Crónica

Elvis Perkins

Razz 3

22/11/2018

Por -

Pocos pero bien avenidos; así nos encontrábamos en la sala 3 de Razzmatazz en la tarde del jueves, con apenas cincuenta personas dispuestas a celebrar la vuelta del bardo Elvis Perkins.

Con apenas unos meses de diferencia desde su última actuación en el Vida Festival, su visita se enmarcaba dentro de una pequeña gira por nuestro país que esa noche recalaba de nuevo en la ciudad condal.

Esta noche se sumaba a su habitual banda la multi instrumentista Vera Sola, otra habitual de su círculo, que solo unos minutos antes acababa de actuar en la misma sala.

Relajado, espigado y con esa indumentaria tan demodé, el vástago del popular actor aprovechó su visita para desflorarnos su próximo disco que, por lo escuchado, continúa transitando las autopistas del folk rock tradicional que tan buenos momentos nos ha dado en su discografía anterior.

‘Mother´s bone’, primera floritura de la noche, abrió el plástico del cedé, y sentó el tono de la noche: Brigahm Brough sosteniendo el saxofón, Boylan- Garnett pulsando el teclado y Nick Kinsey aporreando los parches de la batería. Todos ellos perfectamente engrasados y sacando brillo a las vetustas cuerdas vocales de Perkins, con la inestimable ayuda de Vera Sola, quien apoyó a la banda con un ir y venir de diferentes instrumentos que añadían texturas al repertorio del músico estadounidense.

Su música, remozada desde su interesante directo, siempre nos contagia esa pátina de vejez, conjugada en pretérito, como ‘Accidental Tourist-a White huayno melody’ de su álbum I Aubade (Mir Records, 2015); valor añadido en ‘A.M’, preciosa anomalía temporal que en su garganta suena irresistiblemente pop, casi un hit de rocola.

‘Chains, chains, chains’, repostaje en su segundo trabajo, ahondó en el trazo grueso de Dylan antes de enchufarse la eléctrica en ‘Highway 61 revisited’; representada con mimo, sus minutos lucían el buen trabajo de la banda que poco a poco añadían capas a un lienzo bien enmarcado. Nada que objetar, el raquítico público deglutía cada canción con el esmero que nos la servían sus anfitriones.

A destacar la magnífica labor del saxofonista Brigham Brough, cuyos pulmones hacían volar aún más las composiciones de Pekins, ya fuera en ‘Emile´s Vietnam in the sky’ o ‘All today’, este pequeño himno que repiqueteó en las entrañas.

Para los bises nos confesó que se alegraba de estar aquí –era acción de gracias- y no en su país, recadito para la administración Trump mediante, y nosotros, contentos de poder celebrarlo.

Y qué mejor manera de celebrarlo invitándonos a su particular flirteo con la fama en su éxito ‘While you were sleeping’, donde de nuevo se enfundó los tejanos del músico de Duluth; una maravilla susurrada a media voz, íntima, cobijada entre las primeras filas. Para el final, cambio de tercio y pase directo a la romería festivalera de ‘Doomsday’, perfecta cortinilla para despedir una noche entrañable con un grupo que, definitivamente, se merece más.

Ruben
Ruben

Oriundo de La Línea pero barcelonés de adopción, melómano de pro, se debate entre su amor por la electrónica y el pop, asiduo a cualquier sarao música y a dejarse las yemas de los dedos en cubetas de segunda mano. Odia la palabra hipster y la gente que no calla en los conciertos.

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