Crónica

The Molochs

Wurlitzer Ballroom

03/05/2019

Por -

Resulta interesante comprobar en directo la evolución mostrada por The Molochs a lo largo de sus tres LPs, encontrándonos ante una banda que ha sabido simplificar muy bien sus temas para mostrar como su componente melódico resulta de lo más arrebatador en todos los casos. En esta ocasión, a su paso por Madrid dentro de su nueva gira europea, supieron como emocionar de la forma más sobria posible, presentándose en formato cuarteto con guitarra, bajo y percusiones para atacar tanto composiciones más clásicas como las pertenecientes a su más reciente trabajo Flowers in the Spring. Con un Lucas Fitzsimons que se destapó como un frontman con un magnetismo bastante especial, el concierto estuvo marcado por un setlist de lo más entretenido, controlando muy bien los tiempos de las canciones y entregándonos sus debidas dosis de intensidad muy bien disueltas a través del lado más melancólico de sus composiciones.

Como si estuviese rendido los efectos de una especie de embelesamiento y concentrado en el contenido de las canciones, Lucas se movió por el escenario marcando bien los pasos, atrayendo todo la atención del público y permitiéndose alargar algunas estrofas de una manera muy acertada. Así fue como en los compases iniciales del directo cayeron composiciones de peso como ‘You and Me’ o ‘The One I Love’, ejemplificando como el espíritu de pop ligero y californiano siempre tiene un especial protagonismo en sus canciones, al mismo tiempo de saber sacar el lado más dulce y arrebatador de su inspiración romántica. Sin dejar de lado los momentos en los que saben cómo volver todo más trepidante y con el poder de recuerdos que en este caso giran hacia una cara mucho más abatida, no tardaron llegar temas relacionados con esta cara del grupo, alcanzando cotas de lo más emotivas a través de ‘To Kick in a Lover’s Door’ en una primera instancia y una ‘Ten Thousand’ que tomo aires de lo más desafiantes a través de una mirada tan perdida como enrabietada por parte de Lucas.

Introduciéndonos canciones a modo de interludios con los que conectar con lo más cercano a lo ambiental y lánguido que podemos encontrarnos en su obra, estos momentos cobraron especial importancia gracias a canciones como ‘She Glows’ o  ‘Little Stars’. En definitiva, compases en los que tomar un pequeño respiro y concentrar toda la energía en todo lo que quedaba por llegar, transitando de una forma directa entre su vena más cercana a la Velvet Underground y una vocación por el rock de tintes añejos, muy bien acercado al sentimiento de frontman vulnerable que nos encaja incluso con algunas bandas mancunianas clásicas. Todo esto se pudo apreciar, tanto en dos temas nuevos que aún no forman parte de sus discos, como en algunas de las canciones más celebradas de la noche al estilo de ‘No More Crying’. Quizás en ella encontramos unas ciertas dosis de mayor desenfreno que no estuvieron presentes en ningún otro punto de la velada, intentando que el show resultase de lo más recogido para que todo lo cálido de sus temas no se perdiese por el camino.

Avanzando poco a poco hacia el final del directo, no faltaron momentos con los demostrar como son capaces de facturar una siempre temática agridulce realmente brillante, capaz de sumergir al personal en un lado reflexivo y de lo más sentimental. Así fue como una ‘A Little Glimpse of Death’ sumía al público en un silencio muy pronunciado, todo ello gracia a su parte más garagera pero siempre con el freno de mano echado a la hora de evitar los matices más oscuros en sus composiciones. Contrarrestando este efecto  ‘Too Lost in Love’ y ‘No Control’ se encargaron una vez más de aportar un impulso mayor al directo, muy relacionado con un lado sureño y relacionado con el dejarse llevar, demostrándonos una vez más como las múltiples vertientes de la banda encajan a las mil maravillas. Incluso los bises fueron fieles reflejo de ello, ofreciéndonos de nuevo ‘No More Crying’ en versión a realentí y finalizando con una ‘First Time I Saw You’ donde la melódica tomó el protagonismo para dejarnos con otra de las estampas de la noche. Emocionando una vez más desde lo comedido, The Molochs demostraron ser una de esas bandas definitorias de como la canción americana puede apuntar en direcciones de lo más sorprendentes y alejadas entre sí.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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