Crónica

Sun Kil Moon

Joy Eslava

27/03/2014

Por -

Mark Kozelek visitaba Madrid en su encarnación más conocida: Sun Kil Moon, nombre bajo el cual ha editado sus mejores trabajos desde hace más de una década. Todo aquel que se haya interesado por la música alternativa durante los últimos meses habrá oído hablar de Benji, el último LP de Kozelek, en el que el cantautor americano rememora eventos significativos (o no) de su vida mientras demuestra su habilidad con la guitarra acústica y su gran oído para hacer música folk.

Cualquiera que haya escuchado más de cinco minutos de Benji podrá adivinar que Kozelek es un tipo bastante particular. Y, aun así, llegaba a Madrid cuestionado por su actitud en esta gira. Sus supuestas faltas de respeto al público —que no hacen sino evidenciar la falta de sentido del humor de muchos—  habían generado un caluroso debate en las redes sociales; ¿es justo que pagues por un concierto y el artista te reprima? En según qué casos, sí, sí lo es.

Nada más salir al escenario, Mark pidió amablemente que todos apagásemos nuestros teléfonos móviles. No debería ser necesario, pero es una horrible costumbre que se ha instalado en nuestra sociedad, al igual que lo es hablar durante la actuación o sacarte fotos para que todos vean que has estado allí. Tras mantener una dura lucha con la iluminación del escenario, se hizo un silencio sepulcral en el segundo en el que Kozelek comenzó a acariciar las cuerdas de su guitarra acústica en ‘Black Kite’, tema de Among the Leaves (2012, Caldo Verde).

Acompañado por un guitarrista, un batería y un teclista cuya mano izquierda hacía las veces de bajista, Kozelek decidió darle un buen repaso a Benji. Las dudas sobre la extrapolación de los temas íntimos y personales de Benji al directo desaparecieron en cuanto Kozelek cantó el estremecedor estribillo de ‘Carissa’, la segunda canción de la noche. Sus tres compañeros no buscan protagonismo, sino que ensalzan y acompañan la figura de un Kozelek que observaba impasible a la audiencia desde su silla novecentista. ‘I Can’t Live Without My Mother’s Love’ y ‘Truck Driver’ la siguieron en una disposición muy similar a las versiones de estudio, lo cual no las hace menos conmovedoras.

A los quince minutos de concierto, llegó la primera polémica. Mark le dio un merecido toque de atención a un individuo que se encontraba trasteando con su móvil en primera fila. No hubo llantos, insultos ni dramatismo exacerbado, pero sí un sonoro aplauso hacia la reprimenda de Kozelek, que demostró poder llegar a ser un excelente monologuista con una memorable rajada sobre Francia. Contamos los días para que la HBO le dé un programa junto a Larry David.

Volviendo a la música, Kozelek se vistió de Neil Young durante ‘Dogs’, que sonó más descarnada y bestia que en el LP. Ya está entrado en años y carnes, pero el de Ohio conserva una portentosa potencia en su voz. El momento de lágrima fácil del concierto llegó con esa versión algo más austera de la original de ‘I Watched The Film The Song Remains The Same’, en la que el cantautor repasa sus 47 años de vida en 10 minutos. Y por si la tensión y el suspense ofrecidos por la paranoica ‘Richard Ramirez Died Today of Natural Causes’ resultasen insuficientes, hubo un desmayo en el público. Afortunadamente, no pasó a mayores y la actuación prosiguió con normalidad.

Con Benji finiquitado, el grupo decidió darle bola a los últimos lanzamientos de Kozelek, que publicó tres discos de estudio en 2013. De uno de ellos, Perils From The Sea (2013, Caldo Verde), salió la inmensa ‘By The Time That I Awoke’, en la que Mark dejó descansar a su guitarra y se levantó para cantar. Con la mirada perdida y acompañado únicamente de teclado y batería, esta parte del concierto recordó ligeramente a lo que hace su amigo Ben Gibbard en The Postal Service.

Sonaron tres canciones más de Perils From The Sea, que acompañaron a esa maravilla de tres acordes que es Hey You Bastard I’m Still Here y la sentimental Elaine para cerrar el mejor concierto que he tenido la suerte de presenciar en mucho tiempo.  Kozelek no sólo es un personaje gracioso y peculiar, también es una figura imprescindible para comprender el folk americano de los últimos 20 años. Enorme.

Setlist:

  1. Black Kite
  2. Carissa
  3. I Can’t Live Without My Mother’s Love
  4. Truck Driver
  5. Dogs
  6. I Love My Dad
  7. I Watched the Film the Song Remains the Same
  8. Micheline
  9. Richard Ramirez Died Today of Natural Causes
  10. By the Time That I Awoke
  11. Ceiling Gazing
  12. Gustavo
  13. Hey You Bastards I’m Still Here
  14. Caroline
  15. Katowice or Cologne
  16. Elaine

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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