlou’, que enloqueció el ambiente. Tras un constante aumento de adrenalina, pusieron punto final a su actuación, dando paso al plato fuerte del festival.

Y con ello llegó la hora de Shannon & The Clams. Siendo su segunda vez en el Gambeat Weekend, el cuarteto de Oakland presentaba su nuevo LP Onion, una maravilla derivada del doo-wop y el garage punk. Iniciaron el concierto con una canción de dicho álbum: los arpegios de Boy sacudieron al instante a todas las personas que llenaban la sala. Durante el show, no dejaron a nadie indiferente, ya fuera por la majestuosidad de su directo o por la imponente voz de Shannon, un portento que con su chorro hizo tambalear las paredes de la sala. Shannon & The Clams ofreció uno de los mejores conciertos del certamen, confirmándose como uno de esos grupos que siempre vuelve a nuestras cabezas.

Para poner el cierre a esta edición del festival, Amyl and the Sniffers se disponían a quemar el escenario de la sala Upload. Definidos por su sonido puramente punk y una estética venida de la subcultura sharpie, la banda australiana nos deleitó con una verdadera explosión hormonal, en mayor parte impulsados por su frontwoman, Amyl. Esta chica demostró ser un verdadero torbellino de energía y carácter, haciendo al espectador ser partícipe de un concierto demencial. En su repertorio, encontramos su nuevo LP Big Attraction & Giddy Up, una mezcla de sus dos anteriores EP, titulados de forma respectiva. Tras una interminable setlist, clausuraron el apartado de conciertos, proseguido por una noche de Dj’s.

Así pues, una nueva edición del Gambeat Weekend llegaba a su fin. Según los organizadores, una de las más especiales, que sin duda dará que hablar. De ahora en adelante, tan solo queda echar la vista atrás y, a su vez, pensar ya en la edición del año que viene, la cual seguro que vendrá cargada de nuevas sorpresas y maravillas encriptadas.

 

Crónica a cargo de Judit Trota y David Gargallo

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *