Crónica

Ty Segall

But

24/10/2014

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Estar al día con la discografía de Ty Segall es prácticamente una odisea. Este músico californiano de solo 27 años mantiene una línea de lanzamientos inalcanzable, con numerosos discos y proyectos cada año. Sin embargo, este año parece más comedido y se ha concentrado en Manipulator (2014, Drag City), un monumental séptimo disco en solitario que le permite desviarse un poco del garage para meterse en pleno glam.

Fue precisamente ‘Manipulator’, primer tema del álbum, la que abrió un apasionante y sudoroso concierto. Durante años, Ty Segall ha sido considerado como un artista increíble en el directo, aumentando aún más las prestaciones mostradas en cinta. El ahora maquillado Ty estuvo acompañado de su inseparable —y muy recomendable en su faceta en solitario— Mikal Cronin al bajo, además de tener a Charles Moothart en la segunda guitarra y a Emily Rose Epstein a las baquetas. De esta forma, Cronin cubría la parte central del escenario y hacía de segundo frontman cuando Segall se daba la vuelta para desatar sus solos de guitarra.

‘It’s Over’ y el número más glam de Manipulator, ‘Tall Man, Skinny Lady’, completaban un primer asalto que se saldó con menos heridos de lo pensado; algo que fue compensado en ‘Feel’, en la que la locura estalló y comenzaron las invasiones de escenario, pogos, crowdsurfing y sabe dios qué. Lejos de quejarse, el grupo parecía contento teniendo tanto invitado, por lo que Segall acabó recomendando a seguridad que no se molestasen en intentar sacarlos de allí.

A partir de ese momento, la actuación fue un caos entretenidísimo en el que la banda aguantó el tipo musicalmente a las continuas acometidas del público. Los mejores temas de Manipulator iban siendo despachados, triunfando toda canción en la que hubiese algo a lo que agarrarse para empujar, saltar y gritar. Con el piso de debajo de la sala completamente a reventar, los de corazón débil tuvieron que buscar refugio en una planta alta a la que no llegó volando algún cuerpo de milagro.

Con un catálogo tan extenso como el de Segall, sorprendió que el setlist estuviese tan centrado en un solo disco. De todas formas, hubo tiempo para desempolvar canciones como ‘Thank God For The Sinners’ o ‘I Bought My Eyes’, que ya pueden ser catalogadas como antiguos clásicos dentro del universo Ty. Y a medida que avanzaba el concierto, el propio Segall se iba involucrando más con el público, llegando a saltar del escenario varias veces para tocar la guitarra mientras le sujetaban.

El suceso más inesperado llegó en ‘Girlfriend’, corte de Melted (2010, Drag City). Un joven asistente le pidió a Ty tocar la guitarra, a lo que el californiano accedió encantado, prestándole así su Gibson. Mientras el chaval se entendía con Mikal Cronin y el resto del grupo, Ty se lanzaba al público para cantar entre la multitud. Rematando con ‘I Wear Black’, el cuarteto se fue ovacionado hasta por los camareros de la sala.

(Nuestros agradecimientos al usuario hereunidoalabanda por grabar y subir el vídeo). 

Si cometemos la imprudencia de valorar la obra de Ty Segall dentro del contexto histórico del rock alternativo, podríamos decir que ya se ha ganado figurar entre los nombres más importantes del género. Da igual la forma en la que se presente o el palo que le dé por tocar; siempre excede las expectativas y no parece que haya alcanzado su techo. Ya no hay que tratarle como al joven indie de la promiscuidad artística, sino como a una leyenda de su movimiento. Y si no te vale por lo que hace en sus discos —que debería—, asiste a uno de sus conciertos y saldrás convencido.

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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