Crónica

Sen Senra

Barts

20/01/2021

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Si hace unos meses, en pleno apogeo de los conciertos de la nueva normalidad no son conciertos, ni son nada, me hubieran dicho que llegaría a sentir esas mariposas en el estómago de la música en directo -sentada, con mascarilla, distancia y sin cerveza- no me lo hubiera creído. Pero este pasado 20 de enero, en la Sala Barts de Barcelona, Sen Senra logró el milagro. En una ciudad asfixiada por una sequía cultural demencial, que de momento parece no tener fin, el gallego agotó, en cuestión de horas, sus dos pases. Las ganas de poder ver por primera vez, y en sala (!!!), la presentación de Sensaciones, y su nuevo material, eran palpables. Solo diré que la reventa en ticketswap doblaba el precio de salida. Tener entrada era parecido a haber obtenido el ticket dorado para entrar en la fábrica del señor Wonka.

A lo largo de este año, los conciertos en interior, para los habitantes de la ciudad condal, se han convertido en un espejismo que parece reservado a un tiempo pasado o a los stories de la gente de Madrid. Pero tranquilidad, esto es como ir en bici, o por lo menos eso pensaba. Primero venía lo de pasarte los días anteriores repasando la discografía. Luego, el día señalado, te pones un buen looket conciert. Vale, quedar para las birras antes ya no. Y saludar efusivamente a la gente que siempre te encuentras en los conciertos, mejor pasar un poco, que estamos en el pico de la tercera ola. Así que, medio asociales, entramos en la sala, en el primer pase, y nos sentamos en nuestras respectivas butacas. Encorsetados, y sin saber muy bien qué hacer, la gente se giraba de un lado para otro buscando a los colegas, buscando una mirada amiga que diera respuestas ¿Si en el metro te piden que guardes silencio para no contagiar a más gente, debería cantar?¿Está permitido ponerse de pie?¿Y si lo hago, me va a odiar el tipo que tengo en la fila de atrás? Muchas dudas y pocas respuestas. Simplemente hemos desaprendido a ir de concierto.

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Pero no pasa nada. Sen Senra nos lo puso más fácil que nunca. Los primeros segundos de Nos dará alas, y el portador del look nuevas masculinidades™, nos tenía a todos. Acompañándolo en el escenario, tres músicos -que bien podrían haber sido un remake de CQC- entre los cuales estaba su compañero de sello y co-productor de Sensaciones, Anxo Ferreira. Todo sucedió dentro de un círculo de luces y sin mucho movimiento ni interacción con el público. En cierto modo, la distancia que esto creaba, te hacía tener la sensación de que podrías estar simplemente viendo una película. Y por lo tanto vitorear de más o cantar muy fuerte, o qué sé yo, bailar como si las letras fueran tuyas, resultaba un poco extraño. Pero todo se encaminó con Perfecto. El público estalló. La ovación fue tal que el personaje distante de Sen Senra se rompió y Christian nos miró y sonrió casi con incredulidad. Ahí estaba, nos había visto y nosotros a él, era un concierto de verdad. La emoción del momento le llevó a fallar el inicio de Wu Wu y él mismo paró para volver a empezar. El patio de butacas se deshizo en una euforia aún mayor. Jamás nadie había celebrado tanto el poder vivir un error en directo. Lo que acababa de pasar era único e irrepetible. Por fin, público y artista interactuaron cara a cara. Y qué decir de ese desafinar, después de tanto tiempo, estábamos viendo música en vivo.

A partir de aquí, el concierto funcionó solo. Sen Senra traía un set diseñado para la ocasión. Sentado en la mayoría de canciones, despachó temas como No me sueltes más, 86400 o Por ti. En un punto casi religioso, cantó Tienes reservado el cielo. Ya fuera por la desnudez de la canción, o porque apelaba a todos los recuerdos intensos que te puede evocar el estilo de Bon Iver, en absoluto silencio, todos formamos parte de un mismo sentimiento. También tuvieron su momento Nada y nadie, Como sacude o Euforia. Con la melodía -mentally in a good place- de Tumbado en un jardín viendo atardecer casi hizo ver la luz al final del túnel de estos días grises. Y poder escuchar retumbar la Barts con todas las voces a una con Ya no te hago falta, la canción que ha acompañado a tantos en los momentos blandos de 2020, fue sencillamente abrumador. Así que, cuando cerró el concierto con Un puñao de sensaciones, evidentemente, todos estuvimos de acuerdo con que sensaciones, nueva religión. Y aunque hubieron muchos menos móviles que de costumbre, este quedará grabado como el momento en el que empezamos a aprender a ir de conciertos de nuevo.

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Eva
( evasefe )

Graduada en Comunicación Audiovisual sin haber hecho una película intimista de firma UPF. Movidas, música y miseria humana. No me toméis mucho enserio pero recordad beber agua.

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