Crónica

Arenal Sound 2014

Viernes

01/08/2014

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Continuamos con nuestro repaso al Arenal Sound con la crónica del viernes, un día que a priori estaba realmente completo y lo cierto es que no defraudó. Comenzamos nuestra jornada con el imperdible directo de los gallegos Triángulo de Amor Bizarro. Con un sonido mucho más limpio que en anteriores ocasiones, la banda supo transmitir a la perfección todo el ruidismo de su música a plena luz del día. Un concierto de TAB a altas horas de la mañana resulta siempre una experiencia confusa pero muy disfrutable, sin embargo a plena luz del día, sus conciertos siguen manteniendo esa dosis de magnetismo junto con otros nuevos alicientes. De este modo, podemos percibir aún mejor el papel de sus miembros sobre el escenario y darnos cuenta de nuevos matices en sus temas. Isa como siempre entregada al buen juego shoegaze de los temas, no dudó en darnos las gracias amablemente entre tema y tema. Cayeron como era de esperar muchos temas de su último trabajo Víctoria Mística como ‘Enemigos del Espíritu’, ‘Robo tu Tiempo’ o la acelerada y aún más llevada al límite ‘Ellas robaron mi Magia’. También rescataron otros temas menos habituales en su repertorio como la escalofriante ‘Año Santo’ y esas distorsiones en carne viva que se suceden a lo largo del tema. Las pocas nubes que había sobre el cielo de Burriana parecía que se concentrasen en un pequeño cúmulo sobre el escenario Negrita, pero por suerte no hubo descarga final. Lo que sí que podemos asegurar es otro concierto que se saldó con una clara victoria de los gallegos.

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A continuación llegaba uno de los momentos más especiales para nosotros en el festival y es que Templeton presentaban su sobresaliente nuevo trabajo Rosi en el escenario Beach Club. Pop de letras cotidianas que acaba por convertirse en sucesos realmente extraordinarios si los aplicamos a nuestras vidas. A lo largo de la hora de actuación que les dieron, nos brindaron un muy buen repaso por temas entrañables de su discografía junto con los más recientes de su último trabajo. De este modo nos introducimos en un bonito viaje por el Cantábrico con nuestros pies en las arenas del Mediterráneo. Arrancando con ‘Océano’ nos metieron en una situación cálida perfecta, bañada por el dream pop que contienen sus nuevos temas. No faltaron composiciones que van camino a convertirse ya en clásicos como ‘Pálida Camarada’ o la que toma nombre de un código postal de una famosa localidad cántabra como es ‘39300’. Regresando a otros temas aún más reveladores de su carrera como ‘Miedo de Verdad y en Condiciones’, la banda demostró su potencial en conjunto. Rasgueos de violines, melodías felices pero con trasfondo y riffs de guitarras que quieres escuchar una y otra vez. Aun retrocediendo más en el pasado hasta Exposición Universal, aparecieron ‘Brasil’ y ‘Sofá Cama’. Canciones ciertamente agridulces que guardas con mucho cariño en tu memoria. Pero la cosa no iba de nostalgia sino más de emociones actuales como en ‘Quemado por el Sol’, uno de los temas de Rosi que más te eriza los pelos. Poco a poco nos íbamos acercando al final, con un público muy escaso pero que sabía muy bien a lo que venía. Con ‘Casas de Verano e Invierno’ y ese Tampoco se estará tan mal aquí se despidieron de todos nosotros. Les tomamos su palabra y aunque ya estuviésemos bastante hasta las narices de todo lo que nos rodeaba en el camping, su concierto nos hizo olvidar todas las posibles preocupaciones. Esperemos que la próxima cita con Rosi llegue dentro de muy poco.

