Crónica

L.A.

Porta Caeli

14/11/2015

Por -

Siempre resulta difícil ir alcanzando cada vez cuotas más altas, manteniendo el tipo y dejando que tu música no caiga en recursos direccionados hacia el tumulto mainstream destinado a la masa juvenil. Los mallorquines L.A. es lo que han conseguido a lo largo de estos años, obteniendo un gran reconocimiento a través de mantener las señas de identidad de su música. El pasado sábado en la sala Porta Caeli de Valladolid dentro del ciclo SON Estrella Galicia, observamos como el fenómeno fan asociado al grupo es mucho más fuerte de lo que nos podíamos creer, encontrándonos a un público que llevó en volandas un directo férreo pero muy bien dirigido con el corazón. Y si es que hay algo que caracteriza a L.A. por encima de todo, es su capacidad de conducir emociones a flor de piel a través de guitarras a todo volumen y actitud propia de una gran banda de rock.

En un directo de duración abundante, con representación de todos los trabajos del grupo, Lluís Albert y los suyos mostraron como su maquinaria está perfectamente engrasada, haciendo rugir las canciones a merced de unas guitarras incansables. Con una puesta en escena embellecida por grandes focos a modo de rodaje hollywoodense y un doble micro para Lluís Albert, la sensación de encontrarnos en un escenario mayor fue algo que nos acompañó a lo largo de toda la actuación. Arrancando con ‘Living By the Ocean’, el tema que precisamente abre su nuevo disco From the City to the Ocean Side, dieron paso a esa apacible calma que se vería desquebrajada poco a poco a medida que nos adentrábamos en el núcleo del setlist. Con unos riffs fuertemente reforzados respecto su presencia en el estudio y una calidad de sonido que no siempre acompaña la sala, L.A. se ganaron al público nada más llegar el estribillo de ‘Under the Radar’.

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Esa actitud corajinosa de Lluís Albert fue ampliamente acogida y contagiada desde la primera hasta la última fila del público, llegando momentos tan disfrutables como ese ‘Perfect Combination’ en el que el grito contenido se ha convertido en más potente con los años. Dejando algún que otro respiro en forma de temas más pausados como ‘Mirrorball’, llegó el momento más emotivo de la noche con la dedicatoria de ‘After All’ a todas las víctimas inocentes. Una canción de rabia contenida, en la que el rostro de Lluís Albert cambió hacia lo compungido. Tras este bonito homenaje, el concierto prosiguió de una forma ciertamente más relajada con gran protagonismo del último trabajo de la mano de ‘Higher Place’ o ‘Secrets Undone’. Sin embargo, el ambiente se templaría aún más en el momento en el que nuestro vocalista se quedó solo encima del escenario junto a su guitarra acústica para interpretar ‘Do You Wanna Dance With Me Again Next Summer?’ y ‘Ordinary Lies’. Una nueva muestra de la versatilidad que puede ofrecer el grupo.

Pasados estos momentos más íntimos, el directo cogería velocidad de crucero para adentrarse en su tramo final. ‘Stop the Clocks’ se convirtió seguramente en el tema más celebrado de la velada, mientras que ‘Revolutionary Disguise’ irrumpió de una forma impactante en buena parte gracias a la batería. No faltaría por supuesto su archiconocido tema ‘Hands’, extendido de una forma tan lánguida como atractiva. El grupo se despidió de forma no definitiva con ‘Rebel’, sin embargo quedaría el grito final con ‘Outsider’, interpretado de dos tacadas para dejarnos con el mejor sabor de boca posible. Un notable concierto donde pudimos observar como también se puede triunfar y congregar abundante público sin seguir modas, sino recurrir a la buena esencial rock.

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Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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