Crónica

Maika Makovski

Auditorio Miguel Delibes

27/03/2015

Por -

El pasado viernes Maika Makovski ofreció un directo de esos en los que sabes bien que la artista no se ha guardado ningún as bajo la manga para una siguiente ocasión. La sensación de desplegar todas las virtudes en un formato que realmente le sienta muy bien y donde sus mil y una caras encajan en un espectáculo total. Piano, guitarra eléctrica y un Ximo Clemente que acompañó a la artista en el tramo final, reforzando la idea de que Maika es capaz de adaptarse a cualquier formato o estilo. Aferrándose fuerte al piano, destilando elegancia a la guitarra y sobre todo desgarrando con las modulaciones de su voz. Sin lugar a dudas, podemos decir que caímos rendidos ante la mallorquina.

Comenzando el concierto con ‘Language’, pronto sentimos como las canciones en formato desnudo brillaban incluso más que arropadas por una banda. Una forma sincera de interpretación, destacando su virtuosismo e introduciendo elementos de percusión como una pandereta o una cadena enrollada en su pie. De este modo, el impacto era mayor y la sorpresa se extendía por cada uno de los asistentes. Acompañando a temas clásicos de su discografía como puede ser la entrañable ‘Friends’, la velada estuvo marcada por las nuevas composiciones. Canciones que continúan siendo tan mutantes y especiales como las que nos ha enseñado hasta el momento, destacando quizás una mayor oscuridad en el apartado guitarrero.

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Una Maika muy comunicativa con el público, explicando las vivencias o anécdotas de sus temas y mostrando toda la experiencia adquirida en sus viajes. Nos habló de sus colaboraciones con Calixto Bieito y la visceralidad que todo ello implica, sus orígenes macedonios… Todo ello se tradujo lógicamente al plano musical con momentos emocionantes como la interpretación a la guitarra de un clásico tema en macedonio. En este punto nos dimos cuenta de la capacidad de Maika para absorber elementos culturales y plasmarlos en su música de una forma totalmente natural. Pasando de momentos folclóricos a guiños jazz, sin olvidarnos de esa vocación por los acordes menores y la teatralidad. Canciones recogidas como ‘Father’ que también nos dejaron con muy buen sabor de boca en la parte intimista del concierto.

Poco a poco nos íbamos acercando al momento en el que Ximo Clemente se subiría al escenario con su contrabajo, alcanzando nuevos horizontes sonoros. De este modo nos brindaron la inédita ‘Dissapear’ en directo. Languideza extrema y una voz de Maika que por esos instantes nos parecía la más perfecta del mundo. Más canciones como ‘Iron Bells’ quedaron redondas en esta colaboración. No hacía falta nada más para aportar esa chispa juguetona que elevaba aún más los temas. El directo iba finalizando, pero aún quedaban los bises donde la interacción con el público sería máxima. Una Maika desatada, disfrutando de cada aplauso y haciéndonos corear el estribillo de ‘Downtown’ o dejándose llevar aún más en ‘No News’. Complicidad y una brutalidad escénica envidiable. Los dos elementos para que la noche fuese inolvidable.

 
Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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