Crónica

Mikal Cronin

El Sol

29/07/2013

Por -

HIS MAJESTY THE KING

En un mundo de teloneros clónicos cargados de guitarras acústicas y melodías propias de canciones infantiles, es de agradecer que también se apueste por grupos como His Majesty The King. Se definen en su Bandcamp como un dúo ruidoso y borracho de electricidad; sinceramente, creo que no es posible hablar de ellos de otra manera. Como si hubiesen estado acumulando rabia durante meses, Clara y Nacho se descargaron sobre el escenario entre gritos, golpes a la batería y guitarrazos. Con influencias noventeras que van desde The Breeders hasta PJ Harvey, His Majesty The King son el grupo perfecto para calentar los ánimos antes del artista principal. Ya son una realidad dentro del panorama nacional, pero esperamos oír aún más de ellos.

MIKAL CRONIN

Pese a que sigue siendo recordado como el amigo de Ty Segall, la carrera en solitario de Mikal Cronin no deja lugar a dudas sobre el talento del músico californiano. Su segundo álbum, MC II (2013; Merge Records), presenta un sonido más alejado del garage de su debut, abrazando esta vez influencias clásicas sesenteras. Había dudas de qué Mikal Cronin íbamos a ver en la sala SON EG, pero quedaron solventadas nada más empezar el concierto.

Con un setlist que aunó de forma equilibrada los temas de sus dos discos, Cronin y su banda enseñaron los dientes desde el principio, interpretando unas cuantas canciones seguidas de su debut, que sigue siendo bien recordado. Con el público ya en el bolsillo y alguna cuerda de guitarra rota, le tocaba el turno a MC II, generando una respuesta aún más positiva, inesperadamente desatada, incluso. Una ola de power pop que rompía en tu cara mientras el guitarrista del grupo reclamaba las miradas de la multitud con algún que otro solo impresionante, recorriendo los trastes de su Gibson como si fuese la última vez que lo haría.

mikalcronin

La voz de Mikal resultaba un arma de doble filo al no ser lo suficientemente poderosa como para elevarse sobre ese muro de distorsión: funcionaba en los cortes más sucios y garageros, pero flojeaba en los temas más pop, como “Am I Wrong” o “Shout It Out”. Realmente, la única pega que se le puede poner al concierto es su duración: no alcanzó la hora, algo que resulta incomprensible para un artista con dos LPs y algún que otro single en su haber.  No obstante, es innegable que lo dieron todo en el escenario, acabando la actuación con unos solos de guitarra en los que hubo tiempo hasta para el tapping.

En definitiva, el americano y sus tres compañeros dieron un concierto notable, que no fue impecable por su corta duración. Llegó a la capital como el amigo de Ty Segall, pero salió como Mikal Cronin.

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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