Crónica

Morrissey

Sant Jordi Club

10/10/2014

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La última vez que Morrissey se dejó ver por Barcelona fue en 1985, cuando vino con The Smiths, banda que le llevó a ser el ídolo que hoy en día es. Veintinueve años después, el británico vuelve como solista para que todos aquellos que no pudieron ver su talento encima del escenario entonces (ya sea por cuestiones de agenda o porque como servidora, aún no había ni nacido) lo vieran ahora.

Así pues, ésta se convertía en una cita obligatoria para los fans de Mozz, que seguramente llevaban años esperando este momento. Llegó el día y aunque el Sant Jordi Club no había agotado las entradas, poco le faltaba. Esperábamos con ganas la llegada del misterioso artista invitado. Los minutos pasaban y nadie aparecía, sin embargo, una gran pantalla situada en medio del escenario se encendió para brindarnos un seguido de vídeos de distintos artistas (incluso del mismo Morrissey) y también de imágenes de toreros siendo embestidos por toros, cosa que gran parte del público aplaudió.

La tela que funcionaba como pantalla cayó y detrás de ella apareció con puntualidad británica el gran Morrissey, acompañado por una banda que llevaba estampada en su camiseta ‘Lonely in Barcelona’ haciendo referencia a su tema ‘The Bullfighter Dies’. Comenzó bien la velada, con un artista que pese a su reciente declaración donde nos confesaba que lleva tiempo luchando contra un cáncer, se mostró enérgico, impecable y se movió sin parar de un lado para otro encima del escenario. ‘The Queen Is Dead’ fue el primer tema que el inglés nos regaló, una canción de The Smiths que todo el público celebró y que nos dejó ver que la gran protagonista de la noche sería la magnífica voz de Morrissey, que pese a sus 55 años sonó tan pulcra y vibrante como siempre. Acompañando la canción, dos pantallas en el fondo nos mostraban una divertida imagen de la Reina Isabel II levantado el dedo corazón. Le siguió la poderosa ‘The Bullfighter Dies’ de su más reciente disco World Peace Is None of Your Business a la que añadió “The shame of Spain”.

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Continuó con más canciones de su carrera en solitario ‘Kiss Me a Lot’, ‘Certain People I Know’, ‘Earth Is the Loneliest Planet’ hasta llegar a uno de los momentos que todos los fans de The Smiths estaban esperando:  ‘How Soon Is Now?’. Tema donde todo el público cantó como si se le fuera la vida en ello: “ You shut your mouth, how can you say, I go about things the wrong way. I am human and I need to be loved, just like everybody else does”. Parecía que lleváramos siglos esperando este momento. Sin embargo, tras este inicio donde se metió a gran parte de los asistentes en el bolsillo, el setlist se convirtió en una especie de regalo a los fans más acérrimos que se saben todas y cada una de las canciones de los discos en solitario de Morrissey, ya que en el olvido quedaron la mayoría de hits que gran parte del público esperaba oír. Pero es Mozz… si hiciera algo normal no sería él. Muchos creían incluso que cancelaría el concierto, y sin embargo lo único que hizo fue un experimento, según nos comentó él mismo poco antes de finalizar su concierto. Pero todo se lo perdonamos al líder de The Smiths que se mostró más que amistoso tanto con sus fans como con el resto de la banda. Se comunicó con todos, cogió regalos e incluso abrazó a un fan, pero eso ya lo contaremos en su debido momento.

Yo creía que Morrissey sería más despiadado en sus comentarios (la polémica es lo suyo) sin embargo, apartando su claro desprecio por el mundo taurino tal y como nos dejó ver en las imágenes proyectadas, tan sólo puedo remarcar la pregunta que nos planteó:¿Tenéis miedo del Ébola?” A lo que el público respondió que no. Él prosiguió: “Pues deberíais, pronto estaréis muertos, muertos, muertos.”

Siguió con el single homónimo de su último disco World Peace Is None of Your Business, que evidentemente venía a promocionar y del cual sonaron 8 temas en total de las 18 canciones que interpretó. Entre ellas ‘Neal Cassady Drops Dead’, ‘Istanbul’ o la también coreada ‘I’m Not a Man’. Aunque hubo lugar también para un cover ‘To Give (The Reason I Live) de Frankie Valli. Otros de los momentos más memorables llegaron hacia el final de la noche con la oscura ‘Meat Is Murder’ que venía acompañada de una serie de proyecciones que podríamos catalogar como gore de animales siendo maltratados que no pude ni mirar. La luz roja que iluminaba la sala y a Morrissey, su cruda voz y las imágenes harán que muchos recuerden esta escena durante mucho tiempo. Después de esto llegó un emotivo encuentro con la delicada ‘Speedway’, que puso la piel de gallina a más de uno, y es que Mozz dedicó toda su energía y toda su emoción a cada uno de los temas que allí interpretó.

Antes del bis, Morrissey regaló a los asistentes la emotiva y melancólica ‘Asleep’ de The Smiths interpretada de una brillante manera. Tras un breve descanso, Mozz volvió al escenario con una nueva camisa blanca para ofrecer un último tema; ‘Everyday Is Like Sunday’. Alegres y emocionados todos cantamos este tema donde Morrissey demostró una vez de lo que su voz es capaz: “Everyday is like Sunday, everyday is silent and grey”. En medio de su actuación un fan subió al escenario y abrazó a Morrissey que lo recibió alegremente diciéndole “amigo”, lo abrazó y continuó con su canción. Al momento no supimos quién era, pero al día siguiente descubrimos que se trataba del dj Luis Le Nuit. Para acabar por todo lo alto Morrissey rompió su camisa para quedarse con el torso al descubierto y así despedirse de una Barcelona que tras hora y media de concierto había caído rendida a sus pies.

Puede que un setlist distinto hubiese hecho de éste un concierto redondo, o que si hubiera durado un poco más no hubiera habido queja alguna, porque seamos sinceros 56 euros por hora y media de concierto duele aunque sea de Morrissey. Pero a pesar de todo esto nos fuimos satisfechos a casa porque por fin pudimos ver al gran Morrissey, y quién sabe si nunca dejará que lo volvamos a ver por aquí. Así que con una sonrisa nos despedimos del británico y le agradecimos su brillante actitud y su magnífica puesta en escena.

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Elisabeth

Licenciada en Humanidades y amante de todo lo que rodee el mundo audiovisual.

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