Crónica

Cuarentena Fest 2020

16/03/2020 - 21/03/2020

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Tan solo llevamos ¿3, 4, 5? días de cuarentena pero ya nos estamos subiendo bastante por las paredes. Eso sí, nuestra vida social no se puede ver perjudicada lo más mínimo y buena muestra de ello es como nos las estamos apañando para que nadie se quede fuera de Skype y lograr que Discord incluso haya aumentado el número de usuarios simultáneos por sesión. También estamos bebiendo más en estos días que si pudiésemos tomar las terrazas con total normalidad, pero seguramente este punto fue lo primero que vimos venir nada más que Pdr Snchz anunció el estado de alerta. Del mismo modo, ahora que se nos ha arruinado toda la agenda de conciertos hasta nuevo aviso, nos metemos en casa de algunos de nuestros artistas TOP, aquellos que al igual que nosotros se encuentran encerrados en su piso compartido, tratando de encontrar la mejor luz posible para que sus directos en Cuarentena Fest reluzcan al máximo. Por ello en estos días de encierro nos vamos a pasar comentando todos esos detalles de todo lo que suceda en esta iniciativa musical que hace que nos pongamos la alarma en el móvil todas las tardes.

 

Lunes 16 de marzo

Adriana Proenza: rompiendo el hielo con la elegancia R&B

Adriana fue la encargada de abrir la veda de conciertos virtuales, un poco abrumada por la situación y marcando el camino hacia las condiciones lumínicas óptimas que precisan este tipo de directos. Cambiando rápidamente el formato de su live a un agradecido plano vertical y acallando las voces del resto de presentes en su hogar, nos dejó claro que esto no iba a ser un concierto como los que ofrece encima del escenario.

Abrió la tarde con ‘The A Team’, un cover de cuando Ed Sheeran podría hacer de doble de Rupert Grint sin problemas, haciendo gala de una técnica vocal de lo más depurada y añadiéndole dulzura extra al tema. A partir de aquí llegó el momento de sentirse propiamente como en casa y soltar todos los nervios propios de este formato, interactuar un poco con el personal y encarar ‘Rush’, el primer tema con el que se dio a conocer allá por 2018. Mostrándonos lo bien que se desenvuelve en esos terrenos donde el R&B resulta de lo más ligero pero conservando toda su capacidad de emocionar, Adriana se olvidó definitivamente de la cámara y nos introdujo en su particular ensayo.

Alternando entre covers y temas propios, la transición de silla a sofá resultó muy acertada tanto para la propia artista como para la transmisión en general, encarando rápidamente ‘About This Place’ con una dosis de energía extra. Quizás este fue el momento en el que nos dimos cuenta de que todo ya iba completamente sobre ruedas, bendiciendo más que nunca las nuevas tecnologías y cogiéndole el gustillo a todo esto de estar viendo en pijama un concierto sin necesidad de soportar al pesado de turno hablando con el de al lado.

Con la suficiente hidratación que requiere el ejercicio vocal y haciéndonos muy fans del cojín de motivos florales de su salón, llegó el momento de los clásicos capaces de crear un consenso global unánime como es ‘La Vie En Rose’, canción que nos viene al pelo para soñar unas calles de París súper concurridas y con gente haciendo vida normal. Comprobando como aquí también nos podemos encontrar dramas del directo como puede ser una batería a punto de agotarse, también hubo tiempo para rechazar canciones no muy propicias para estos tiempos como ‘Apocalipsis’, decantándose mejor por una ‘Astrology’ con la que dejar volar la imaginación. Noé

 

Confeti de Odio: Muchísimo de muchísimo en medio de la nada

En días de grises, confusos y desapacibles, todo lo que queremos es sentirnos acogidos por la certeza. Una certeza pura, cálida, que nos mire a los ojos y albergue paz. Queremos una paz pretendida, infundada. Inyectada por nosotros mismos, trasladada de los que nos rodean. En miradas, en gestos, en las muchas maneras de fe que hemos podido inventar. Vivimos tiempos de ambición desmedida, donde hay muchísimo de muchísimo. Muchísimo. Tiempos donde todo sobresale, todo se excede y poco tarda en agotarse. Somos fugaces, y hemos probado una vez más que la vida se consume con la fiereza de los desastres.

