Crónica

Django Django

Razzmatazz

26/05/2018

Por -

Había ganas de comprobar  cómo los británicos defendían en directo su nuevo trabajo, el maravilloso Marble skies (Ribbon music, 2018), firme candidato a colarse en las listas de los mejores trabajos de este año. Guardábamos un grato recuerdo de su actuación en el Primavera Sound de 2013, donde descollaron entre la multitud de actuaciones del festival barcelonés; con ganchos como ‘Hail Bop’, ‘Default’ o ‘Wor’, la cosa era difícil que fallara, por lo que nuestras expectativas para su vuelta a la ciudad condal era más que altas.

Con el reloj marcando las 2 y cuarto de la mañana, el cuarteto salió a la sala uno de Razzmatazz ante un público mayoritariamente extranjero con ganas de jalear sus composiciones: lo que se tradujo en pura efervescencia desde primer momento, incluyendo saltos, bocetos de pogos y muchas ganas de farra.

Y, también desde los primero minutos su actuación  se nos presentó como un mal whisky: muchos grados pero poco sabor, porque, aunque los ingleses mostraron ganas y actitud, el sonido sonó fláccido, sin matices y lastró buena parte de sus sesenta minutos de directo.

‘Shake and temble’ conjuró el estribillo desde la lejanía, diluido entre la multitud de la sala, solo rescatado por el entramado rítmico de David Maclean y Tommy Grace, aunque solo fue el inicio de un perpetuo ceño fruncido que no abandonó nuestra frente en toda la noche.

Porque ¿cómo no fruncirlo ante la atrofia de ‘Tic tac toe’ o el corpiño de metal que abrazó el sonido de ‘First Light’? Y tampoco es que vayamos sacando cita para ajusticiar en el cadalso a Vincent Neff, pero su voz apenas insufló vigor a unos temas que lo tenían ganado todo dese el principio, con las primera filas preñadas de gritos y aplausos.

 Aunque no todo fue su culpa a juzgar por la entrada en un par de ocasiones de un roadie que intentaba recolocar un pedal, que , ni por esas, lograron sonar mejor.

De todos modos, la elección de temas fue brillante, con dianas del calibre de ‘Default’, ‘Champagne’ o la baleárica ‘Surface to air’-sin la intervención de la Slow Club, Rebecca Taylor- demostrando que en el catálogo de Django Django hay poco espacio para el banquillo.

Por otra parte, fueron bien acogidos los  intentos del vocalista de  aderezar algunos minutos de su actuación con  repiqueteos de las baquetas en un pequeño tambor o alguna alusión a su vuelta a Barcelona; lo dicho, muy buen rollo pero poca sustancia, aunque fueron muy zorros al elegir ‘Wor’ para terminar su actuación, tan buena que hasta sonó bien.

Tras la raquítica actuación de los londinenses- una hora y sin ningún bis- , la noche continuó con Jerry Bouthier a los platos; el asalariado de Kitsuné propuso un menú a base de deep house- a veces con retales de grano gordo-muy  efectivo, con recadito a Blue Monday o a Daft Punk de por medio, que puso a la gente a bailar hasta el cierre de la sala.

Fotos a cargo de Anna Poyatos Castellano

Ruben
Ruben

Oriundo de La Línea pero barcelonés de adopción, melómano de pro, se debate entre su amor por la electrónica y el pop, asiduo a cualquier sarao música y a dejarse las yemas de los dedos en cubetas de segunda mano. Odia la palabra hipster y la gente que no calla en los conciertos.

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