Crónica

Nacho Vegas

Porta Caeli

13/06/2014

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Los años pasan y nada permanece inmóvil. Las canciones de Nacho Vegas son un buen reflejo de ello. A lo largo de su discografía hemos podido comprobar como todo lo que gira en torno al músico ha ido cambiando, modificando notablemente sus temas y sus directos. Resituación seguramente sea el giro más vertiginoso de la carrera del asturiano, acentuando mucho más su compromiso con el contenido de sus temas. Del mismo modo sus directos han crecido tanto en número de músicos como detalles interpretativos, algo acertado que convierte las canciones en más afiladas, con más cuerpo y más hirientes que en ocasiones anteriores. La crudeza en primera persona que antes entrañaban sus temas, se ha trasformado en una especie de grito colectivo que seguro no cambie las cosas pero sirve para mantener viva la llama interior.

El directo que nos ofreció Nacho Vegas y su banda en la Porta Caeli se centró lógicamente en su último trabajo. Arrancando con ‘Libertariana Song’, nos mostró ese lado popular que contienen la mayoría de temas de Resituación. A lo largo del concierto el asturiano se encargó de la parte acústica de los temas, cediendo el protagonismo de lo electrizante y enérgico a Joseba Irazoki. Con una banda muy compenetrada que conoce a la perfección todos los secretos de los temas de Nacho, pudimos comprobar como ‘Nuevos planes, idénticas estrategias’ sonó con más fuerza y mensaje que nunca. Y es que aunque ahora se hable mucho del contenido social de los temas del músico, el componente de reivindicación colectiva siempre ha estado ahí. Parece que ha llegado el momento de actualizar en directo estos temas más antiguos sonando acordes a los tiempos que corren.

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El concierto siguió avanzando con la sensación vivaz y reconfortante que producen los nuevos temas. ‘Ciudad Vampira’ seguramente sea el mejor ejemplo de lo que nos podemos encontrar ahora mismo en los directos del asturiano. Tema en crescendo donde la voz de Nacho se mueve por diferentes registros mientras la letra hace el resto. El carácter melódico de los temas siguió muy presente con ‘Perplejidad’, ese bello tema que nos pone en la cabeza un coro infantil que observa el desastre. Cambios en la dinámica del concierto que se materializaron con ‘Adolfo Suicide’, una canción guitarrera por excelencia que afronta cuestiones duras con un aire realmente despreocupado.

En una fase más sombría, llena de humedad y norteña entró el concierto con ‘Taberneros’. El crecimiento de la banda que anteriormente comentábamos se apreció en este tema. Sobriedad pero corazón en cada nota para mostrarnos una cara muy diferente a lo que vimos el resto de la noche. Canciones del pueblo y de sensaciones similares pero en formato más actual nos encontramos a continuación en ‘Runrún’. Por aquel entonces parecía que la banda se había dejado llevar por la neblina de los temas, el estado decadente que cubre a la mayor parte de la sociedad actual. Recuperando ‘Gang Bang’ parece que este desánimo se dispersó entre la voz de la experiencia tomando el concierto un carácter inquietante, revelador y bastante estremecedor. Las notas del acordeón de Abraham Boba nos llevaron a otro tiempo, seguramente aún más extraño que el actual.

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Pasando por otra fase del concierto encaramos el final con un Nacho Vegas que nos presentó a sus actores poco memorables con revista sensacionalista en mano. Todo lo cambiante que contiene el tema se volcó en el directo demostrándonos la madera de single que tiene la canción. Aún quedaba alguna que otra bala de las certeras guardada. Este fue el caso de ‘La Gran Broma Final’, un tema que con el paso de los años se ha convertido en uno de los mejores y más sangrantes de la discografía del asturiano. Parece que él mismo es consciente de ello, reservándole un lugar privilegiado en sus conciertos. El momento adecuado para recordar e intentar que te recuerden. Amores rotos y palabras enfrentadas que en directo parece que se envenenan y derivan en otros muchos sentimientos desoladores. Dando el concierto casi por terminado, llegaron los bises con ‘El Hombre que casi conoció a Michi Panero’ y ‘El Mercado de Sonora’, sacando el lado más personal y a la vez más revelador de su vida y música.

Nacho Vegas es muy consciente de la situación real que se vive en la calle, intentando resaltar en sus directos el mensaje combativo de sus temas. Aquí no hay nada dramático, sino realidad más o menos cruel de forma muy detallada. Su nueva vertiente de paso sirve para recordarnos que su música siempre ha estado acompañándonos en lo más íntimo. La soledad y la tristeza que caracterizaba sus temas ahora se han convertido en algo colectivo. Si antes interiorizábamos sus temas e intentábamos extraer conclusiones acerca de nuestras vidas, ahora nos ponemos en lugar de muchos gracias a su música. Nacho no trata de hacer que sangre la herida, sino de intentar curarla y cerrarla. En sus directos acurre algo parecido. Hay que sacar lo doliente e injusto intentando que nadie trate de reemplazar ese hueco.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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