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Después de lo mucho que disfrutamos de Templeton, nos entregamos a una causa bien diferente como fue el también espectacular concierto de Miles Kane. La duda acerca de la celebración de su concierto en el Arenal se había cernido sobre nosotros días antes tras cancelar varias fechas próximas. Sin embargo, el bueno de Miles apareció en el escenario principal del festival dispuesto a hacernos corear todos los estribillos de sus temas puramente de brit pop. Resulta inevitable las comparativas con otros grandes de la escena de las Islas de estas últimas décadas, pero seguramente entremos en estas semejanzas porque estamos ante uno de los grandes. Basando su directo en una propuesta enérgica y una banda muy joven, Miles Kane y los suyos defendieron con uñas y dientes los temas de sus dos LPs. Sus canciones en directo crecen exponencialmente a esos terrenos más propios de fibers cantando como si no hubiese mañana. Seguramente para mal, el público de su concierto en el Arenal Sound era muy diferente y menos abundante como para sostener cada una de las notas de la banda. A pesar de ello, no hubo excusa para no dejarse llevar por canciones como ‘What Condition am I in’ y esas subidas y bajadas pletóricas del tema. No faltaron otras canciones con aún más glam rock como ‘First of my Kind’, donde Miles se le veía disfrutar aún más si cabe sobre las tablas. Una sucesión de hits enmascarados entre los que por supuesto no faltaron ‘Don’t Forget Who You Are’ o ‘Rearrange’. El final llegó en formato karaoke con ‘Come Closer’. A aquellas alturas del concierto, Miles se había recorrido todo el escenario, agitado a las masas de todas las formas posibles y rasgado todos los centímetros de su guitarra. Esperábamos y necesitábamos un concierto de auténtica estrella de rock y eso fue lo que nos encontramos.

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Las pulsaciones bajaron ligeramente pero no el nivel de intensidad guitarrera. Y es que Peace se deshacían definitivamente de la etiqueta de hype en el escenario Negrita. Arrancando con los aires grunge muy a lo Nirvana en ‘Follow Baby’, Harry Koisser y los suyos demostraron que se les da muy bien meter cierto toque de oscuridad a canciones de pop melancólico. Las distorsiones de sus guitarras en su directo toman aún más importancia para que ‘Higher then The Sun’ retumbe más en nuestros. La buena presencia de la banda encima del escenario, recorriendo muchos de los tópicos de la ya citada escena grunge noventera (movimientos hipnóticos, jerseys, actitud un tanto displacente…) hizo que el público se metiese aún más de lleno en su propuesta. Quizás la única pega que podemos poner al concierto fuese el excesivo protagonismo a los temas nuevos. Nuevas composiciones que dicho de paso, suenan bastante menos interesantes que todo lo que les hemos descubierto a la banda hasta el momento. Nos presentaron entre otras ‘Money’ y ‘Wraith’ dejando ver nuevas influencias como el tropicalismo en su música. Un directo más que correcto, a la altura de lo que nos esperábamos.

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Después de ver a Peace y de encontrarnos casualmente el auténtico esperpento de Varry Brava, nuestras energías se centraron en el que sería nuestro último concierto de la noche con The Wombats. En una primera instancia acudimos al concierto de los británicos con la idea preconcebida de que sus mejores tiempos pasaron, sin embargo nos hicieron cambiar de opinión gracias a un directo logrado. Con el paso de los años, Matthew Murphy y compañía se han ido retirando de la eclosión del nuevo brit pop bailable de los 2000, pasándose al fascinante mundo que les brindan los sintetizadores. Algo así es lo que pudimos comprobar en su directo en Burriana. La mayoría de los temas eran iniciados por algún loop lanzado desde la base de operaciones de Matthew para enlazarlos con inicios de canciones que invitan a dar saltos. ‘Moving to New York’ o ‘Jump into The Fog’ tomaron matices más perfilados y contundentes que en su versión de estudio, dejándonos ver que The Wombats quieren que su directo sea lo más rudo posible. Un uso de sintetizadores no orientado hacia la pista de baile, sino más relacionado con que los temas adquieran más cuerpo. Los británicos nos dieron más de lo que en principio les pedíamos. Ahora el siguiente paso es que saquen de una vez su anunciado próximo trabajo, del que de paso nos regalaron la enérgica ‘Your Body is a Weapon’.

Crónica: Noé Rodríguez Rivas
Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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