Crónica

James Vincent McMorrow

Apolo

22/10/2014

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James Vincent McMorrow, este músico al que puede que le haya perseguido la etiqueta de «nuevo Bon Iver», nos deleitó el pasado mes de Octubre con un concierto íntimo y mágico en la Sala Apolo de Barcelona. Un concierto que pudo celebrarse gracias a las iniciativas de la plataforma Cooncert que nos trajo al irlandés en la que fue su primera visita a nuestro país.

Cierto es que al escuchar por primera vez alguno de los dos álbumes del músico nos puede llegar a parecer Justin Vernon (Bon Iver para los amigos) o incluso en sus últimas canciones tener algo de los ritmos del londinense James Blake. Es verdad que pueden parecer comparaciones muy halagadoras, pero cuando uno tiene por fin el talento de McMorrow delante de sus narices comprende que no hay comparación posible.

El concierto empezó con I Have A Tribe, decimos empezó pero la verdad es que pese al entrar a la hora prevista, Patrick O’Laoghaire (o lo que es lo mismo I Have A Tribe) estaba ya terminando su aparición… Sentado solo en medio del escenario con guitarra en mano venía a presentar su primer EP en solitario, Yellow Raincoats. Lo poco que pudimos escuchar, canciones delicadas y muy intimistas, un buen preludio para James Vincent McMorrow.

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Y por fin llegó. Un escenario decorado con triángulos luminosos en el suelo, una luna gigante de fondo y espacio para 3 componentes más junto al cantante. James Vincent McMorrow entraba junto a su banda a ritmo de los primeros sonidos ambientales y delicados del tema «Lakes», perteneciente a su último trabajo Post Tropical. Buena y efusiva respuesta la de un público que llevaba ya un rato esperando al artista. «Lakes» me pareció un tema acertado para darse a conocer en directo, una elección ni demasiada lenta ni con demasiada intensidad. A este tema le sucedió «Hear The Noise That Moves You Soft and Low», esta vez sí, un tema quizás más folk y que nos podía recordar efectivamente  Bon Iver por sus melodías y por este tipo de falsete que proyecta de vez en cuando su voz.

Después de un primer calentamiento de motores llegaban dos platos fuertes, dos temas del álbum Post Tropical y reconocidos por los allí presentes. Con «Glacier» y » Red Dust» se empezaba a caldear el ambiente, el propio McMorrow empezaba a levantar la voz sin miedo y el escenario se convertía en una especie de mundo lunar y lumínico. Una escenografía sencilla pero totalmente efectiva, un juego de luces que acompañaba perfectamente el juego de voces que se traía James y que acompañaba también la combinación de todos los instrumentos que se llegaron a tocar encima del escenario. El cantante junto a su banda daban vida a estos dos temas, les daban un aire más movido y en esta ocasión con unos ritmos similares a James Blake aunque con un estilo totalmente propio. Al subidón que provocaron estas dos canciones les siguieron algunos temas de su álbum debut Early In The Morning (2010), en los que sí se podía apreciar unas melodías algo más tranquilas y menos exaltadas que en su último trabajo. Temas como «Down The Burning Ropes», un conocido «Higher Love», «Follow You Down To The Red Oak Tree», «Breaking Hearts» y «This Old Dark Machine». Temas que efectivamente sirvieron para ir aumentando esta atmósfera de calma inquieta que daría paso a la explosión del tema «Post Tropical».

El concierto iba ya tomando forma y se iba levantando cada vez más el ánimo de los asistentes así como el de la propia banda. Un punto en el que uno se encontraba ya inmerso en un mundo de ensoñación, mirando fijamente al escenario, absorto en las melodías de McMorrow y sin tener en cuenta el resto del mundo. Llegados a este punto del concierto en el que probablemente llevaríamos ya casi una hora, McMorrow optó de forma savia por combinar temas del primer álbum con los temas de Post Tropical. Pudimos escuchar «Look Out», «From The Woods», la celebrada «All Points» y el tema primerizo «We Don’t Eat». Lo que hizo especialmente atractivo e hipnotizador el concierto, su música a parte, es que James Vincent McMorrow consiguió que las canciones adquirieran vida propia, que no sonaran enlatadas y enfatizar los puntos álgidos de cada tema. Consiguió dar energía a cada uno de sus temas y borrar de nuestras mentes eso de su parecido con otros músicos.

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Llegados a este punto de la velada, McMorrow se guardaba un as en la manga y es que aún no había salido el gordo. «Gold» y «Cavalier», dos de los nuevos temas, fueron el plato fuerte y la casi culminación de la noche. Dos temas que servían para reivindicar su propia personalidad, diferenciarse de todo otro artista y elevarse a la máxima potencia. Sonaron con fuerza, con energía y con una combinación de puntos altos y bajos y de una voz potente que irrumpía en medio de las melodías. El concierto se terminaba, las luces se apagaban y nos quedamos esperando ansiosos su retorno. Fue con un tema a pelo, guitarra en mano, voz sin micro y a pleno pulmón. Este es uno de aquellos momentos en los que se demuestra la valía y la calidad de un cantante, de un artista. A «And If My Heart Should Somehow Stop» le siguió el ritmo más soul y experimental de «When I Leave». Cerró como empezó, una canción más pausada, tranquila pero con un trasfondo épico para redondear una noche especial.

Júlia
Júlia

Licenciada en Humanidades y especializada en marketing digital. Apasionada de la música, de aquella que se comparte, en vivo y en directo y de la música en solitario, para la evasión y el disfrute personal.

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