Crónica

Morrissey

Barclaycard Center

09/10/2014

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Había pasado demasiado tiempo desde la última vez que Morrissey vino a Madrid. Y cundía el pánico, claro. El carismático cantante, famoso por cancelar el 70% de sus conciertos y aplazar el 30% restante, concedió una entrevista recientemente en la que admitió que su salud se encontraba en un momento delicado. Al igual que su carrera, puesto que su discográfica Harvest le ha despedido tras las duras críticas que ha dirigido hacia el director del sello, alegando que la promoción realizada para su último disco —el notable World Peace Is None Of Your Business había sido insuficiente, siendo esta la razón para su relativo desplome en las listas de ventas.

Al no haber telonero, el escenario estuvo ocupado por una pantalla en los momentos previos a la actuación de Moz. Y no fue mala idea, puesto que los videoclips de los Ramones, New York Dolls o el propio Morrissey despertaron a más de uno. Puntuales como pocos, los componentes de la banda salieron a escena luciendo unas camisetas con el logo “Mad in Madrid”, haciendo referencia a ‘The Bullfighter Dies’, canción explícitamente anti-taurina que fue de las más coreadas.

El comienzo no pudo ser mejor. La batería de ‘The Queen Is Dead’ abría la veda y la voz de Morrissey sonaba mucho mejor de lo que se puede esperar de alguien con tantos años y problemas a cuestas. Además, su grupo se desenvolvía a la perfección sobre el escenario aun tratándose de un tema de los Smiths. La siguió ‘Speedway’, última canción de su importantísimo y recientemente reeditado  Vauxhall and I (1994, Parlophone), que ya se ha convertido en un número clásico y esperado de sus directos y cuya letra venía al dedo por todo lo que se ha estado escribiendo del mancuniano en los últimos días: All of the rumors  / Keeping me grounded  / I never said that they were  / Completely unfounded  / And all those lies  / Written lies, twisted lies  / Well, they weren’t lies.

Aunque muy centrado en su último trabajo, el setlist trató de cubrir toda su carrera. De esta forma, ‘The Bullfighter Dies’ fue seguida por ‘Ganglord’, cara B del 2006. Con un español más que correcto y su habitual humor sarcástico, Morrissey iba entreteniendo al público entre canción y canción. “Gracias por tratarme como si fuese casi humano”, dijo poco después de interpretar una enorme ‘I’m Not a Man’ que huele a que va a ser una huésped fija de sus setlists. De principio lento que se va convirtiendo en un crescendo épico a medida que pasan los minutos, ‘I’m Not a Man’ acabó por mostrar al Morrissey más cómodo sobre las tablas.

Trasladadas al directo, sus últimas canciones demuestran que han sido mal ponderadas por muchos y que sí están a la altura del resto de su carrera. De todas formas y como medida de prevención, siempre estuvieron intercaladas entre hits de pasados discos. Habiendo terminado de darle un repaso a World Peace Is None Of Your Business y al resto de su carrera en solitario, Moz y su grupo intentaron cubrir el enorme hueco que dejaron los Smiths hace más de veinticinco años. ‘Meat Is Murder’, nada fácil de trasladar al directo, estuvo acompañada de unas duras imágenes de animales siendo despedazados en el matadero. Después de todo, ya sabemos que Morrissey es tan músico como adoctrinador, por lo que la sorpresa fue prácticamente nula.

El bis lo comenzó una de las canciones más melancólicas del repertorio de los Smiths —que ya es decir—, ‘Asleep’. Con solo un piano y percusión mínima acompañándole, la voz de Morrissey sonaba tan afectada e hiperbólica como en sus mejores días, sacándole las lágrimas a más de uno. Decidieron terminar con otra obra maestra, una ‘How Soon Is Now?’ que tampoco echó tanto de menos a Johnny Marr como nos hubiésemos imaginado. Quitándose la camisa para entregársela al público y dedicando unas cuantas reverencias, Morrissey salió decidido del escenario.

Tras abandonar el recinto y comprobar de nuevo que ya tiene 55 años, se hace difícil creer que el ídolo inglés tiene problemas de salud. Lo de anoche fue un auténtico despliegue de talento, tanto por su parte como por el grupo. Sin pegas que poner ni nada por lo que quejarse, solo queda decir que habrá que olvidarse del personaje y quedarse con el músico, que ese aún tiene mucho por hacer.

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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