Conociendo a

Roadkill Ghost Choir

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Bajo tal apariencia, más bien paliducha, lánguida e introvertida, se esconden los responsables de In Tongues. Roadkill Ghost Choir, naturales del centro de Florida, no son ni del sur ni del norte. Su obra, como ellos, se baña en esas aguas intermedias en cuanto a influencias: tiene un punto sureño pero no se pasa de gruñón; tiene un punto folk pero no está desdentado y tiene un punto de grupo joven con buen gusto que asegura frescura en las manos adecuadas. Y parece que ellos las tienen.

Ellos son Andrew Shepard (guitarra y voz), Zach Shepard (bajo), Maxx Shepard (batería y voz), Stephen Garza (guitarra y voz) y Kiffy Myers (guitarra de acero con pedal y banjo) y presentan un disco debut que deja atrás el ruralismo sutil de su anterior EP Quiet Light (precioso en la agridulce ‘Beggars Guild) a cambio de un sonido más consolidado y cohesionado. Temas del mecionado Quiet Light EP como ‘Drifter’ ya sonaban a esa calidad de producción, por lo que creo que In Tongues no es obra de ninguna varita mágica.

Canciones como ‘Slow knife’ o ‘Down and Out’ o la estribillera ‘No enemy’ ya demuestran ese matiz no sé si más popero pero desde luego más amaestrado u orientado sin perder la garra que esgriman en ‘Lazarus, you’ve been dreaming’, que desde la distancia parece beber un poquito de Tame Impala cambiando flower power por apatía o hasta enfado.

Al fin y al cabo se labraron la fama local primero y luego llevaron su EP al late show de David Letterman, a Austin City Limits, Governor’s Ball y hasta de gira como soporte a Band Of Horses. Con este nuevo trabajo esperan asegurar los cimientos de un renombre a nivel norteamericano, como hicieron antes otras figuras folk como Fleet Foxes o los británicos Mumford & Sons. Sin embargo, los de Texas no tienen la carga lírica de los Foxes ni el vaudeville de los Mumford & Sons.

Por otro lado presentan temas más afianzadores del lado más dream y atmosférico: la voz de Shepard parece tallada para él y, por suerte, los demás instrumentalistas parecen compartir un buen amor por el detalle y lo fino. Sonidos más gentiles como ‘Womb’ o más introspectivos como ‘I can see everything’ y ‘See you soon’ demuestran el lado más pausado y contemplativo de sus composiciones.

Cabe destacar aparte del resto de canciones ‘Dead Friend’, un tema de 8 minutos y pico que bien podría ser el mejor tema de In Tongues: un recorrido largo con diferentes pasajes, algunos cañeros, otros más de arpegio y lamento, pero todos conectados con el buen gusto que comentaba al principio. Y para mí es el reflejo del disco.

In Tongues ya no sirve a Roadkill Ghost Choir como una carta de presentación exótica y refinada (Quiet Light EP lo era y bien), sino como tamiz que separará a los devotos de los banjos y a los coleccionistas de pop folk de los que, como yo, vieron su curiosidad picada por estos chicos de apariencia totalmente normal (leñadora melenuda normal) pero con gusto por un folk profundo, reflexivo, sin clichés y dado a los detalles.

Algo me dice que el disco no es una obra maestra, pero ese algo también me dice que es un buen paso hacia adelante.

Toni Delgado

Redactor creativo y rock aficionado. Barcelona. ""No siempre se es capaz de escribir un acorde lo suficientemente feo para transmitir lo que quieres; a veces necesitas una jirafa rellena de nata." Frank Zappa.

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