Crónica

Arenal Sound 2014

Martes y miércoles

29/07/2014

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Arrancamos con nuestras crónicas del festival intentando transmitiros al menos una pequeña parte de todo lo que hemos vivido en estos 6 intensos días. El Arenal Sound ha seguido creciendo, no en número de espectadores pero sí en cuestiones logísticas y mayores medios de promoción. Este año seguramente sea el primero en el que se ha notado realmente la marca Arenal: un festival destinado al público joven que busca vivir un verano de fuertes experiencias donde la parte musical no tiene tanto peso como en principio podríamos pensar. Este hecho se traduce en un espacio abierto para multitud de personas muy diferentes donde realmente todas encajan y conforman lo que se conoce como la experiencia sounder. El enorme eclecticismo del cartel se traduce en un público de lo más variopinto donde los clichés festivaleros toman aún más fuerza que en otros festivales. Una vez metidos en situación, empezamos a contaros lo que ocurrió encima de los escenarios.

El martes arrancamos nuestra jornada en el Beach Club con los zaragozanos Tachenko. Después de verlos por primera vez en directo unos meses atrás en una noche triste para todos, esperábamos ansiosos disfrutar de sus contagiosas melodías pop que se resisten al paso del tiempo. Sergio Vinadé y los suyos sentían que era el lugar y la hora perfecta para dar un buen repaso centrado en su más reciente discografía. De este modo no dudaron en lograr la motivación del escaso pero entregado público presente con temas como ‘Suerte y Relámpago’ o ‘Tírame a un Volcán’. Notas que suenan tan nostálgicas como identificativas y que nos confirman que son una de las bandas más representativas de todo aquello que se inició un día con El Niño Gusano. Alcanzando el clímax total con ‘El Mundo se Acaba’, nos despidieron de la forma más estruendosa posible con ‘Rayos y Centellas’. Sin lugar a dudas no pudimos tener un mejor inicio de festival.

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A continuación nos acercamos al Red Bull Bus Tour para descubrir los sonidos de Fastforward. Temas destinados a la pista de baile que beben bastante del rock electrónico de bandas actuales como The Whip. Animados y con ganas provocaron que al menos su propuesta arrancase unos buenos bailes en las primeras filas. Algo similar nos pudimos encontrar con Grises. Los donostiarras llegaban al festival dispuestos a presentar su último trabajo Animal. Techno-pop bastante machacón y de letras con un marcado carácter juvenil y alocado. Su concierto estuvo marcado por los cortes de luz, evitando que sacasen todo el partido posible a sus sintetizadores. Canciones como ‘Lopan’ o la propia ‘Animal’ nos demostraron que han tomado un camino menos arriesgado que en No se Alarme Señora, Soy Soviético, pero que como suele suceder, genera un mayor número de fans.

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Hablando de fans entregados, no podemos dejar de comentar todo lo que hay alrededor de Polock. Un grupo que siempre ha vivido de las rentas de ofrecidas por el brit-pop más accesible como The Futureheads o The Cribs. En su directo del Arenal Sound, nos demostraron que poco a poco se van alejando de esa sombra, pero que sin embargo les queda muchísimo recorrido. Nos presentaron los temas de su último trabajo Rising Up, entre los que destacaron ‘Everlasting’ o ‘Internet Porn’. La revolución que necesitaban para que sus sonidos nos llamasen la atención no ha llegado ni con su último trabajo ni con su directo actual. Algo igual de decepcionante ocurrió con Carlos Sadness. Seguramente el bus Red Bull no fuese el lugar más adecuado a lo que contribuyó un retraso de más de una hora. Con una actitud más que displicente, centrada en intentar mostrar buena apariencia en el escenario, recurrió al mundo de fantasía animal de su último trabajo Ciencias Celestes para intentar caldear los ánimos. Realmente no le funcionó con muchos.

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De nuevo en la playa, intentamos pasar el mal trago de los dos directos anteriores con los finlandeses Satellite Stories. Si hace un año en directo nos parecieron prácticamente una copia exacta a Two Door Cinema Club, en esta ocasión no podemos aportar muchos más datos. Quizás comentar el crecimiento de su público potencial en nuestro país, un público que no dudó en realizar incomprensibles pogos al ritmo de temas como ‘Helsinki Art Scene’. Aunque la noche se adentraba en terrenos de bailes más desmedidos, tuvimos la fortuna de agotar los últimos guitarrazos de verdad con Pull My Strings. Los gerundenses también tuvieron que tocar en el reducidísimo espacio del Red Bull Bus, con todo lo negativo que ello conlleva. Sin embargo eso pronto se olvida cuando saben hacer lo que mejor se les da. Y es que nunca muestran complejos a la hora de mezclar su rock acelerado con cierto espíritu madchester. Cayeron bastantes de Lighthouse y nosotros pusimos punto y final a nuestra primera noche en el Arenal con su música.

