Crónica

Lee Ranaldo

Centro Cultural Miguel Delibes

05/03/2015

Por -

Lee Ranaldo se presentó por primera vez en Valladolid ante un público bastante abundante y entregado a las polvorientas melodías del neoyorkino. Un directo que puso de manifiesto que la carrera del músico al margen de Sonic Youth está repleta de personalidad y canciones brillantes, logrando en todo momento que el hecho de desnudar sus temas al máximo en acústico, no implicase que perdiesen su vivacidad. El público supo responder a la honestidad que nos presentó, aguantando al máximo el fervor del aplauso hasta que todo tipo de sonido se hubiese desvanecido. Esa sensación de estar absolutamente todos los presentes concentrados en cada acorde, en cada anécdota y en resumidas cuentas, en cada pedazo de la historia viviente de la gran figura de la noche.

Nuestro protagonista se mostró muy sereno y a gusto durante toda la velada, introduciendo buena parte de sus temas con las historias que entrañan. De este modo todo el interés que ya de por sí aportaba su maquinaria en forma de pedales, se fue incrementando con sus vivencias narradas en primera persona. De este modo entramos rápidamente en calor con ‘Xtina as I Knew Her’, una de las primeras canciones de la velada dedicada a esa chica tan enigmática y a la vez especial de la adolescencia. Tono serio en todo momento que se entremezclaba con una forma cruda de tocar la guitarra que sin embargo no dejaba ocultar el virtuosismo del músico. Del mismo modo llegó el turno de ‘Angels’, de nuevo aparecía un nudo en la garganta en los presentes a medida que el músico se aferraba a unas distorsionadas transiciones entre los fragmentos principales del tema.

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Una vez mostradas sus grandes armas, Lee Ranaldo las explotó al máximo para que la mezcla entre total contundencia sonora y narraciones en primera persona alcanzase momentos de pura empatía. Este fue el caso de la precisa descripción de como el huracán Sandy arrasó Nueva York, quedando recogidas las memorias del músico en ‘Last Night on Earth’. No resultó difícil imaginarse como Lee Ranaldo compuso el tema a la luz de una vela mientras la ciudad permanecía en el caos. El apocalipsis que llegaba hacia el final del tema introduciendo el sonido metálico más posible a su guitarra acústica. Llegando momentos de profunda tristeza nos introdujo ‘Ambulancer’, canción compuesta para un amigo desaparecido a una temprana edad. Sobrecogedores rasgueos de guitarra a medida que nos realizaba la descripción física de su último encuentro. El término acústico se quedaba muy desfasado en el momento en el que los continuos loops disparaban la presión sonora y su voz sonaba emotiva pero muy segura. Un esfuerzo por remover emociones realmente admirable y que sin lugar a dudas evocaba el espíritu de la canción.

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Los medios tiempos a lo largo de la noche también funcionaron a la perfección. Este fue el caso de ‘Hammer Blows’ donde la falsa apacibilidad se mezclaba entre los acordes más extraños posibles para provocarnos ese efecto de frialdad que contiene la canción. Lee Ranaldo trató por todos los medios que cada tema tomase cuerpo y forma, mutando los paisajes en nuestra cabeza al igual que cambiaba la pantalla de fondo de color. Más descripciones sensoriales que esta vez nos traían paz, llegaban con versiones como el ‘Bushes and Briars’ de Sandy Denny, donde el músico optaba por situarnos en el silencio de una iglesia. De este modo encarábamos el final de un concierto al que aún le faltaba algún momento en el que la emoción se volvía a desbordar como fu el caso sufrido con ‘Lecce, Leaving’.

Entre varios minutos de aplausos, Lee Ranaldo regreso para ofrecernos unos cuantos bises que redondeasen más la noche. Entre ellos no faltó alguna de sus canciones más recientes como fue ‘Key/Hole’. Por primera vez echaba mano del arco para conseguir efectos aún más anómalos en su guitarra. Una estridencia que resultaba perfecta e incluso agradable para introducirnos el tema. Del mismo modo tampoco se olvidó de ‘Late Descent #2’ para sumergirnos en una decadencia asumida y elegante que sin embargo no parece experimentar el músico con el paso de los años. Una carrera tan interesante forjada al margen de uno de los grupos esenciales del rock alternativo de los 90 no es tarea fácil. Sin embargo Lee Ranaldo ha sabido canalizar sus intensas experiencias vitales y su talento por un camino sin tantos focos pero con el mismo carácter necesario para transcender más allá de sus canciones.

Crónica: Noé Rodríguez Rivas
Fotografías: Nacho Carretero
Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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