Aunque la melancolía rebose, la música la arropa y la disuelve. Hay cabida para el dolor en cualquiera de las vías del arte. Y Confeti de Odio ha hecho de sus canciones la expresión de una tristeza que incautamente nos persigue y se adhiere a nuestros pasos. Cada día, ahí sigue, asomándose, discreta pero sagaz.

En un escenario idóneo para lo apacible de su música, un espacio diáfano y sincero, Lucas Delaiglesia brilló por su sinceridad, su empatía y su humana sensibilidad. En su escueta media hora de directo, nos sumergimos en una atmósfera intimista, dulce y delicada. En un recorrido a temas de su primer EP –‘Quiero Ser La Muerte’, ‘Tu Puta Barba’, ‘Para Mí’ u ‘Hoy Será Un Día Horrible’- hasta la presentación de algunos más nuevos –‘Ansiedad (Has Vuelto a Mí)’ y ‘Muchísimo’-, hizo un recorrido a su breve aunque fructífero paso por la música. En el concierto se hicieron también con un hueco temas como enternecedor ‘Si Me Quiero’ o su nuevísimo single ‘Tu Funeral’, que hoy presentaba por primera vez.

En medio de esta catarsis que retuerce todo lo que creíamos como nuestro, la música permanece como un hogar al que aferrarse. Gracias a Lucas de la Iglesia, gracias a Confeti de Odio, a todos los artistas y al equipo detrás del Cuarentena Fest, por hacer que todos nos veamos más de cerca y la vida siga siendo de verdad. María

 

Marcelo Criminal: La ternura no ha muerto (todavía)

Todavía hay amor en ciertas formas de mirar. La gente sigue creyendo en el destino, en la inocencia, en la luz que asoma tras los días que se disparan. ¿Queda algo de verdad en la acritud del presente? En momentos tan violentos como el que nos sacude, nos vemos empapados de una emoción sin precedentes. Magnificamos las tragedias al tiempo que nos deleitamos en pequeños actos de fe. Queremos querer. Queremos afirmarnos en la bondad. Pero no sabemos cómo. No sabemos permanecer unidos ante la tempestad, ni entender las señales que hasta ella nos vienen encaminando. ¿Qué hay de cierto en todo esto?

¿Hay algo de furioso en la calma que aguanta sin quebrar? ¿No es acaso la inocencia un acto de valentía? Residuo de otros tiempos, de una ficción al margen de los propios márgenes que hemos dado en construir. Un espacio idílico de fábulas que se entremezclan y confunden. Hay mucho de realismo mágico en lo que escribe Marcelo Criminal: en su misma figura hay algo de antes, pero también de un mañana borroso y desgastado. En Marcelo Criminal hay algo de humano.

Una mezcla del esperpento, en su matemática deformación de la realidad, con la verdad que reposa en las inquietas meditaciones del hombre contemporáneo. Sus canciones son, en suma, el diario de a bordo de un ser hecho a sí mismo. Son un paraje insólito, una trepidante aventura por la conciencia colectiva, que al tiempo se detiene en contemplaciones de un “yo” íntimo, plagado de ternura.

Su precioso directo, no exento de complicaciones, vino a reiterar la dulzura del personaje definido en torno a su identidad creativa. Se acercó a nosotros sin distancias, sin adornos ni composturas. Se acercó a nosotros, como la ternura pretendida, desde la propia cercanía. En su autenticidad, dejó entrever sus dudas. Y esto aumentó la exaltación de un público ya de por sí entregado. En un concierto que abrió con ‘Mercadona’, se sucedieron temas como ‘Mocedades Suicidas’, ‘El Descontento’, ‘los Límites de la Ruptura (Democracia)’ o ‘JL, frente a su ordenador’. El directo cerró con la popular ‘Perdona (Ahora sí que sí)’ y una estampa de Marcelo en su humilde despedida.

