Crónica

El Buen Hijo · Mejores Amigas

Café La Palma

27/02/2020

Por -

 

Me dijo hace unos años Xoel López que esto de la música independiente se mantiene por la gente que lo hace por amor al arte. Y, seamos francos, aun cobrando, es un mundillo difícil y requiere mucho, mucho, mucho amor al arte.

El jueves 27 se subieron al escenario del Café La Palma Mejores Amigas, un dúo madrileño formado a finales de 2019 y que apunta alto. La sala estaba hasta la bandera por el plato fuerte, y algo sorprendente fue ver que todo ese público no quiso perderse el aperitivo. Se subieron y propusieron un calentamiento suave y propicio, el público por la labor canturreó tímidamente temas como ‘Cariño’ o ‘No Quiero Mirarte’, que aún no había tenido el tiempo de aprenderse bien.

La programación requirió una pausa de media hora y bastante complicado fue para el público aguantar las ganas de ver al supergrupo que nadie llama tal y, sin embargo, es más super que cualquier otro.

Cuando El Buen Hijo se subió al escenario, afinando, todos ya entonaban sus temas echando chispas de emoción, vibrando de ganas y exhalando alegría.

Escogieron ‘Estudiante de Biología’ para arrancar, una canción que invita a fantasear y querer. Mientras Marco y cada alma que allí se encontraba rezaban «Primero nos miramos / Y después / Y después pues nos tocamos», me percaté de cuántas personas que se habían abrazado para aullar esa llamada al amor.

Tenía delante a un chico, Juanan, actor de profesión y diva por naturaleza. Pocas personas recuerdo brillar y disfrutar tanto como él lo hizo con El Buen Hijo. «¿Por qué los amas tanto?», le pregunté por curiosidad genuina, por conocer su historia, porque verlo era como apreciar la esencia de ese concierto en sí. «Porque le ponen letra y música a mi vida», me contestó simplemente él, como algo que es evidente y que se extiende a todo el mundo, como si su respuesta fuera ya no solo suya, sino también mía y de cualquier otra persona.

Marco comentó que están trabajando en Río de Janeiro, que saldrá allá por verano y así nos presentaron la canción homónima, preciosa en su melodía y elegíaca en su lírica, la de un amor que se acaba sin gritos ni aspavientos. Vi a Juanan ahora sentado, que no quieto —ineficaz en su intento por resistirse al pop del amor—, para que otros no tan altos pudieran vivir el concierto. Y entonces, en un momento, se desmoronó La Palma sobre las notas de ‘El Hombre del Tiempo’ y entre cuerpos que saltaban consonantes y voces que cantaban al unísono.

«Viva la vida y el pop / Y las historias llenas de ciencia ficción / Viva la constitución de los domingos / Con toda su depresión / Porque el importe total de lo vivido / Yo no lo puedo pagar / Solo estaré muerto cuando no quiera bailar» recitó Marco en ‘El Pop es la Muerte’, y a mi alrededor vi lo que me había comentado Juanan: hablaba de y por todos los que estaban ahí.

No faltaron otros temas inéditos ni la esperadísima ‘María García Sala’ y se despidieron de la sala con ‘Aunque Pene’, una gema preciosa que Marco tiene escondida en su SoundCloud, dejando a 150 personas centelleando de felicidad, euforia y adoración.

Amor al arte, decía antes, ese famoso amor al arte que nos reunió y nos hizo iguales aquella noche. Aunque, quizá, debí hablar solo de amor.

Crónica a cargo de Rob Simeoni

Redacción Mindies
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Los miembros de la redacción de Mindies amamos la música por encima de todas las cosas.

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