Crónica

Cruïlla 2019

03/07/2019 - 06/07/2019

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Una vez acabada la celebración del Festival Cruïlla es hora de hacer balance de lo que ha sido uno de las ediciones más especiales del evento catalán, ya que cumplía la redonda cifra de 10 años con artistas de relumbrón como Black Eyed Peas, Aurora, Garbage o Vetusta Morla. Todos ellos hicieron de las suyas reuniendo a casi 14.000 personas diarias, algo que se superó el último día donde según cifras oficiales se llegó a las 25.000 gracias a la actuación de Kylie Minogue.

El primer día del festival empezó con Aurora presentando su nuevo LP lanzado en dos tandas titulados Infections of a Diferrent Kind – Step 1 y A Different Kind of Human – Step 2, y Black Eyed Peas. Dos espectáculos completamente diferentes entre sí, ya que el primero se caracterizó por la timidez de la cantante al dirigirse a sus entusiastas, al mismo tiempo de mostrar una gran energía al entonar singles como “Runaway” o “Gentle Earthquakes”. Por su parte, el recital de los californianos fue una locura desde el primer tema del setlist hasta el último, en el cual repasaron sus grandes éxitos demostrando que están en plena forma.

Si la inauguración había quedado marcado por la gran energía de Aurora y Black Eyed Peas, el día siguiente no sería menos gracias a la actuación del catalán Lildami, el que está siendo uno de los cantantes que más está destacando en el trap catalán. Después de una buena muestra de saber cómo tener al público activado mediante saltos y cantos, llegaría el turno del rap más hardcore del momento como es el caso de Ayak y Prok y Natos y Waor. Dos conciertos donde 14.000 personas llenaron la parte principal del Estrella Damm demostrando que pese a ser artistas que no forman parte de la radiofórmula son capaces de levantar pasiones ante un público de lo más variado.

El tercer día del Cruïlla empezaría con el reggae de Tiken Jah Fakoly, quien transmitió energía y pasión, al que seguiría Gang Of Youth en el escenario Time Out. Posteriormente a las 20:00 llegaba una cita imperdible como la de Berri Txarrak debido a formar parte este concierto de su gira de despedida. El público respondió como fue debido ante un escenario Radio 3 completamente lleno.

Mientras parte del público apostó por Bastille, muchos otros no faltaron en el intenso espectáculo de potentes guitarras y baterías que ofrecía el grupo de Euskadi. La gente que se acercó pudo experimentar un potente directo donde los rasgueos de guitarra y repiques de batería controlaban el ritmo del público haciéndoles saltar o calmarlos a su voluntad.

Sin dudas, el show que montó Berri Txarrak es uno de los que será recordado por los fanáticos que se deleitaron con el desenfreno que se creó en los pogos y que fue respondido por Gorka Urbizu, Galder Izagirre y David González con palabras de agradecimientos. A pesar de los problemas técnicos que tuvieron la tarde se desarrolló sin mayor dificultad dejando a todos satisfechos. Cabe mencionar que para aquellos que no pudieron ir a verlos podrán hacerlo el 1 y 2 de noviembre ya que han anunciado fechas en la ciudad catalana.

Si el show del grupo vasco fue derroche de agite y locura, el que le seguía en la zona del Cruïlla Enamora era todo lo contrario. En él esperaba la francesa Zaz quien presentaba su disco Effet Miroir donde melodías como ‘Qué Vendrá’ o ‘Demain C’Est Toi’ fueron de las más aclamadas de la noche por sus fans donde gozaron durante más de una hora de ritmos sensuales y hechos para mover sus cuerpos.

La voz de Isabelle Geffroy y el buen ritmo puesto por su equipo de músicos creó una armonía que nos transportó a aquellos locales de música negra tan característicos de Nueva Orleans de los años 70 donde todos bailaban al son de la música.

Luego siguió el turno de uno de los grupos más importantes de los últimos años de la escena pop nacional, Vetusta Morla. A base de hits, el grupo madrileño conquistó a su gente agradeciendo al Festival Cruïlla el contar con ellos desde sus inicios, demostrando su confianza en la tercera edición que acudían del festival.

Después de la calma vivida en el concierto de los madrileños, llegó el momento de volver a la locura con uno de los grupos que más ha dado a la industria musical y que más peculiaridades ha tenido en su historia como es el caso de Garbage. Con un vestido plateado que deslumbrada al público, Shirley Manson saltó al escenario mientras Butch Vig emitía un potente sonido con su batería a la vez que el juego luces hacía de las suya dando la sensación de estar en el infierno. Cabe señalar que pese a ser un festival en Barcelona, había una buena parte de público británico, por lo que el grupo se sintió como en casa.

En el desarrollo de la noche la cantante agradeció a sus fans lanzando mensajes de optimismo siendo éstos respondidos con fuertes aplausos además de comentar diversas anécdotas de su actuación en Barcelona en 1995. Todos aquellos que pudimos ver a Garbage nos quedamos con ganas de más y de saber cómo sonará su próximo disco que según palabras propias de Shirley saldrá a lo largo de 2020 y que en 2021 estarán de regreso por Barcelona.

Es también notorio resaltar que a la vez que unos disfrutaban de Garbage otros lo hacían con Xoel López, quien presentaba en directo melodías como ‘Me Cuesta Tanto Olvidarte’, ‘Jaguar’ o ‘Cometa’ y que le han convertido en una eminencia del panorama musical nacional.

La gran tanda de eventos del viernes llegaría a su fin con el poderoso directo de Foals, donde dieron gala de ponerse a la multitud en su bolsillo desde el principio abriendo con ‘On The Luna’ y ‘Mountain at My Gates’. Yannis Philippakis protagonizó un bonito instante cuando bajó de la tarima para cantar delante de su público, en el que incluso uno de ellos le puso un cigarrillo en la boca y luego encenderlo. ‘Spanish Sahara’ o ‘In Degrees’ demostraron que Foals vive una gran etapa como banda y que lo que depara su futuro es esperanzador.

Cerraría la noche la sesión de DJ Amable quien estuvo hasta las 5:00 poniendo música para que la gente acabara con las pocas energías que le quedaran en el cuerpo.

El último día de festival empezó con la maestría por parte de Seu Jorge, haciendo gala de su particular jazz con temas como ‘Amiga Da Minha Mulher’ o ‘Clube do Samba’ y que causó la delicia de la multitud. Cabe destacar que Seu Jorge dejó que sus músicos de acompañamiento mostrarán su gran talento gracias a los jams que hicieron cuando el artista dejó de cantar para tomarse un respiro.

Tras Seu Jorge llegó el turno de la banda británica Years and Years quienes presentaban su disco Palo Santo. Desde el inicio del con ‘Sanctify’ se sabía que la gente estaba delante de un monologismo bastante peculiar gracias a los bailes de Olly Alexander alejados de cualquier coreografía y moviendo su cuerpo cubierto de ropa roja libremente al son de la música.

Con dos baterías a los lados y un piano, el grupo británico dio gala que más que un recital era un show televisivo gracias a los elementos visuales que había en la pantalla trasera o la plataforma que elevó a Olly Alexander, quien vestía un largo vestido a la vez que mostraba sus dotes vocales. A pesar que la lluviosa tarde se hiciera en según qué momentos un poco tediosa ya que se mantenía el mismo tono musical, los hits y la lluvia añadieron aspectos muy agradables haciendo de esta suma algo especial a experimentar.

Si el pop más llamativo de Years and Years destacó, en el Time Out se vivió uno de los conciertos que serán recordados por los presentes. En él Michael Kiwanuka a base de su potente voz acompañado de su guitarra, y la ayuda de la celestial y poderosa voz de sus barítonos, crearon un groove que envolvía el cuerpo evitando que a través de temas como ‘I’m Getting Ready’ o ‘I’m a Black Man’ in ‘A White World’.

El artista inglés, con un último trabajo publicado que lleva por título Love & Hate, conquistó el corazón a las personas asistentes gracias tracks como ‘Cold Little Heart’ o ‘Home Again’. También nos hizo ver como el soul sigue más vivo que nunca y que corresponde a los promotores musicales el poder dar la confianza a estos músicos que poco a poco van desapareciendo de algunos festivales. Inclusive con su single más reciente, ‘Money’, el público disfrutó cantando y bailando.

Por su parte, en la zona Radio 3 tenía lugar el intenso concierto de Cala Vento que se encuentran de gira presentando su LP Balanceo donde tracks como ‘Gente Como Tú’ o ‘La Comunidad’ les ha llevado a ser una formación a tener en cuenta. Sin embargo el nayro gentío se encontraba en el escenario Estrella Damm donde Kylie Minogue hacía de las suyas en un show difícil de olvidar.

El concierto de Kylie Minogue podría describirse como esa sensación que uno tiene en el cuerpo de estar esperando algo durante mucho tiempo y que cuando llega te supera las expectativas. Desde el primer momento que saltó al escenario con un vestido que le hacía ser el foco de las miradas se pudo ver que la australiana sigue siendo toda una diva acompañada de bailarines que la acompañaban sobre la tarima.

La artista dividió su repertorio en cuatro actos, cada uno de ellos ataviada con un vestido diferente, haciendo un amplio repaso a su carrera. Temas como ‘Can’t Get You Out My Head’ o ‘Spinning Around’ fueron los más aclamados de la noche.

La décima edición del Festival Cruïlla llegaría a su fin con el alocado concierto de Parov Stelar o el buen hacer de Jorge Draxler que rindió homenaje a Joao Gilberto, padre de la bossa nova y que había fallecido ese mismo día. Mención especial al concierto de Love Of Lesbian donde se celebraba el también décimo aniversario de su disco 1999 e indicando que mantienen la misma energía que siempre se les ha caracterizado.

Crónica realizada por Ramiro Cáceres.

Redacción Mindies
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