Gracias, una vez más, al Cuarentena Fest, al equipo y a todos los artistas que dan vida al cartel. Y gracias a Marcelo Criminal, por conservar la ternura que se le escapa al mundo. María

 

Srta. Trueno Negro: echando de menos la astenia primaveral

El primer concierto internacional del Cuarentena Fest llegaba con acento argentino aunque desde territorio nacional, ya que a Natalia, Celina y Lucho les ha pillado toda esta situación en Barcelona, ofreciendo quizás el que sea el primer y último concierto no individual del festival. Metiéndonos en esta ocasión de lleno en el modo nocturno, la disposición del plano de los tres miembros resultó idónea para comprobar la perfecta coordinación de sus cabezas, y en definitiva, sentir que en algún punto del mundo la gente se reúne para tocar sin necesidad de molestar a sus vecinos desde los balcones.

Sin lugar a dudas, el concierto de las argentinas fue de lo más especial por varias razones. La primera de ellas y más evidente fue el hecho de que vieron truncada su primera gira por nuestro país por el estallido de la pandemia, justo cuando aún les quedaban unas cuantas ciudades por recorrer como Madrid y Valladolid. El resto ya vienen en el plano puramente musical, ya que sin lugar a dudas Srta. Trueno Negro son el cruce perfecto entre la Velvet en castellano y el pop cotidiano que acaba describiendo emociones incontrolables. Sonando muy eléctricas, con ese punto de elegancia que proporcionan las guitarras propias de la canción americana más desafiante, podemos decir que este era el concierto perfecto para cogerse una cerveza, asomarse a la ventana y empezar a apostar lo que están haciendo los vecinos que tienen la luz encendida en el bloque de enfrente.

Haciendo un bonito repaso a su trayectoria con canciones tan necesarias ahora mismo como ‘La siguiente primavera’, también fueron conscientes de cómo había que meternos un poco en el mood de estos días con ‘Mi Cumpleaños es un Bajón’, aunque lo cierto es que ojalá estuviésemos en ese bajón en vez del imperantemente necesario de la actualidad. Sin ningún tipo de prisa continuaron con el recital de pensamientos soltados en voz alta gracias a ese ‘Falso Verano’ donde nos sentimos 100% identificados con ese “algo que hay en mi cabeza, el tiempo y sus disparos de ansiedad.” En definitiva, nos sumimos en esa especie de astenia primaveral anticipada con la que aportar un poco más de la realidad que desearíamos estos días. Noé

 

Martes 17 de marzo

Casero: De todas las veces que huele a verano

Gabriela Casero, Casero (sin casa), se acercó a nosotros desde la levedad de su hogar. Un espacio diáfano, íntimo y acogedor, cuidadosamente ordenado por quien busca la armonía perfecta. Un remanso de paz y candor lejos del ajetreo que ocupa estos días.

Ella vino, sin pretensiones, con su “pop emocional”. Nos habló de cosas que suceden y se suceden, sin planteamientos extraños ni incógnitas por resolver. Lo complejo lo convierte en simple. Enredando la vida en un universo colorista y orgánicamente poético, nunca llega a caer en lo vulgar, en lo exagerado. Parece tener plena conciencia del límite a sobrepasar, de los márgenes por los que regirse. Tan coherente como sentimental, tan verbal como impresiva. Así se define, sin llegarse a definir. Sin jugar a deslumbrar, brilló por su naturalidad y pureza.

El directo lo abrió con una nueva canción, de un minuto de duración. A esta la siguió, a modo introductorio, una preciosísima versión acústica de ‘Cuanto más’. Se sucedieron temas ya lanzados (‘Haití’ o ‘Los Planes Contigo’), además de otros nuevos. Títulos como Frutos secos o Islas desiertas, de gran delicadeza y lirismo, se verán incluidos en su primer álbum. Islas Desiertas -la que Gabriela ha elegido como su favorita de todo el LP- estará disponible hoy a las 00:00 en Spotify, y vendrá, además, acompañada de un videoclip.

 

Miércoles 18 de marzo

Marcos y Molduras: amor en tiempos de cuarentena

Desde el salón, Marcos y Molduras. Una cercanía cómplice y una naturalidad contagiosa, inmersas en un ambiente cálido y familiar. Como en casa. Al fin y al cabo, ese es el propósito del festival: alejarnos de lo que nos dispersa, y unirnos en la distancia que viene a separarnos. Lejos de esquemas preconcebidos en torno a la creación musical, Marcos y Molduras llegan abanderados con un pop melódico y sincero. Sin tensión, sin ataduras. Simplemente dando voz a las inquietudes que, día tras día, nos sacuden.

