Crónica

Conexión Valladolid 2018

15/06/2018 - 16/06/2018

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La primera edición del Conexión Valladolid nos dejó con buenas sensaciones y la puerta abierta a un margen de crecimiento con el que esperamos que se consolide en los años venideros. A través de un cartel de lo más ecléctico donde prácticamente hubo lugar para todo tipo de géneros, la oferta del festival resultó de lo más variada.

La primera y calurosa jornada se inició con las canciones del local Siloé, dejándonos con un buen número de espectadores a pesar de actuar a primeras horas de la tarde. Con una propuesta de lo más sobria, donde el músico podía mostrar sin ningún tipo de filtro todo el contenido de matices amorosos recogido en su LP La Luz, los temas iban cayendo de una forma afilada, dándonos la sensación de estar ante un músico con una gran capacidad de mostrar toda la verdad contenida en sus canciones.

A continuación llegó el turno de Jimmy Bartanán, en una de las propuestas más rockeras y divertidas de la jornada. Presentándonos unas canciones que beben del rock más primigenio y esa capacidad de encontrar con pocos acordes melodías de lo más sólidas, el directo ofrecido por el reconocido actor y su banda sumió al público en los primeros bailes del festival, sintiendo muy de cerca como quizás hubiese sido mejor programarlo a altas horas de la noche. Oficio y buen hacer para sentir como la música de guitarras está más viva que nunca.

Sin apenas respiro, Vinila Von Bismark firmó otro de esos conciertos que transciende más allá del apartado musical, ofreciéndonos sus dotes interpretativas y tablas sobre el escenario de la mejor forma posible. Lo suyo es todo un torbellino, dando rienda suelta a esa faceta propia del burlesque con la que redondear sus temas, aportando la sensación de que cada historia encerrada en los temas cobraba una gran vida nocturna encima del escenario. En definitiva, lo más parecido a un volcán en erupción.

Avanzando poco a poco en la tarde, llegó el turno de Immaculate Fools, demostrando que siguen teniendo cuerda para rato. Los británicos liderados por su único miembro original como es Kevin Weatherill, sentaron las bases de un brit pop muy melódico, muy bien conducido hacia elementos rock y blues ejecutados de forma precisa por su banda. La energía corrió a raudales por la garganta de Kevin, mostrando en todo momento el agradecimiento a un público que, al menos en nuestro país, se mantiene fiel frente al paso de los años.

Acto seguido llegó uno de los momentos más esperados de la noche como fue la actuación de Bunbury. El elegante y veterano músico zaragozano nos brindó un auténtico espectáculo defendiendo principalmente los temas de su más reciente trabajo Expectativas, ejemplificando como el recrudecimiento de esta nueva etapa resulta aún más sobresaliente en directo. Sin dejar de repasar algún que otro clásico junto con otros de discos más recientes como Palosanto, podemos hablar de uno de los conciertos más completos del festival.

Recuperando un poco el aliento, llegó otro momento en el que se desató la histeria entre el público como fue la actuación de los burgaleses La M.O.D.A. La banda volvió a dar lo mejor de sí en el escenario, con su propuesta folk a medio camino entre Mumford and Sons y los mejores grupos irlandeses de barra de bar que aguantan hasta la última cerveza de la noche. Su concierto estuvo marcado por una desbordante pasión donde los sonidos de acordeón fluyeron de forma alegre y bien coordinada con el resto de los coros.

Cerrando la jornada del festival, ya cercanas las dos de la mañana, Kitai demostraron que no les faltan las fuerzas sea cual sea su hora de actuación. Por ello montaron su particular espectáculo de rock incendiario donde flotaron por encima del público y se dejaron la garganta. Rock sin fisuras de la mano de un grupo que ya tiene un estatus muy alto y que tienen pinta de seguir subiendo como la espuma.

A pesar de la celebración de conciertos gratuitos en el centro de la ciudad, iniciamos la jornada entrada la tarde en el recinto del pinar de Antequera. Allí se encontraba Nat Simons ofreciéndonos una auténtica lección de canción americana, ejemplificando como este tipo de música también tiene mucha cabida en nuestro país y se puede ejecutar de una forma totalmente brillante. Reuniendo sobre un mismo escenario entrega y elegancia, pudimos calentar a la perfección para todo lo que nos esperaba.

De una forma muy diferente y reivindicativa, Rayden se ganó desde el primer momento al público. Lo suyo son canciones ejecutadas en forma de poemas, dando rienda suelta al hip hop más clásico muy bien mezclado con un montón de influencias actuales. Todo esto lo demostró encima de las tablas, ofreciéndonos al mismo tiempo acertados speechs con los que poner de manifiesto como su personalidad trasciende más allá del plano musical.

Avanzando poco a poco en la tarde, Carlos Sadness nos ofreció una propuesta bien diferente y naïf. El melenudo artista transmitió a todos su flow y letras mágicas, todo ello acompañado por su ukelele. Siendo todo un virtuoso de este instrumento, junto a unos movimientos de auténtica estrella de cine, los fans no pararon de corear sus canciones, reflejando ese eterno espíritu juvenil que acompaña siempre a su imagen. En definitiva, el concierto necesario para que un festival triunfe.

Jugando en casa llegó el turno de Corizonas, trayéndonos su particular rock americano y desértico, marcando en todo el momento el ritmo de los temas de una forma clara. Con Javier Bielba al mando del timón, mostrándonos su cruda voz y ese gran poder de convocatoria que atesora, las canciones del directo provocaron que los asistentes no pudiesen parar de levantar los brazos, al mismo tiempo que los bailes de vaquero no cesasen en todo momento.

Finalizando el festival, llegaban los grandes cabezas de cartel de él, como eran The Libertines. La banda de Pete Doherty ofreció un concierto más que correcto, no dejándose prácticamente ningún clásico en el tintero a la par de defender con uñas y dientes los temas pertenecientes a su regreso con Anthems for Doomed Youth. Reflejando una gran complicidad encima del escenario con algún que otro momento de locura, pudimos disfrutar en plenas condiciones del concierto de una de las bandas más representativas del brit rock de las últimas décadas.

Redacción Mindies
Redacción Mindies

Los miembros de la redacción de Mindies amamos la música por encima de todas las cosas.

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