Crónica

Enric Montefusco

Auditorio Miguel Delibes

14/03/2015

Por -

La música de Standstill siempre ha suscitado en mí ese afán por poder comprender mejor todos los vínculos que me conectan a las personas de mi alrededor. Canciones que hablan sobre lo cotidiano, el amor, los momentos difíciles de la vida de plantearse cosas… Temas muy generales que sin embargo se concretan perfectamente en unas canciones guiadas por una extrema y en ocasiones lánguida belleza. Lo que pudimos comprobar el sábado en el Auditorio Miguel Delibes fue precisamente todo esto. Enric a la guitarra y voz junto a un cuarteto vocal, conservaron todos los fuertes vínculos emocionales de sus canciones para introducir a un apasionado público en una propuesta de proximidad con el artista, conocer su obra y por qué no extrapolar el contenido a sus propias vidas.

Un Enric muy explicativo a lo largo de toda la noche, nos desveló grandes entresijos de los temas, convirtiéndose cada canción en una historia totalmente verídica, profunda y atrayente. La noche estuvo marcada como era de esperar por su último trabajo Dentro de La Luz, combinando otros grandes temas de su discografía para que el peso fuese lo más repartido posible. De este modo el concierto se inició con ‘1,2,3, Sombra’, el tema que abre Vivalaguerra y en el que los rasgueos de la guitarra de Enric se entremezclaron pronto con unas voces que tenían un efecto tan telúrico como enfatizante de la propia lírica. Sin descanso, nos adentramos en ‘Feliz en tu día’, para entrar de lleno en el lado agridulce de la música del catalán. Acordes secos y con rabia que desprendían ese destilado de sentimientos que seguramente vivió Enric en el momento de componer la canción.

A lo largo de la noche nos fuimos poco a poco dando cuenta de la complejidad de ensamblar el tejido de voces a cada fragmento de las canciones. Momentos como el producido en ‘Vida Normal’ nos hicieron conscientes de ello. El conjunto vocal que en un primer momento no sabíamos muy bien qué peso podría tener en el espectáculo, resultó fundamental para llevar las canciones por un camino aún más emocionante. Algo así ocurrió también con ‘Yo Soy el Presidente de la Escalera’ donde su magistral letra inspirada en lo diario con una envolvente base armónica vocal de fondo despertaba en nosotros un lado analítico extraordinariamente cálido. Extremos más o menos opuestos que ya nos advirtió Enric que estarían presentes a lo largo de la noche al igual que están en su último trabajo. La dualidad amor y miedo cobraba más significado que nunca.

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Más momentos emotivos y álgidos llegaron con ‘Si Vieras’, una de esas canciones donde vienen a tu cabeza muchas estampas de seres queridos, más aún si hay explicación previa del tema. Los instantes en los que te das cuenta a la perfección como la escasa barrera que puso el músico con el público había ayudado mucho a la lograr una especial empatía. Con más temas en los que las relaciones humanas juegan un importante papel, cayó como un rayo del cielo ‘¿Por qué me llamas a estas horas?’ Enric nos habló de una forma muy reflexiva acerca de eso de saber desempeñar el papel dentro de un conjunto de personas que se ha unido por un motivo que nunca se podrá determinar. Si esto nos tuvo dubitativos a lo largo del tema, todas las ideas de nuestra cabeza se aparcaron a base de los gritos desgarradores del músico, introduciendo en el concierto otro elemento llamativo e interesante.

El concierto iba llegando a su final con alguna que otra sorpresa muy agradable, como la adaptación al catalán de ‘Bird on a Wire’ de Leonard Cohen. El momento en el que notas como se te eriza el vello cada vez que escuchas algo del gran Cohen, suavizado plácidamente por un aroma ciertamente mediterráneo. Llegaba ya la despedida casi definitiva con la celebrada ‘Adelante, Bonaparte’, sonando menos espectacular pero más evasiva que en anteriores ocasiones. Ante el enorme énfasis del público porque el grupo regresase al escenario, llegaron los bises improvisados en los que volvió a sonar ‘Vuela, Extranjero’, donde Enric sufrió uno de esos ataques de risa que nunca se pueden explicar. Hablar de algo serio y que realmente te enfada y sin embargo provocarte la risa. Facetas de la condición humana que nunca se podrán explicar al igual que muchas otras. Las notas del final definitivo llegaron de nuevo con ‘Adelante, Bonaparte’, donde el plan de escapatoria sí que resultó un éxito. Un concierto diferente pero igual de especial que en otras ocasiones, ya que en el fondo todo acaba llevándonos a como son nuestras relaciones humanas y las canciones que nos identifican.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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