Crónica

Damien Jurado

Teatro Cervantes

08/03/2014

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Damien Jurado es uno de esos artistas que ha sabido aprovechar a la perfección el paso del tiempo. El norteamericano nunca ha dudado en facturar un nuevo disco con elementos de riesgo, donde otros se hubiesen quedado anclados en melodías folk intimistas. Las experiencias vividas no solo se pueden plasmar en formato lírico, sino que las descripciones sonoras muchas veces resultan el mejor aliado para el autor. Así nos lo demuestra Damien en cada trabajo. Sentimiento y sinceridad encerrados bajo cualquier tipo de composición. En esta nueva gira española con parada en Valladolid, el bueno de Damien tenía una ardua tarea como era la de defender su último trabajo Brothers and Sisters of the Eternal Son únicamente con guitarra y voz. Aprovechando al máximo todos sus recursos, nos brindó una noche de respeto y empatía con el público, dejando también un espacio para la evasión hacia los paisajes y las situaciones que se describen en sus últimos trabajos.

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Antes de que el de Seattle se subiese al escenario, Courtney Marie Andrews rompió la oscuridad del escenario del Teatro Cervantes, ofreciéndonos un breve pero representativo conjunto de temas. Con 5 discos en su haber y mostrando en todo momento su simpatía, la joven norteamericana nos presentó unos bonitos temas marcados por su agradable y delicada voz junto con su buena técnica a la guitarra. Temas pop con una buena capa de reluciente folk. Courtney podría haber apostado por presentarnos sus temas de forma anodina, cumpliendo con el papel de telonera, sin embargo no renunció a la capacidad de que cada una de sus canciones sonase llena de luz y muy sentimental. De este modo, su propuesta no pasó desapercibida, quedándonos con muy buen sabor de boca.

Pocos minutos después, el gran protagonista de la noche subió al escenario. Con unos cuantos pedales y su guitarra, Damien Jurado dio inicio a una noche llena de parajes ásperos donde suceden historias dignas de ser transmitidas. El sentimiento de realismo y honestidad que aparece en todos sus trabajos se trasladó al directo, logrando un efecto aún más estremecedor. Las canciones de su último trabajo repletas de atmósferas inquietantes quedaron en una estructura más sólida que nos mostró todo el coraje con el que han sido compuestas. De este modo quedamos fascinados por el modo en el que Damien sustituía el electrizante fragmento de sintetizadores de ‘Silver Timothy’ o los aires místicos de ‘Magic Number’ por hachazos a su guitarra.

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La velada estuvo cargada de momentos de furia e intensidad que parecían desvanecer la oscuridad que nos cubría a todos excepto a nuestro protagonista. Damien Jurado nos mostraba su voz más profunda y crispada en la enorme ‘Jericho Road’, mientras que era capaz de cambiar hacia tonalidades relajadas y grises en ‘Sheets’. El inmenso control sobre su voz nos dejaba perplejos, mientras que nuestra mente buscaba esos recuerdos que tanta felicidad nos causaron pero que ahora nos ofrecen una nostalgia terrible. Recuerdos que alcanzaban su mayor vivacidad con los primeros acordes de ‘Museum of Flight’ para saber a continuación con ‘Working Titles’ que no eran más imágenes del pasado.

Una vez finalizado el concierto, poniendo cada cosa de nuestra mente en su sitio, nos dimos cuenta de que simplemente habíamos pasado un día más en la ciudad en la que llevamos atrapado un largo tiempo. Sin embargo, gracias a la visita de Damien Jurado pudimos alterar durante más de una hora nuestra percepción espacio-temporal para poder disfrutar de sus canciones en lo más parecido que nos podemos imaginar a la eternidad.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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