Crónica

Luther Russell

Teatro Zorrilla

30/04/2014

Por -

Luther Russell regresaba a Valladolid con un montón de nuevos temas bajo el brazo pertenecientes a su último doble trabajo The Invisible Audience. Sin embargo, el norteamericano optó introducirnos en un intenso viaje a través de toda su discografía, pudiendo comprobar de primera mano cómo a Luther se le resisten pocos géneros. Una velada cargada de sentimientos muy diferentes, desde la desolación de sus temas más crudos hasta el vigor que transmite tocando con sus dos compañeros de aventuras para la ocasión. Y es que Luther se sirvió la segunda parte del concierto de Íñigo Cabezafuego y Zabalza, formando todos Luther Russell y Esos.

El concierto dio inicio con un solitario Luther Russell y su guitarra acústica. Luz tenue, ideal para que el músico nos regalase canciones sombrías, solitarias y repletas de historias desérticas. Optando por comenzar a repasar varios temas de su primer trabajo, el músico nos mostró su vertiente folk más polvorienta y tabernaria. Temas reposados y de profundo contenido como ‘Roll Tonight’ o la hermosa ‘Lowdown World’, uno de esos temas que escuchándolos en directo, con la grave voz del músico recorriendo toda la sala te impacta aún más. Apretando las cuerdas con firmeza y mirando a los ojos a los asistentes, Luther continuaba el concierto a través de paisajes grises e historias de amores rotos y perdidos como ‘Tell me if my Love’s too late’. Cerrando la muy disfrutable primera parte del concierto en solitario, llevó a terrenos cercanos del blue grass el tema ‘I am a Lonesome Hobo’ del gran Bob Dylan.

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La situación cambió cuando Cabezafuego y Zabalza se incorporaron al escenario. El cantautor folk que habíamos estado escuchando durante la primera hora se adentró en terrenos como el rock de raíz americana con un cierto trasfondo power pop muy cercano a grupos legendarios como The Posies. La percusión empezó a tomar protagonismo mientras Luther se esmeraba en que cada melodía sonase vivaz a los oídos del público. A pesar de una mayor animación instrumental, los temas que nos continuó desgranando seguían conteniendo ese lado melancólico que muy pocos saben imprimir  de forma tan realista a los temas. Este fue el caso de ‘Blinking Star’, una canción que de haberla compuesto Jeff Tweedy seguro que formaría parte de algún grandes éxitos de Wilco.

Con el concierto cada vez ganando más en intensidad, Luther Russell cambió su guitarra acústica por una stratocaster azul con la que repasó bastantes temas de su último trabajo. Un giro cargado de espíritu pop pero enmascarado en el folk más experimental que tan bien viene desarrollando últimamente gente como Jonathan Wilson. Alcanzando el momento cumbre con ‘Sidekick Reverb’ y haciendo al público partícipe de los aullidos del tema, Luther y su banda se despidieron para encarar los bises. Unos bises muy bien escogidos con ‘Everybody Falls’ y ‘My Own Blood’, representando a la perfección la versatilidad de su música junto con todos los sentimientos desoladores que encierran. Y como todo buen autor de canción americana tampoco pudieron faltar las cuerdas de su guitarra saltando del clavijero. Dos para ser exactas, algo que reconoce que no le había pasado en toda la gira.

Como resumen solo podemos decir que disfrutamos de una velada muy agradable aislados de los problemas comunes, en la que Luther hizo gala de su empatía con el público y nos mostró un buen recorrido por los géneros musicales que más han transcendido en las últimas décadas entorno al centro de los Estados. Todo un placer que venga de gira a nuestro país y nos traiga sensaciones musicales que por estas tierras no están tan llenas de sinceridad y espíritu.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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