Sus letras expresan todo lo que su música es. Son sus propias preocupaciones, sus incoherencias y sus contradicciones las que los definen, a ellos y a todos nosotros. Esta facilidad para empatizar, más allá de su producción musical, hace que encontremos un poquito de nuestras vidas en la expresión de las suyas. Una expresión despejada, directa, muy coloquial, ácida y retorcida por momentos. Se nos hace amena. Se nos hace un poco nuestra. Se nos hace de verdad.

El directo abrió con ‘La de Antonio Grilo’, tema dedicado al espeluznante barrio de los crímenes de Madrid y la peculiar historia que los vincula a él. Siguieron con ‘La de las Flores’, una de las canciones más íntimas de su repertorio: “No sé si se murieron o las maté yo. Y en las noches de verano aún recuerdo tu calor.” Escrita en tono nostálgico y melancólico, contiene ciertas dosis de esperanza y afiladas pullas a un amor perdido. De ahí a Desde que vivimos juntos, un nuevo tema que se verá incluido en su primer disco y parece hablar desde una sinceridad total. “La de Amor”, repleta de ternura, y esbozando sutiles pero cuidadas metáforas, abría con: “como el cielo en Inglaterra, nublado pero bonito”.

En la segunda mitad, y luego de otro tema todavía por publicar -dedicado a la desgana vital y el aislamiento hogareño-, sonó ‘La de los Memes’, tema dedicado al pequeño desacuerdo en torno al sentido del humor de la pareja. De ahí a ‘Nuevo Año’, que justo hoy ha visto la luz en Spotify, y, para cerrar, ‘La de Parks’. La de Parks, como banda sonora del momento que nos ha tocado y apresura a vivir: un entusiasmo extraído de la rutina y la cotidianeidad. “Sé que es raro pero esto sería el plan perfecto”. María

 

Jueves 19 de marzo

Caliza: alcanzando la perfección

Elisa nos ofreció el que seguramente sea el concierto más repleto de detalles y con mejor sonido del festival, trasladándonos a su salón de lo más poblado por teclados. Alcanzando casi la hora del directo, lo de Caliza resultó ser un concierto igual de completo que lo que nos suele ofrecer en un directo al uso. A través de modulaciones de voz, loops grabados en directo y atmósferas synth pop de lo más envolventes, nos encontramos con su mezcla de certeras reflexiones en canciones como ‘Call Of Duty’ junto con todo el misticismo encerrado en otras como ‘Mil Piedras’. Sin apenas respiro, el concierto se desenvolvía con esa sensación de estar comprobando de forma privilegiada todos los mecanismos que rigen las canciones de la artista.

Adentrándonos poco a poco en la cara más misteriosa de su música, ‘Oro’ llegó como la certera pieza que une sentimientos extraños, cercanos a la pérdida, pero que al mismo tiempo invitan a abrazar lo desconocido sin poco importante lo que pueda pasar. Dentro de este ambiente tan de ciencia ficción, ‘Saber’ emergía como el tema más reciente publicado, encontrándonos ante el valls del futuro. Encarando de buena forma momentos algo más lumínicos, donde recrear escenas más cercanas al paso del tiempo reflejado de la mejor forma, ‘La Spezia’ tampoco podía faltar para combinar realismo y escapismo a partes iguales.

Rescatando algún clásico de esos que resultan inseparables de su carrera como es el caso de ‘Ultrasur’ o la siempre emocionante ‘Madrid’, Caliza fue encarando la recta final del concierto divagando entre melodías con su cierto punto de exotismo y ambientes pop puramente ochenteros. Controlando siempre el momento preciso en el que lanzar sus beats y permitirse divagar un poco explorando las posibilidades de sus teclados, nos encontramos con una final ‘Crispy’ que recoge muy bien la esencia de lo que ha supuesto el segundo LP de la artista. Todo un cúmulo de sonidos tintineantes con los que disolverlo todo poco a poco e ir pensando que un día más se encontraba llegando a su fin. Noé

 

