Crónica

Las Ligas Menores · Marcos y Molduras

Desierto Rojo

11/05/2019

Por -

El único colectivo de la ciudad de Valladolid capaz de estrujarse al máximo la cabeza y ofrecer siempre una programación tan variada como atrevida y actual cumplía ni más ni menos que trece años. Más de un decenio salvando situaciones difíciles y proporcionando alegrías a una ciudad donde hace ya tiempo que se arriesga entre poco y nada a la hora de programar conciertos, por lo que el motivo de celebración entorno al Colectivo Laika estaba más que justificado, ofreciéndonos como no puede ser de otra forma dos conciertos. Así fue como los casi locales Marcos y Molduras debutaban en eléctrico, del mismo modo que las argentinas Las Ligas Menores regresaban a la ciudad unos pocos meses después de su primera visita. Dos conciertos bastante contrastados pero de marcado carácter pop, encontrando motivos suficientes en ambos para generar ese cierto punto de euforia y compenetración con los músicos encima del escenario.

Marcos y Marta abrieron la noche ocultando a la perfección sus nervios, aportando la sensación de proyecto amateur lleno de encanto y con un radio de acción realmente imprevisible, ya que sus canciones tocan multitud de temas que provocan la sonrisa al mismo tiempo de identificarse identificados en ellos. Explicando de forma detallada el origen de las canciones, nos ofrecieron un set donde tuvieron lugar sendas versiones de Esposa (con permiso de la 100% original de Fantasmage)  y Los Claveles, mostrando muy bien todas las influencias dispares que manejan. Entrando en territorio de composiciones propias, el decálogo de historias reflejadas no solo se limita a vida en pareja sino también a ese análisis de sucesos del día a día que parecen tediosos pero que realmente se les puede sacar provecho. Todo esto fueron capaces de condensarlo a través de un filtro que tanto recuerda al pop norteño de gente como Nosotrash, pero también a las baladas de guitarra eléctrica de Klaus and Kinski. Desde lo que engorda vivir con tu novio/novia hasta los infortunios de la noche en la que se conociste a tu pareja, Marcos y Molduras son una gran caja de sorpresas mejor que cualquier cuenta de trucos caseros repleta de actividad en Instagram.

Pocos minutos después Las Ligas Menores demostraron de nuevo cómo son una de esas formaciones capaces de situarse en un lado tan moderadamente nostálgico como feliz, siendo capaces de plasmar un conjunto de recuerdos que a bien seguro resultan tan imborrables para ellas como para el público. Atacando rápidamente con ‘El Baile de Elvis’, iniciaron un gran repaso a sus dos LPs publicados, sabiendo muy bien cómo combinar energía con el cierto toque de recogimiento donde también brillan mucho sus canciones. De esta forma, ante la mirada por momentos tan perdida como clavada en el público por parte de Anabella, las canciones iban cayendo sin respiro, encontrando por momentos un cierto punto de ruido con el que dinamizar aún más su propuesta y respaldar el lado coreable de las canciones. También fue bastante frecuente encontrarnos ante momentos donde el grupo sabe muy bien como enfatizar todos aquellos pasajes donde la exposición sentimental resulta plena, demostrándolo a las mil maravillas en ‘Mejor Así’ o ‘En Invierno’.

El concierto siguió avanzando con algunas de las canciones más especiales de la noche como fue el caso de ‘Accidentes’, logrando esa especie de calma que llega después de asumir que casi ya ni sabes ni dónde ni cómo estás. Así es como siempre sacan el máximo provecho a la hora de lograr auténticas obras de arte a partir de momentos agridulces, algo que en el directo se traduce en un especial cuidado en los teclados y encontrar la suavidad perfecta del conjunto, para una vez más, sacar el mensaje positivo de todo ello amplificándolo al máximo. Algo similar ocurrió con ‘Tema 7’, aunque en este caso resultó interpretado con una mayor voluntad de agitación, siendo conscientes de cómo sus canciones tienen un cierto punto explosivo con el que contraponerse a las melodías pop más cálidas. Pequeños juegos de contrastes en los que la formación se mostró de lo más cómoda, guardándose una buena traca final coronada con ‘Renault Fuego’ y ‘Ni Una Canción’, alcanzando por fin el clímax idóneo entre el público, consciente de que regalos así suponen auténticos hitos en la particular historia cultural de la ciudad. Disfrutando una vez más de todas aquellas bandas que tienen mucho que contar desde la experiencia más humilde, lo de Las Ligas Menores desde luego que fue todo un ascenso a la máxima categoría.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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