Crónica

Black Lips

Mon Live

12/05/2018

Por -

Un concierto de los Black Lips siempre implica grandes dosis de liberación de adrenalina, comprobando como los años pasan pero ellos sin hacer mella en su capacidad para generar euforia en todo momento. Aunque en esta ocasión su nueva visita a Madrid estaba enmarcada dentro de la presentación de su más reciente trabajo Satan’s graffiti or God’s art?, publicado el año pasado, lo cierto es que de esta referencia solo cayeron dos temas como fueron ‘Crystal Night’ y ‘Can’t Hold On’, convirtiendo su directo en un auténtico repaso por una discografía sólida y repleta de rincones más que especiales. Su nueva formación donde ahora figura Oakley Munson a la batería y la polifacética Zumi Rosow al saxofón, junto con un Jeff Clarke que últimamente les está acompañando en las giras en sustitución de Jack Hines, es capaz de ofrecer una apariencia por momentos más sobria, pero que también sabe cómo exprimir al máximo las características tan llevadas al límite que requieren algunos de sus temas. Quizás esta nueva formación es capaz de sacar mejor adelante aquellos momentos más sureños y áridos como los llegados con una nueva canción que provisionalmente lleva el título de ‘Satan’, contando con las voces de Jared y Zumi en su interpretación.

Lo bueno de superar con creces la década encima de los escenarios y ofrecer siempre un tipo de espectáculo muy perfilado, es que el núcleo del público ya sabe muy bien lo que se va a encontrar. Debido a ello la disposición de los asistentes fue la mejor de las posibles, teniendo claro que era una noche de celebración, de corear esas canciones que en muchas ocasiones conducen a la perdición pero con un pacto de disfrute máximo por medio. Así es como desde los temas iniciales como ‘Modern Art’ o ‘Family Tree’ no faltaron los pogos donde casi siempre entras y sales con una sonrisa. Ajustando poco a poco el sonido hasta que a la tercera canción se correspondió a lo que se espera de un concierto de garage, el hecho de disfrutar de los de Atlanta en una sala de dimensiones no excesivas es siempre otro buen aliciente, ya que toda la energía mostrada encima del escenario trascendía directamente al público. Como detalle bonito, también merece la pena destacar el momento en el que Zumi identificó a un asistente de lo más joven y animado, algo que por fortuna ahora ya es posible en las salas madrileñas, no dudando en bajar del escenario y regalarle un beso. Uno de esos momentos en los que te ves reflejado unos cuantos años hacia atrás a la par de sentir entusiasmo por las futuras generaciones.

Más detalles que merece la pena destacar llegaron con la interpretación de ‘Cold Hands’ uno de los temas más olvidados en estos últimos años por la banda pero que supone seguramente el ejemplo más claro del lado más oscuro de sus composiciones. Cayendo hacia la mitad del setlist, supuso un auténtico puñal, interpretándola de esa forma donde la desgana de lo instrumental contrasta con esa pasión tan marchita a la que conduce su contenido y voces de perro del grupo. En esa tónica tampoco faltó otro clásico a estas alturas como es el ‘Hippie, Hippie, Hoorah’ de Jacques Dutronc, pasando por todas las etapas reposadas de la canción sin olvidarse de su cierto cabalgar funesto. Momentos que parecen propicios para lo más cercano al relax que nos podemos encontrar en uno de sus conciertos pero que al final no resultan ser así. Adentrándonos en la recta final y siguiendo dentro de esa espiral de confortable decadencia en la que nos sumergen sus temas, no faltó una celebrada ‘Can’t Hold On’ que ejemplifica lo bien que se les sigue dando aquello de facturar temas con el cuchillo entre los dientes, desembocando en un final provisional con un ‘Bow Down and Die’ que es una de esas canciones propicias para abrazarse a cualquier desconocido y corearla a muerte hasta su final. A pesar de ello todavía quedaban unos bises donde el dinamismo de ‘Drive-By Buddy’ no podía faltar, dejando claro como también son una de esas bandas que pueden ponerse el sombrero vaquero y hacerlo también a las mil maravillas.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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