Crónica

The Divine Comedy

Apolo

05/11/2019

Por -

Neil Hannon regresaba a Barcelona para soplar las velas de su treinta aniversario en The Divine Comedy y  aprovechaba la efeméride para presentarnos las canciones de su último trabajo, el algo irregular Office Politics donde nos advierte de los efectos de la tecnología en  nuestras vidas y, de paso, se deja seducir por el uso de la electrónica en sus canciones.

Con la sala mayor de la Apolo sin completar y con el escenario prendado de cachivaches -un reloj gigante, un escritorio con un ordenador o un teléfono flanqueando la esquina-, Neil Hannon salió enfundado en un impoluto traje color mandarina  para entonar las primeras estrofas del lejanísimo ‘Europop’, incluido en Liberation (Setanta, 1993). Con el rostro apenas ajado por la edad –casi peina ya medio siglo- se mostró cercano y comunicativo con el público, calzando anécdotas y agitando su corte de pelo a lo Ryan Gosling cuando la ocasión lo requería, como en la díscola recta final de ‘Becoming more like Alfi’.

 

Para aquellos que se acercaban para descubrir qué se escondía tras la tapa de su último trabajo tuvieron la suerte de escuchar lo mejorcito de esta cosecha: ‘Norman and Norma’ –indiscutible nuevo clásico-, ‘Infernal Machines’, con su ritmo industrial, el rap sui generis de ‘Office politics’ o la marciana ‘The Synthesiser Service Centre Super Summer Sale‘, entre otras,  todas ellas hábilmente integradas y ejecutadas  entre el rosario de éxitos que atesoran los irlandeses.

Por otra parte, aquellos que deseábamos reencontrarnos con sus canciones más conocidas tampoco tuvimos queja: generoso repaso a varias etapas de su pasado con composiciones de la talla de ‘Generation Sex’, ‘National Express’ – con su vigoroso cabaré pop- , ‘Absent friends’ o la íntima y maravillosa ‘A lady of a certain age’ con ese épico tramo final instrumental.

Entre medias, rescate de la simpática ‘At the indie disco’ y ‘I like’ que tocaron con gorritos de cumpleaños y lanzando un globo al aforo que iba de mano en mano. En general, el grupo parece cómodo con haber abandonado la impronta seria y almidonada de sus comienzos para ir abrazando poco a poco un pop festivo y despreocupado. Nada que rechistar ante la demostración efusiva  (y efectiva) de la que hicieron gala durante toda la noche, aunque algunos hurguemos en el mayestático ‘A short álbum about love’ cada cierto tiempo.

Para los bises optaron por el formato acústico, con el grupo reunido en torno a un solo micro, haciendo los ademanes de un coro, y con una única guitarra como timón, regalándonos unas preciosas tomas de ‘Your daddy´s car’, ‘Songs of love’ o la esperadísima ‘Tonight we fly’ con la que cerraron su actuación. Todavía divinos.

Ruben
Ruben

Oriundo de La Línea pero barcelonés de adopción, melómano de pro, se debate entre su amor por la electrónica y el pop, asiduo a cualquier sarao música y a dejarse las yemas de los dedos en cubetas de segunda mano. Odia la palabra hipster y la gente que no calla en los conciertos.

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