Crónica

Arcade Fire

Razzmatazz

Concierto Arcade Fire

05/07/2016

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El concierto de Arcade Fire en Barcelona fue planteado con tan poco tiempo de antelación que provocó que los nervios previos al evento se repartieran en pocos días. Desde el anuncio, cuando nos dijeron que los de Win Butler pasarían por la ciudad condal para dar un íntimo concierto en la sala Razzmatazz, supimos que teníamos que estar allí pasara lo que pasara. Lo que inicialmente fue vendido como un precalentamiento para su concierto en el BBK Live 2016 esta misma noche en Bilbao, acabó convirtiéndose en un espectáculo que seguramente ninguno de sus asistentes podrá olvidar nunca. Empezaré por resumir lo primero que dije cuando todo finalizó para que veáis qué camino tomará esta crónica: acabo de vivir dos horas de extrema felicidad.

La tarde comenzaba en el exterior de la sala Razzmatazz, azotada por un Sol abrasador, siendo testigo de como los fans de la banda, a sabiendas de que esto sería un concierto irrepetible, hacían cola bajo paraguas para evitar una tremenda insolación y así poder estar en primera fila y poder tocar si se dejaban a los de Montreal. A las 19h como se había prometido, se habrían por fin las puertas. Con bastante tranquilidad y harmonía, la sala se fue inundando poco a poco hasta quedar llena.

Con los nervios a flor de piel y tras haber escuchado a Little Scream, que venían apadrinados por Richard Reed Parry (quien se unió a ellos en uno de los temas), todos esperábamos ansiosos la llegada de Arcade Fire para saber a qué nos enfrentábamos. Y hoy ya no queda ninguna duda de que lo que venía a continuación fue espectacular.

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Empezaron fuerte con ‘Ready To Start’, canción que sirvió para que el público calentara motores y se abriera el primer bloque, el de The Suburbs. Porque el concierto podemos dividirlo así, por bloques. El primero estaría formado por la ya mencionada ‘Ready to Start’, ‘The Suburbs’ seguida por ‘The Suburbs Continued’ donde a estas alturas es imposible no emocionarse cuando Butler cambia ligeramente su letra para dedicársela a su hijo “Why I want a daughter while I’m still Young[…] But if it’s too much to ask, if it’s too much to ask,  then send me a perfect son”.  Igual de imposible es no sentirse hipnotizado por el baile de Régine con sus cintas con flecos en ‘The Sprawl II (mountains beyond mountains)’.

Pasando al segundo apartado, nos adentramos en el mundo de su último trabajo Reflektor, comenzándolo como no podía ser de otra manera con el tema que recibe el mismo nombre. La comunión con y entre el público se hizo claramente palpable a partir de este momento. Win avanzando siempre que tenía ocasión hasta la plataforma donde los de primera fila podían incluso tocarlo, y todos los asistentes levantando manos y coreando todos sus temas emocionados. ‘Afterlife’, ‘We Exist’ e incluso ‘Normal Person’ acabaron convirtiéndose en una fiesta donde músicos y fans lo dieron todo. Cada pieza parecía un himno, y más cuando Butler nos invitaba a todos a cantar con él: “But you say, “Oh, when love is gone, where does it go?” And you say, “Oh, when love is gone, where does it go?

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 Cabe mencionar la versatilidad de la banda que no paró de ir de un lado para otro, intercambiando instrumentos y posiciones, entre cuerdas, percusión, viento y voz, ayudados siempre de la mano del fabuloso Owen Pallett, que como viene siendo ya costumbre parece un miembro más de Arcade Fire. Magníficos en cuanto a ejecución, su precisión y pasión son algo que los hace inigualables, porque seamos sinceros, coordinar así de bien a 10 músicos no debe ser nada fácil.

También se podría hablar del sonido, aunque desde mi posición, primera fila hacia la izquierda, no tengo ninguna queja que aportar, quizás Little Scream sonaron peor y más flojos, pero en cuanto los canadienses aparecieron encima del escenario diría que los problemas desaparecieron del todo.

Continuando con los bloques llegó uno muy esperado, el de Neon Bible. Colocándose en el centro empiezan a sonar las primeras notas de ‘Keep the Car Running’  y siguen con ‘Intevention’, una especie de himno que todos cantamos con gran seriedad y solemnidad, tal y como la canción se merece. Después, unos segundos de silencio inundan la sala cuando Tim KIngsbury, Will y Win Butler se posicionan en fila y las luces se apagan. ¿Qué tocarán? ¿Qué tocarán? Se preguntan algunos, parece que ‘Neon Bible’, pero no, sorprenden con ‘My Body Is a Cage’ cantada casi a capella para alegría de todos los allí presentes. Siguen rompiendo un poco la estructura con ‘We Use to Wait’ donde una de las anécdotas de la noche se lleva a cabo, Win Butler coge el móvil de uno de los chicos de primera fila con el cual lo estaba filmando y lo lanza al público. Si lo acabó recuperando o no, eso ya no lo sé.

Entre tanto hit aparece ‘No Cars Go’, canción que tantas veces habíamos bailado años atrás en las sesiones nocturnas de esa misma sala. Es emocionante poderla ver allí y en directo, compartiendo ese momento con los canadienses y conectando una vez más con todos los fans que han convertido esta canción en todo un himno. Con el principio de la dulce ‘Haïti’ donde Régine se entrega como siempre, sabemos que el concierto está llegando a su fin, no les quedan más discos por recorrer, solo grandes temas por interpretar. Funeral es el encargado de emocionar y motivar esta última parte de la noche, con la preciosa ‘Neighborhood #1 (Tunnels)’ siguiendo con la potente ‘Neighborhood #3 (Power Out)’ sabiendo que cualquiera de las Neighborhood son siempre un total acierto. Momento único e irrepetible el que vivimos con ‘Rebellion (Lies)’ tema que vemos crecer en directo y que nos invita a enloquecer, gracias en parte a la inmensa energía de Will Butler, que en un arrebato coge el tambor y salta del escenario para dirigirse hacia los balcones laterales de la sala. En un primer intento trata de sacarle la deportiva a un chico, y como no puede y no quiere darse por vencido lo acaba consiguiendo sacándole a una chica el zapato para aporrear así el tambor y regalarnos otra de las anécdotas de la noche. Para terminar antes del bis, regresa la fiesta al escenario con los cabezudos como invitados de honor que aparecen para bailar y festejar al ritmo de de ‘Here Comes the Night Time’. Todos nos unimos al festival y más cuando confeti empieza a caer sobre nuestras cabezas. Ellos desaparecen del escenario y yo no puedo dejar de aplaudir y sonreír. Regresan, claro estaba, para despedirse con ‘Wake Up’, otro de los temas imprescindibles de la banda, perfecto para terminar una velada que de principio a fin fue épica.

Elisabeth
Elisabeth

Licenciada en Humanidades y amante de todo lo que rodee el mundo audiovisual, en mi mochila siempre encontrarás una cámara, mi móvil, unos auriculares, una agenda y un boli. Lo que más me gusta es disfrutar de la música en directo y guardar las entradas de recuerdo. ¡Ah! Y los velociraptores.

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