Crónica

Everything Everything

Joy Eslava

17/02/2016

Por -

Everything Everything llegaban a Madrid como parte del Club Alhambra Reserva 1925 pocas semanas después de haber sido teloneros en el multitudinario concierto de Foals en el Barclayscard Center, lo cual parecía indicar que no mucha gente se iba a acercar a la Joy Eslava un miércoles helado en horario Champions. Sin embargo, la sala no tardó en llenarse y parecer una reunión Erasmus con banda invitada. Aprovechando la falta de teloneros, dos de los miembros de Everything Everything salieron veinte minutos antes del concierto a contestar una serie de preguntas algo aleatorias sobre los orígenes del grupo y, por qué no, a abrazarse con el público.

El grupo inglés venía a presentar Get to Heaven, probablemente su mejor disco e indudablemente el que les ha permitido poder dar conciertos por su cuenta en otros países. Dentro de una escena pop británica que lleva demasiados años funcionando a base de corrientes genéricas infladas por su prensa musical, Everything Everything destacan precisamente por hacer la guerra por su cuenta. Para ellos, Radiohead o los Talking Heads han sido igual de influyentes en su música que Destiny’s Child o R Kelly. No parece una idea tan descabellada cuando escuchas Get to Heaven, que suele combinar estrofas bastante excéntricas con estribillos del pop más directo.

Y fue precisamente Get to Heaven el protagonista de la noche: lo tocaron entero, dejando sitio únicamente espacio para cinco canciones de sus dos primeros discos. Empezando con ‘To The Blade’, ya se podía ver que la estrella de la noche iba a ser el bajista Jeremy Pritchard. Las canciones de Everything Everything suelen estar apoyadas en bases rítmicas complejas y bailables, y en parte es gracias a la habilidad de Pritchard, cuyo sonido hace que las guitarras queden prácticamente de adorno.

El otro aspecto que define a Everything Everything es la poca convencionalidad de sus melodías, que van haciendo zigzag sobre las partes instrumentales. Esto se traduce en que sus canciones son básicamente imposibles de cantar para el ser humano medio – mientras que la mayoría de los estribillos sí fueron coreados, absolutamente nadie se atrevió con lo que hace Jonathan Higgs al principio de ‘No Reptiles’. En ese sentido, el papel de Higgs sobre el escenario podría definirse como heroico: no falló una sola nota a pesar de mostrarse sorprendentemente activo como frontman.

La única pega que se le puede poner a una actuación casi perfecta fue la presencia encadenada de ‘The Wheel (Is Turning Now)’ y ‘Warm Healer’, que frenaron bastante el ritmo frenético con el que empezaron durante la primera media hora de concierto. Se agradeció la presencia de clásicos de sus comienzos como ‘MY KZ, UR BF’ o ‘Cough Cough’, aunque se echó en falta ‘Photoshop Handsome’, que suele ser parte de los setlists y fue reclamada por parte del público en diversas ocasiones.

Dejaron para el final ‘Distant Past’ y ‘No Reptiles’, siendo esta última coreada varias veces al principio del concierto y durante la pausa antes del bis. Fue un concierto que sirvió para demostrar que la popularidad de Everything Everything ha crecido hasta dejarlos un escalón por debajo de empezar a llenar recintos más grandes y para que Get to Heaven se consolidase como uno de los discos más especiales que han salido de Inglaterra en los últimos tiempos.

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *