Crónica

Fee Reega

Donde Edu

29/11/2014

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Nunca sabes que puedes esperarte de un concierto invisible, es decir, una actuación en la que únicamente sabes el lugar y la hora de celebración pero no el artista que actúa. Afortunadamente, la gente del Colectivo Laika nos tenía preparada una propuesta cautivadora de principio a final. Fee Reega acompañada por Javier Bejarano a la guitarra con arco serían los encargados de estremecernos más si cabe que en su versión de estudio. Un directo que combinó a la perfección el oscuro magnetismo y las historias dramáticamente honestas de la alemana afincada en Gijón. Una especie de caída consentida en un ambiente tenebroso, tierno por momentos y sobre todo siniestramente apaciguador. Y es que Fee Reega recoge sentimientos muy difíciles que brotan a flor de piel en el momento menos esperado.

El concierto comenzó con ‘Varsovia, La Gran Ciudad’, uno de los buenos e inquietantes temas que contiene su último trabajo La Raptora. La voz de Fee sonaba reconfortante y muy poderosa en el momento en el que elevaba el tono. Amor desolador combinado con narrativas tétricas y frías, para estremecernos desde lo más profundo. La noche continuaba con ‘Wenedikt Eerofeev, El Gran Bebedor’, desplegando una difícil sensación de compasión donde la tensión inicial se disolvía quedando todo a merced de pasajes corales realmente brillantes. La versión menos árida de la música de Fee donde incluso el romanticismo se torna complicado. Sin tiempo para el respiro y con un continuo juego de nombres que ocultaba la identidad real de nuestros dos protagonistas, llegaban los primeros y solemnes acordes de ‘La Sangre, Cachorro’. Una canción que en directo tomó aires de una majestuosa frivolidad que se deshacía entre verdaderos arañazos emocionales.

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No todo iba a estar conducido por sonidos llegados desde el centro de la tormenta de fin del verano, sino que también la ternura tenía protagonismo gracias a canciones como ‘La Raptora’. La forma perfecta para engatusar a los niños y al público más reacio a introducirse de lleno en la propuesta, resultando muy fácil dejarse caer entre los sonidos de las cuerdas rasgadas por Javier. Retrocediendo en el tiempo y presentándonos más historias concretas y profundas para la artista, llegó el momento de ‘Dorian (ha hecho un demonio rojo)’ inspirada en su hermano. Aires algo más risueños que seguro que guardan mucha nostalgia. Continuando por caminos algo más cálidos y menos pedregosos, hubo lugar para el estreno de un nuevo tema en el que menciona al hombre del tiempo y guarda una relación de amor nada problemática.

Acercándonos cada vez más al final llega el turno de uno de sus temas más emblemáticos. ‘El Hombre que Fuma Heroína’ se mostraba de forma aturdida, como un sueño que te sobresalta en una fría mañana. Sin lugar a dudas el gran poder evocador de Fee hacia más acto de presencia que nunca. Para sumergirnos también en algo ensoñador pero menos confuso, llegó una preciosa versión del ‘Summer Wine’ de Lee Hazlewood y que popularizó Nancy Sinatra. Fee desvistió el tema por completo el tema, quedándose con la esencia más pasional. Un resultado bastante diferente y muy convincente. De forma análoga también se atrevió con el ‘Taberneros’ de Nacho Vegas interpretado en alemán. Un grito más poderoso y desgarrador que el contiene el tema original del asturiano. El punto final a una noche de tan abrasiva inspiración llegó con ‘Casi todos los Caníbales’ y una Fee ya sola sobre el escenario. La convulsa combinación de sentimientos y sensaciones sirvió para recorrer todos esos recuerdos difíciles que de una forma u otra siguen afectándonos en el presente. Ni la persistente lluvia a la salida del concierto borró de la cabeza los paisajes planteados por Fee Reega.

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Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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