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El miércoles acudimos un poco antes que el día anterior ya que queríamos vivir muy de cerca el garage de The Parrots. Se nota un montón que los madrileños han estudiado a la perfección la discografía y técnicas de los Black Lips, presentándonos unas canciones repletas de coros muy surfistas, distorsiones de esas añejas y ambiente puramente americano en canciones como ‘The Bag’. Una hora no muy propicia para dejarse llevar por arrolladores murales de sonido creados por la coreada ‘I did something Wrong’ aunque poco importó a los allí presentes. The Parrots son una de las referencias del garage nacional y hay que verlos donde sea y cuando sea. Continuando por terrenos también roqueros, pero más enfocados al power pop, llegó el turno de Jack Knife. Resulta increíble comprobar en directo como suenan adictivos y afilados a partes iguales. Melodías que capturan tu atención a partir de su ritmo y estribillo a la primera, algo que ocurre con muy pocos e importantes grupos como pueden ser los Libertines. Entregados a la causa, hicieron que rápidamente el público también lo hiciese. Coleccionando temas que ya suenan a clásicos como ‘The Shepherd’s Song’ o ‘Stranded’, Jack Knife nos demostraron que no tienen ningún tipo de etiqueta revelación asociada. Instaurados por méritos más que suficientes en la escena nacional más chocante.

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Bajando las pulsaciones e introduciéndonos en terrenos de pop cálido, amable y preciosista, se presentaron Exsonvaldes para ofrecernos uno de los conciertos más emotivos del festival. Si en sus grabaciones suenan como una amalgama de sonidos dispares perfectamente ensambladas, en directo esta sensación se ve aumentada. La versatilidad de sus temas concede un brillo a su directo que lo hace realmente especial. Desde su lado más synth pop con ‘Let Go’ hasta matices más propios de la chanson francesa con ‘L’inertie’, sin dejarnos de lado su parte más épica con ‘Guns’. Sintiéndose cómodos en todo momento, Simon Beaudoux no dudó en saltar al público en ‘Days’ dejándose llevar por el contenido del tema. Tampoco dudaron en atreverse con el ‘Enamorado de la Moda Juvenil’ de Radio Futura.

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Por su parte la Sonrisa de Julia volvió por enésima vez al festival para realizar un buen repaso a su carrera. Seguramente el público era consciente de que estaban ante una de sus últimas oportunidades de ver a la banda en directo en una larga temporada, así que no dudaron en acudir a su llamada. Desde ‘Muévelo’ hasta ‘Bipolar’, canciones con las que se han ido haciendo un hueco importante en los últimos años. Algo muy diferente a lo que vivimos con Los Nastys minutos después. Poco parece importarles a los madrileños el lugar sobre el que toquen. Siempre van a tener energía a raudales para soltarnos auténticos hits underground como es el caso de ‘Holograma’. Guitarras que te raspan los tímpanos y ritmos pasados por suelos pegajosos de antros. A punto de saltar desde el autobús de Red Bull, se marcaron uno de los directos más sangrantes de la noche.

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Con todavía alguna que otra fuerza, no nos opusimos a We Are Standard y su siempre espectacular directo. Mucho sonido de DFA Records mezclado con el siempre poder de convocatoria de Deu. Su concierto se basó prácticamente en la premisa esa de morir hasta bailar y es que cuando piensas que no les quedan más temarracos, te recuerdan que no es cierto. ‘Jesus in Her Eyes’, ‘07:45 (Bring me Back Home)’, ‘The Last Time’… así hasta rematar con ‘Waiting For The Man’ de la Velvet en un formato mucho más agitador. A pesar de que saltamos y vivimos intensamente todo esto que os estamos contando, aún moríamos de curiosidad por disfrutar de la sesión de Guille Mylkyway. El barcelonés no defraudó y nos ofreció canciones siempre en formato pop de gente como Franz Ferdinand, los Jackson Five y composiciones propias al frente de Jelly Jamm. Tampoco pudieron faltar las Grecas con su ‘Te estoy amando locamente’ para demostrarnos el amplio abanico que maneja y como todo sienta bien según como sea pinchado. Sin lugar a dudas la sesión más atípica del festival y también la que más disfrutamos.

Crónica: Noé Rodríguez Rivas

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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