Crónica

American Football · Rrucculla

Copérnico

13/06/2017

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En otoño del año pasado, la reunión de American Football se materializó en un esperado disco de estudio que trataba de continuar el legado que crearon en 1999 con su, hasta hace muy poco, único álbum. El segundo LP del grupo, también homónimo, fue recibido fríamente entre crítica y fans, probablemente porque la excesiva honestidad de estos máximos exponentes del Midwest Emo se hace más digerible cuando tienes 20 años que cuando tienes 40. Pese a todo, este último disco tiene sus momentos disfrutables y ha servido como excusa para que el grupo de Mike Kinsella se embarque en una gira mundial que les ha llevado a visitar Madrid.

El concierto lo abrió Rrucculla, un interesante proyecto proveniente de Bilbao que en directo mezcla ritmos sintéticos con batería en vivo. Izaskun, la única integrante de Rrucculla, impregnaba una sala lamentablemente vacía con los ritmos que salían de su ordenador para acompañarlos de vez en cuando con unas impresionantes exhibiciones a la batería. Lo cierto es que su concierto no recibió la aceptación que probablemente merecía porque era una propuesta radicalmente distinta a la de American Football, pero más de uno salimos de allí con ganas de descubrir más sobre una artista que está empezando a llamar la atención de los grandes medios.

Tras una corta espera, aparecían American Football en escena para abrir con ‘Where Are We Now?’, el primer tema de su nuevo disco y seguramente el más inmediato que han hecho desde su regreso. También es el que encapsula todo lo que ha cambiado en los 17 años desde que se estrenó su debut: ahora la voz de Kinsella está mucho más al frente de la banda, lo cual favoreció que melodías como la del estribillo de ‘Where Are We Now?’ o la de ‘I’ve Been So Lost For So Long’ fuesen casi tan celebradas como los clásicos de su primer LP.

En general, American Football defendieron bien todo su catálogo. El setlist estaba compuesto de manera que ninguno de sus dos discos recibiese un tratamiento especial, ayudando así a la aceptación de sus nuevos temas. La mayoría del público se mostró muy metido (no habría que dedicarles mucho tiempo pero toca mencionar a los típicos treinta y cuarentañeros que van a conciertos sólo para hablar con sus también talluditos amigos y aplaudir en un par de canciones) durante todo el concierto, pero se puede decir que hay canciones que generaron una reacción diferente a las demás. Fue el caso de clásicos como ‘Honestly?’ y ‘I’ll See You When We’re Both Not So Emotional’, que fueron celebradas desde las primeras notas. Al final, todo el mundo puede sacar quince minutos diarios para ser un intensito.

Como era de esperar, el grupo respondió a la perfección y no acusó especialmente el paso del tiempo. Al fin y al cabo, siguen siendo relativamente jóvenes (acaban de cumplir los 40) para un grupo cuyo cénit fue hace 17 años. El batería y trompetista Steve Lamos merece una mención especial, puesto que sus intrincados ritmos son prácticamente medio grupo. A pesar de un par de problemas con las afinaciones de las guitarras (entendible para cualquiera que haya intentado tocar algo de American Football), el concierto transcurrió sin problema. Y como viene siendo costumbre en sus actuaciones, se dejaron su canción más reconocible para el final. ‘Never Meant’ cerró el concierto de manera celebratoria, sacando lo mejor de las guitarras de Kinsella y Holmes y haciendo que aflorase el adolescente que llevamos dentro. Si el objetivo de la música de American Football es que miremos todos hacia atrás, se pueden dar por satisfechos con su actuación del martes.

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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