Cabiria: italo disco para mantener la cordura

Eva llegaba al Cuarentena Fest mostrando su admiración por Caliza, artista que la predecía en la tarde y de la que afirmaba disfrutar mucho de sus composiciones. Lo cierto es que no nos imaginamos mejor combo para haber pasado la tarde noche del jueves, encontrándonos en esta ocasión con una propuesta también sintética pero con ese tipo de baile que no te sientes para nada extraño ejecutándolo desde tu habitación. Arrancando con la curiosa historia de amor de ‘Marciano’, nos metimos de lleno en la propuesta de calidez galáctica y voz casi asmr con la que acercarnos al máximo a todo lo fantástico de sus temas. Encarando a continuación ‘Desencanto’, continuamos con esa calma tan necesaria en estos días, algo así como poder encontrar nuestro momento zen bendiciendo todo lo que conecta nuestro ordenador la habitación de Cabiria.

Con estreno absoluto y de forma premonitoria sin quererlo, llegó el momento de ‘Lugares Comunes’, el que en propias palabras de Eva seguramente sea su próximo single. Recorriendo escenas un poco desoladoras y con esos anhelos de que la distancia de seguridad desaparezca entre la especie humana, nos encontramos ante un bonito tema que como ella misma afirmó sonó despojado de algún que otro arreglo. Más momentos estelares llegaron a continuación, cogiendo por primera vez la guitarra para abrir la puerta a los compases más tropicalistas de la velada.

Sin dejar de lado a estas alturas la ya mítica ‘Fantasmas’, nos puso la cabeza de lleno en el plató de Toni Rovira y Tú, aunque imaginamos que en estos días se encontrará al igual que todo con el telón bajado. Sintiendo más que nunca eso de “se come las lentejas pasadas” y pensando en que estos días es un buen momento para poner la olla exprés, poco a poco nos íbamos acercándonos a un final de mayores revoluciones y un espíritu mucho más techno pop gracias a ‘Mientras la Música no pare’ de Linda Mirada. Una bonita reivindicación con la que querer aún más a Eva. Noé

 

Viernes 20 de marzo

Rebe: Primavera desde el sofá

Rebe llegó tan frágil como llena de ímpetu. Su síntesis Lo-Fi dio con la fórmula perfecta para la noche que correspondía. Para su directo, eligió una curiosa decoración, compuesta de un alicatado panel de mariposas e imágenes de flores en blanco y negro, a juego con su propia figura. Una cuidada estampa primaveral, muy acorde con la que a estos días habría de corresponder pero, por desgracia, toca imaginar. Con Rebe y todos los artistas del Cuarentena estamos, de una u otra manera, recreando esa primavera que habrá de venir. Desde nuestros hogares nos desplazamos a los muchos que comparten la retransmisión, y que aguardan, expectantes, a la aparición de sus cantantes favoritos. Una especie de vínculo indispensable que, en estos días desapacibles, nos viene a socorrer. El poder de la música, tal vez.

Su concierto fue tan breve como delicado. Un ritmo lento y sosegado que parecía mecer en una calma absoluta. Como niños, contemplábamos. Rebe abrió con la dulcísima Cuqi q me has exo, sumergida en un ritmo ralentizado, impregnado de cierto lirismo. De ahí pasó a su versión de Un Ramito de Violetas, uno de los temas más célebres del cancionero español, que dio en readaptar de un modo sutil, preservando su esencia. Se sucedieron ‘Wapa Wapa Wapa Wapa Wapa Wapa’ y ‘CeloOoOos’, dos de los temas más extravagantes de su repertorio. Su presencia sutil y silenciosa, acompasada con la fuerza de su voz, vino a enmarcar. La siguiente canción, ‘Mi xico’, es un singular tema dedicado al amor moderno, y con el que precisamente decidió homenajear a “su chico”. En un tono coloquial y ameno, directa al corazón. De nuevo, continuó con una cover, esta vez de ‘Tiene espinas el rosal’.

