Crónica

Nacho Vegas

Attica Club

19/10/2018

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Nos disponíamos a ver de nuevo un concierto de Nacho Vegas, esta vez en Ponferrada, dónde el artista había anunciado una nueva fecha de la gira en la que presenta su séptimo trabajo en solitario Violetica, el cual hace honor a Violeta Parra compositora chilena de gran alcance.

Previa al concierto pudimos disfrutar de los teloneros Tigre y Diamante, un más que digno dueto en lo que sería la antesala del concierto principal. Ambos supieron animar a un aún escaso público ponferradino con sus temas habituales llegando al clímax final con la composición ‘Matar en Ponferrada’ ideal para la ocasión por motivos más que evidentes. Su propuesta compuesta por batería y guitarrista que hace las veces de cantante nos envolvió con un ritmo contagioso, el cual parece emanar de la pasión con la que los propios músicos viven la propuesta con su intensidad sobre el escenario.

Tras un breve parón necesario para la recomposición del escenario y de la numerosa banda que acompaña a Nacho Vegas sobre éste, el humo empezó a salir anunciando que el concierto no tardaría en empezar. Por orden fueron apareciendo los distintos componentes del grupo ya archiconocidos por el público general y que repiten de giras anteriores (Abraham Boba, Joseba Irazoki…) comitiva que cerró el propio Nacho Vegas que tomo lugar en la parte central del conjunto mientras los primeros compases anunciaban la canción con la que abre el nuevo disco ‘El corazón helado’. Nacho o “Nachito”, mote cariñoso con el que el ya mas amplio público presente en el lugar se refería al cantante, nos deleitó con su elegancia y serenidad sobre las tablas desde este primer tema que suena a épica con tan sólo una primera escucha.

Dando un giro poco previsible para el público que desde hace años sigue al cantautor, Nacho nos sorprendió con una antigua canción que pocas veces habíamos podido escuchar antes en sus conciertos como es ‘La plaza de la Soledad’, algo que ya nos hizo intuir que en este concierto el artista recuperaría algunos de sus temas más nostálgicos. Siguió con ‘Ideología’ y ‘Desborde’, otros dos himnos del nuevo disco en los que se plasman perfectamente las inquietudes políticas y el compromiso social del cantante, capaz de componer temas que sin exagerar la actual canción protesta. Esto sin lugar a dudas es una invitación a la reflexión sobre el país que tenemos y los cambios que en este se producen en todos los niveles. Sin perder comba, el concierto continuó con ‘Ciudad Vampira’ una canción de esas que a nivel personal uno se siente identificado con lo que dice y como lo dice, reflejando una ciudad gris que podría ser cualquiera en la que cada día nos toca vivir, una de esas que no nos gusta, pero en la que tenemos que vagar.

Esta fue la única canción que Nacho Vegas decidió tocar de su anterior trabajo Resituación, a pesar de los gritos del público pidiendo alguno de sus otros temas del disco como ‘Polvorado’ a los que el cantante hizo caso omiso plasmando de forma evidente que su anterior referencia no tendría cabida esa noche. El único discurso que Nacho Vegas se permitió a lo largo de la noche, arremetió contra el sistema establecido justo antes de iniciar ‘Crímenes Cantados’, enlazándose de buena forma con las penurias a las que son expuestos los inmigrantes que llegan a nuestro país y el maltrato institucional que sufren. Acabaría este que podemos llamar el primer bloque del concierto con ‘Morir o matar’ uno de sus éxitos pertenecientes a esa corriente que el cantante desarrolló en su álbum El manifiesto desastre. Una emocionante estampa donde ilustras ese amor con desazón, ese amor que sale mal y del que te quedas con sus peores recuerdos, esos que dejan factura en el corazón.

Tras esta dosis de realidad romántica y con el ambiente reflexivo creado por su último tema no precisamente alegre, Nacho Vegas interpretó el primer single de su último disco como es ‘Ser Arbol’. En seguida el tema caló entre el público gracias a su ritmo en forma de balada cargada de fortaleza y ese modo de entender la vida utilizando la naturaleza como metáfora. Quizás lo que vino después fue la parte más cruda del concierto en las que encadenó ‘Nuevos Planes, Idénticas Estrategias’, ‘Como hacer crack’ y ‘La gran broma final’ , temas que te sacan unas lagrimillas recordando viejos tiempos, de esos que sacan de uno la parte más sensible, auqella que es imposible de evitar debido a la alta carga nostálgica de sus composiciones. Esas estampas que en todo momento transmiten una sensacionalidad tan común hoy en día y te retrotraen a esos tiempos en lo que la música era capaz de tocar la fibra sensible con unas letras más elaboradas donde el sobrevivir del ser humano aún en los momentos más difíciles. Cerraría el concierto con ‘Maldigo el alto cielo’ en honor a Violeta Parra que como hemos dicho antes da nombre al disco.

Aunque estaba claro que el concierto no acabaría ahí el público pedía los bises, los cuales empezó con una cumbia de su último disco ‘Todos contra el cielo’, canción que de forma irónica nos relata la victoria del mal contra el bien en este mundo en el que vivimos abandonando toda forma de esperanza. Tras lo cual inició la presentación de la banda que le acompañaba ya de sobra conocida por el veterano público presente, a modo de formalismo, cerrando el concierto con dos de sus grandes éxitos ‘Dry Martini S.A’ y ‘El hombre que casi conoció a Michi Panero’ dejando por todo lo alto al público que en este momento ya coreaba sus canciones como si fuera el último día.

Vemos que Nacho Vegas a pesar de que los años pasan sigue conservando la magia sobre un escenario, que siempre se le queda pequeño, y en el cual es capaz de maravillar con cada nuevo disco a sus fieles seguidores junto a todo aquel asistente que por primera vez le descubre.

Reseña realizada por Alejandro Heras y Álvaro Martínez.

Redacción Mindies
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