Crónica

Arenal Sound 2014

Sábado

02/08/2014

Por -

Con las fuerzas agotándose poco a poco, nos dispusimos a encarar el penúltimo día del festival. En esta ocasión los encargados de abrir el escenario Negrita no eran otros que León Benavente. Tras verlos varias veces en directo en escenarios más pequeños, nos quedaba la duda de comprobar como sonarían en un gran escenario. La respuesta fue inmediata nada más empezar el concierto. León Benavente también están hechos para los grandes festivales llenando con su sonido y presencia cualquier lugar que se tercie. Su concierto estuvo marcado por sus comprometidos temas con un Abraham Boba que nos demuestra cada vez más su buen papel como frontman. Canciones como ‘Estado Provisional’ o ‘Ser Brigada’ desataron un auténtico vendaval entre los cada vez más numerosos seguidores del grupo.

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De León Benavente pasamos a una propuesta muy diferente con Russian Red. Acompañada por David T. Ginzo, Brian Hunt y Juan Diego Gosálvez, Lourdes nos mostró su nueva versión más rockera y acelerada que ya habíamos intuido en las canciones de Argent Cooper. Riffs de guitarras contundentes sin perder al mismo tiempo ese toque ingenuo que siempre lleva asociado siempre su música. Desde nuevos temas como ‘Michael P’ o ‘Casper’ hasta revisiones de otros mucho más antiguos como ‘Walls Are Tired’, todos ellos poseen un toque electrizante que nunca antes habíamos observado. De una vez por todas, parece que Lourdes se siente totalmente cómoda en el escenario con guitarra eléctrica en mano emulando a auténticas estrellas de rock. Quizás la única pega del concierto fuese su duración ya que tan solo nos ofreció 50 min cuando tenía más de una hora programada.

Nuestra siguiente parada en el festival tuvo lugar con Matt and Kim. El dúo neoyorkino se sentía realmente emocionado por regresar a España después de tanto tiempo y lo cierto es que supieron llevar esa emoción a intensidad al directo. Sin tener más material que presentar que el de su más reciente Lightning publicado en 2012, Matt a los teclados y Kim a la batería montaron en cuestión de minutos una gran fiesta. Carisma y motivación no les faltó para que el no muy numeroso público se dejase llevar en seguida por las primeras notas de canciones como ‘Now’ o su gran hit ‘Daylight’. Seguramente carezcan de grandes argumentos musicales, pero nadie les puede quitar ese espíritu sincero que siempre nos demuestran porque todo el mundo se lo pase realmente bien. Un concierto que de haberlo programado a horas más altas de la noche hubiese sido aún más disfrutable.

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Tras el buen feeling de Matt and Kim, llegaron una de las grande decepciones del festival como fueron The Galaxy Asteroids Tour. La música de múltiples influencias de los daneses se desinfló en un directo muy basado en la imagen de su cantante Mette Lindberg. Todos los matices jazz que tienen sus canciones en estudio quedaron muy relegados a un segundo plano por la multitud de efectos de carácter “espacial” y el poco empaque que presentaron los instrumentos al unísono. De este modo, sin brillo alguno, el buen puñado de hits que tienen los daneses quedó enredado en una maraña de percusiones y guitarras flojeras entre las que destacaba de vez en cuando la voz de Mette. Cerraron con ‘The Golden Age’ un concierto que quedo en algo realmente anecdótico.

Después de la decepción de los nórdicos, nos dispusimos en sumergirnos en la siempre oscura propuesta de Placebo. Los británicos siempre cumplen en todos sus directos y en Burriana no hubo excepción. A pesar de tener siempre la sensación de que la banda salió en todo momento a medio gas, la experiencia de todos estos años hizo el resto para que el piloto automático funcionase a la perfección. Arrancando con ‘B3’, la banda hizo un buen repaso a su discografía con especial atención a su último trabajo Loud Like Love. De él cayeron temas tan emocionantes como ‘Too Many Friends’, donde la banda nos mostró su lado más melancólico y alejado del rock de estadio al que nos tienen acostumbrados. Placebo sin lugar a dudas son una banda muy completa y quisieron enseñarnos esa gran virtud a lo largo de su repertorio. Cambiando rápidamente de los registros de la inquietante ‘One of a Kind’ hasta algo menos artificioso como ‘Song to say Goodbye’, el grupo nos tocó la fibra sensible en la mayoría de sus temas. Cerraron por todo lo alto y sacando el máximo provecho de sus guitarras con ‘infra-red’ cuajando el concierto que más o menos esperábamos. Sin lugar a dudas el concierto más oscuro y afilado que pudimos disfrutar en el festival.

Crónica: Noé Rodríguez Rivas
Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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