Crónica

Matt Elliott

Berlín

12/05/2014

Por -

Matt Elliott llegaba a la sala Berlín dispuesto a ofrecernos otro concierto de los suyos marcado por una tormenta cargada de canciones rotas, voces tenebrosas y efectos especiales que refuerzan el dolor contenido en cada tema. A pesar de ser la tercera vez que él que aquí escribe veía al bueno de Matt en directo, su propuesta llega e impacta como la primera vez. Los recursos que utiliza el británico siguen creciendo con el paso de cada gira, encontrando siempre el punto perfecto entre su faceta de compositor desolado y el toque de experimentación que siempre admiten sus temas. Pedales cargados de loops, distorsiones, phasers… Multitud de posibilidades que convierten el sonido de su voz y guitarra en algo estremecedor, calando muy hondo en tu subconsciente y provocando recuerdos difusos entre una especie de neblina.

En esta nueva gira, Matt Elliott aprovechó para presentar alguna de las canciones de su nuevo trabajo Only Myocardial Infarction Can Break Your Heart, en el que ha incluido numerosos arreglos de cuerda y pianos antes no observados. Temas que al igual que en sus anteriores trabajos se muestran cargados de sentimientos profundos y se muestran cambiantes a medida que avanzan. Buena muestra de estos nuevos temas fue el inicial ‘Again’ en donde podemos observar la influencia mediterránea que siempre hay en los temas de Matt, junto con el cúmulo de ilusiones rotas que parecen volverse más angulosas y peliagudas con el paso de los años. Y es que lejos de encontrar esperanza, Matt Elliott afronta todos sus temas según observa el funcionamiento del mundo en general (vean esta interesante y reciente entrevista del autor).

De su nuevo trabajo también nos deleitó con ‘The Right to Cry’, dramatismo afrontado en un tono algo más risueño al que nos tiene acostumbrados. Sin embargo el tema se va perdiendo entre una espesura que te atrapa sin enterarte, acordes menores que poco a poco te van llenando por dentro y hacen que el día se vuelva más melancólico. Sin embargo, el concierto no acabó de adquirir su poder más estremecedor hasta que no llego ‘I name this ship the tragedy bless her & all who sail with her’ donde Matt apretó las cuerdas de su guitarra con ferocidad, el aire de la sala parecía que escaseaba y la superposición de voces reflejaba un sufrimiento coral. La figura del músico parecía que se agigantaba mientras enlazaba ‘The Howling Song’ y regresaba la aparente calma entre ligeros rasgueos a su guitarra. Estábamos en el momento de mayor profundidad de la noche en el que muchos ya sabíamos la que se venía encima.

El concierto nos seguía brindando momentos críticos, de profunda reflexión donde el ambiente se tornaba cada vez más desolador. Así apareció ‘Dust, Flesh and Bones’ uno de los temas más representativos de su repertorio y que sin lugar a dudas tiene frases demoledoras como ese This is how it feels to be alone, just like we’ll die alone que Matt repite una y otra vez modulando su áspera voz. Temas reveladores de la realidad más fría que nadie quiere escuchar y que de la que todo el mundo huye. Nuestro protagonista no tiene miedo en profundizar en temas escabrosos para conseguir que sus canciones tengan un fuerte mensaje. Del mismo modo nos reservó otro de sus grandes temas para el final como es ‘Also Run’, donde pudimos comprobar los vestigios de The Third Eye Foundation. Otro tema de esos que escuchas por primera vez y que florece en los momentos más duros.

Como conclusión solo podemos decir que es todo un placer volver a ver a una de esas figuras de culto sumergido tan de cerca. Un autor que se atreve a contar lo que muy pocos hacen. No todo el mundo comparte sus reflexiones más personales, esas que tanto miedo da compartir con el resto. A todo esto tenemos que unirle una visión implacable para plantear sus directos de una forma en la que sus canciones adquieren aún más realismo. Esperamos que dentro de muy poco podamos volver a sentir lo mismo que hemos sentido en todos sus directos hasta el momento. Merece la pena salir de la rutina diaria y envolverte en la triste nube de sentimientos del gran Matt Elliott.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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