Crónica

León Benavente

LAVA

22/11/2014

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El fenómeno León Benavente sigue cristalizando como es debido y calando cada vez más hondo entre personas muy diversas. A penas un año después de su primera visita a Valladolid, la banda regresó al LAVA aumentando con creces el número de asistentes y el fervor de los mismos. Un público receptivo que adopta unas letras claramente salpicadas por la actualidad y crispación para conducirlas a sus territorios personales. Si a todo esto le unimos la actitud de excitación permanente que guardan la mayoría de miembros del grupo, obtenemos la revolución musical deseada. Tras una larga gira que poco a poco va llegando a su fin, Abraham Boba y compañía no muestran ningún tipo de señal de cansancio, algo que solo se puede explicar a partir de la pasión que tienen depositada en este proyecto.

El inicio de la velada corrió a cargo de Bicycle Thief en formato trío, el proyecto de David Vila que cada vez da más muestras de alcanzar el grado de madurez óptimo. Las melodías de folk despreocupado que atesoran sus canciones adoptan en directo una apariencia más combativa y a la vez contagiosa, algo que pronto se hizo notar en el no tan abundante público presente en aquellas horas. A lo largo del reducido set, nos presentaron buena parte de las canciones de su última referencia, el EP que lleva por título Fields. Luminosidad escondida entre una percusión potente y ritmos que podían pasar de la animación folk irlandesa al western en cuestión de segundos. Desde ‘The Witness Saw It All’ hasta ‘Vaarwel’, un tema que mezclaron con estrofas de Standstill y David Bowie para que la apariencia fuese más redonda. Un repertorio efectivo en el que tampoco faltó la clásica versión de ‘The Funeral’ a la que nos tienen acostumbrados en sus directos. Lo dicho, el grupo continúa gustándose por el camino más adecuado.

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Con mayor marea humana León Benavente saltaron al escenario minutos después para empezar a conducir la tensión presente en ‘Década’. Desde el primer momento se podía sentir el mencionado anteriormente fenómeno fan con buena parte del público entregado tanto a las partes irónicas como las marcadas por el profundo desasosiego. Un sonido bastante correcto para lo que nos solemos encontrar habitualmente en el LaVa, algo que a la postre se agradeció cuando dieron el salto a los temas de mayor intensidad. El carácter ácido de canciones como ‘Estado Provisional’ fue vertido con total claridad en los teclados de Abraham Boba para que las conclusiones finales del tema (Lo que antes me hacía feliz ya no existe) se convirtiesen en un grito al unísono. Siguiendo con un tono más altivo llegó el momento de ‘Las Hienas’, enseñándonos totalmente el camino de dardos envenenados por el que transcurriría la noche. Un ambiente que adoptaba por momentos una dinámica ciertamente punk de la que muy pocos nos habíamos percatado en anteriores conciertos del grupo. Seguramente sea la relación que el género guarda con las guitarras y de la que siempre tendemos a excluir a los teclados.

Avivando la llama y produciendo al menos la explosión de reacciones del público en mitad del concierto, ‘Revolución’ se erigió como uno de los mayores y más celebrados himnos de la banda a lo largo de la noche. Un tema con frases tan reveladoras como Nadie quiere dramas a su espalda. Nadie se atreve a apretar el botón que refleja perfectamente la relevancia que nunca llega a alcanzar cualquier movimiento social hoy en día. Una evasión hacia una lírica aferrada en lo incendiario, algo que ocurre con ‘El Rey Ricardo’ y que posibilitó las descargas de ira de los presentes quedando todo atrapado en un contexto adecuado, quizás no el ideal. Un clímax de tensa liberación en el que los más recientes temas del grupo como ‘Avanzan las negociaciones’ se mueven a la perfección. Dejando de un lado las relaciones con el contexto social actual, llegó el momento de versionar a Lorena Álvarez. ‘Cuesta Abajo’ sonó mucho más épico y radical, perdiendo el encanto de lo folclórico y casual presente en el original de la asturiana. La solución seguramente hubiese sido no escuchar nunca el original para evitar entrar en las comparaciones, algo que a estas alturas resulta bastante difícil. Algo más entonado y en un ambiente más propicio tuvo lugar la otra versión de la noche correspondiente a ‘Europa ha Muerto’ de Los Ilegales.

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Llegando al tramo final del concierto no podía faltar ‘Ánimo, valiente’, uno de los temas de la discografía de la banda que deja menos lugar a la libre interpretación. Una catarata marcada por un espíritu generacional que resulta fácilmente extrapolable a otras futuras y que nos sirvió para alcanzar el falso cierre del directo. Aún nos quedaba la dosis final con la sangrante y parlamentaria ‘Todos contra Todos’, una mirada global en la que casi nos ofrecen nombres y apellidos para viajar posteriormente a la siempre muy cruda parte amorosa de ‘La Palabra’. El verdadero final no podía llegar de otra forma que no fuese con ‘Ser Brigada’ y las ansias de coger la carretera deseada para iniciar la huida. Como en otras muchas ocasiones León Benavente aportaron el perfecto y realista escenario de batalla en el que cada vez participa un mayor número de personas. Esperemos que este insólito fenómeno musical también nos traiga otras muchas consecuencias inmediatas.

Crónica : Noé Rodríguez Rivas
Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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