La segunda parte del directo se inició con ‘Tócame el culo’, uno de sus temas más populares y que ha incluido en su último EP. De ahí, dio paso al denominado por ella como “su primer techno”, aunque reconocía, entre risas, no conocer la auténtica acepción del término. Para concluir, cerró con ‘Corazón Partío’. Su suave lenguaje estético, acompañado de lo naif de sus letras, vino a envolvernos una atmósfera armónica y fantástica. Toda una experiencia sensorial, que cerró con su más asombrosa sesión asmr. María

 

Sábado 21 de marzo

Carlota: el encanto de la sencillez

Justo a las ocho de la tarde Carlota iniciaba su directo con su hermana Marcela como acompañante de lujo. Dejando un poco de tiempo para no perder la costumbre de aplaudir a todo el personal sanitario desde los balcones, la artista valenciana nos explicó que su concierto iba a resultar más despojado de los matices sintéticos que de costumbre. Esto no fue ningún inconveniente para meternos en el epicentro de sus canciones de una forma serena, surcando todos esos altibajos emocionales tal y como nos mostró en una ‘Mulán’ interpretada con el ukelele.

Con Marcela leyendo de forma periódica los comentarios de un chat que a medida que pasan los conciertos va estando más y más concurrido, llegó el turno de ‘Sin Mí’, mostrándonos la cara más abatida de sus composiciones. Encontrándonos ante un bonito intimismo en un particular escenario decorado con cactus y una planta muy mediterránea, sentimos como las distancias cortas sientan muy bien a sus canciones. Levantando los ánimos inmediatamente, llegó el que seguramente sea el gran hit titulado ‘Tobillos’.

Más de esos momentos donde comprendemos la profundidad de sus temas y esa gran capacidad para trascender a través de un tono confesional llegaron gracias a ‘Ven a x Mí’, no tardando tampoco en dar rienda suelta a ‘Se Mi Bebé’ como la que seguramente sea la mejor adaptación musical de la historia. Amor en vena con gancho tanto lírico como melódico. Más no se puede pedir la verdad. Adentrándonos en la recta final del directo, Carlota atendió a las peticiones de los bises para demostrar como la interacción en los festivales virtuales resulta totalmente posible. Noé

 

Malamute: punk sin moverse del salón

Para nada sospechábamos que Malamute nos iba a ofrecer el concierto más punk del festival. Con una vitrina de fondo repleta de buenos discos, presidida por una combinación de Rocío Jurado, Mujeres y Hello Kitty, Irene nos ofreció un directo de lo más divertido. Al estar Diego en la distancia, la cántabra no tuvo más remedio que conectar su pen drive a la cadena y montar el karaoke más resplandeciente posible. Así es como poco a poco fueron cayendo canciones hipervitaminadas, marcadas por un pop de letras cortantes y con una cara tan ácida como pasota. Cautivándonos la primera con los mensajes encerrados en temazos como ‘La Espiral’, nos hundimos un poco más en la mierda de estos días pero con una sonrisa y con el sentimiento de que todo nos da un poco igual ya.

Ver a Irene agitando sus brazos y dando pequeños saltos mientras cantaba sentada seguramente haya sido la mejor estampa que nos hemos encontrado estos días en internet. Teniendo a Diego muy presente en la distancia gracias a una foto suya con la que ejecutar sus solos de guitarra, poco a poco nos encontramos con temas ya publicados como ‘Crudo’ con su correspondiente explicación. Acercándose más que nunca bandas de Elefant donde el pop de inspiración en el cine de serie B hace acto de presencia, lo ingenioso de lo lírico se abrazaba con la agitación constante, generando un combo totalmente exitoso y que apunta hacia lo desinhibido.

Más buenos temas llegaron con ‘Paciencia’, en esta ocasión focalizándose más que nunca en frases que nos pillan en otra época y nos las ponemos en nuestra bio de Twitter, tales como ese estribillo “cada vez que abres la boca te vuelves más idiota”. También cayó ‘Ciencia Ficción’, encarando un lado melódico pletórico con el que a esas alturas también ya estábamos botando desde nuestra silla del escritorio. Entre trago y trago, Irene nos iba avisando que el final iba llegando, sin embargo quedaba todavía su más reciente single ‘Buenos Días’ con el que sentir el contacto humano a primera hora de la mañana aunque nos resulte desagradable. A modo de cierre oficial, el catastrofismo tampoco podía faltar con ‘Monstruos Gigantes Destruyen Santander’, aunque sin embargo el cierre tendría lugar de nuevo con ‘La Espiral’ conduciéndonos de nuevo en nuestro particular refugio de miserias llevadas con alegría. Noé

Redacción Mindies

Los miembros de la redacción de Mindies amamos la música por encima de todas las cosas.

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