Crónica

Pablo Und Destruktion

Teatro Lara

11/06/2015

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Pablo und Destruktion lleva dos años en total estado de gracia. El jueves por la noche pareció una culminación de esta racha victoriosa que nos ha dejado dos discos enormes. El último, Vigorexia Emocional (2015, Marxophone), salió hace unas semanas y era la excusa para presentarse en el Teatro Lara con invitados especiales y cinco de los músicos con los que grabó el álbum.

Al igual que sus discos, el directo de Pablo es difícil de definir pero extremadamente fácil de alabar. Hasta cuando subió por primera vez al escenario para cantar ‘Los Días Nos Tragarán’, nervioso y sin mediar palabra, daba la sensación de que había que esperarse algo grande. A las cinco canciones, ya estaba charlando con el público y bromeando sobre la posibilidad de cortejar a la reina Letizia, a la que tenía un sitio reservado por si se quería pasar.

Ahora mismo, no hay nadie que se exprese musicalmente como lo hace él, quitándose de en medio el manido y aburrido “he convertido mi música en algo muy personal” para simplemente abrirse entero y crear música a partir de la experiencia, no del tópico. Trasladadas al directo, sus intenciones son igual de crudas e impresionantes y no carecen de los pensados matices de sus grabaciones la gaita de ‘Califato’, el grito femenino en ‘Leona’—.

La actuación de Pablo und Destruktion en el Lara fue todo  lo que se podía esperar de alguien que usa su propia pecho como percusión en momentos dados. Con el setlist basado casi exclusivamente en sus dos últimos trabajos —aunque también con algún guiño a sus inicios, como ‘La Extranjera’, Pablo tenía al teatro entero mirándole fijamente. Sus Bad Seeds particulares, por otra parte, le dejan asumir el protagonismo y responden correctamente. La compenetración entre cantante y banda es la suficiente como para que el concierto sea técnicamente impecable y quede espacio para el lucimiento de Pablo. Las canciones de Sangrín fueron especialmente celebradas y adquirieron nueva vida a través de la recién nombrada Tribu del Trueno.

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Tocando a anécdota por canción, el grupo fue desgranando Vigorexia Emocional casi por completo sólo quedaron fuera ‘Dulce Amor’ y ‘Bares Vacíos’, quizá poco apropiadas para el exceso de energía que estaban transmitiendo y Pablo aparcaba la guitarra cada vez que tenía oportunidad. Una de esas veces fue en ‘Busero Español’, cantada íntegramente a grito pelado en el pasillo del teatro. Finalmente y tras levantarse Pablo del suelo, Nacho Vegas se unió al grupo, que además estaba acompañado de los miembros de Raisa cantando en un mismo micrófono a modo de coro. Versionaron a su manera la canción popular asturiana ‘Santa Bárbara Bendita’, con Pablo y Vegas turnándose para cantar y amplificando la parte instrumental del tema con la percusión como aliado. La aparición fue agradecida por el público, pero la sensación que queda tras hora y media de vigorexia emocional es que Pablo und Destruktion no necesita padrinos para brillar.

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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