Conociendo a

Varsity

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Varsity es una formación de Chicago surgida en el 2013 cuando cuatro amigos decidieron dar rienda suelta a su faceta creativa. Todo empezó en el momento en el que su vocalista Stephanie dio una fiesta en su casa en Oak Park, surgiendo una conversación con Spencer, Pat y Dylan sobre formar un grupo. Así que dicho y hecho. En diciembre del 2013 el grupo ya contaba con su primeros dos temas titulados ‘Turns Out’ y  ‘Downtown’, encontrándonos ante dos piezas bien diferenciadas marcadas por un formato de garage pop de melodías redondas y guitarras que en ciertos momentos apuntaba a una cara bastante fuzz. Mientras que el primero estaba interpretado por Stephanie, el segundo era interpretado por Dylan, encontrando de esta forma una bonita ambivalencia que se seguirá desarrollando más adelante.

Desenvolviéndose principalmente dentro de la escena de Chicago, donde bandas como Ratboys y Retirement Party marcaban el camino a seguir, su primer EP no se hizo esperar, llegando Thanks For Nothing en 2014. Con Paul Stolz como incorporación al bajo y volviendo a publicar a través de Jurassic Pop, lograron sacarle una cara aún más popera a sus composiciones. Llamando la atención el punto imaginativo en el que las guitarras trataban de alejarse de la melodía principal, al mismo tiempo de intentar incluir ciertas dosis de energía frente a las adversidades mostradas en las letras, Varsity poco a poco fueron diferenciando su sonido sin dejar de lado la parte más contundente y revitalizante de su música.

Adentrándonos en el 2015, el grupo prepara el que será su LP debut de título homónimo, estableciendo unas nuevas coordenadas musicales relacionadas con limpiar la parte más áspera de su sonido. El hecho de vivir todos ellos bastante cerca propicia de buena forma que puedan alternar sus trabajos junto con la banda, quedando a ensayar y grabando la Public House Sound de Chicago.  A lo largo de este disco se puede sentir como el grupo ya no apuesta tanto por la impronta sonora más noventera, sino que otorga al mismo tiempo un nuevo encaje a todo lo que implican los teclados a la hora de desarrollar nuevas estructuras en los temas. Así es como incluso se atreven con composiciones de ritmos más surf como es el caso de ‘Amanda’.

Con un primer LP ya publicado, la banda comenzó a girar mucho más en 2016, teniendo que cuadrar al máximo sus calendarios. Abrieron para  formaciones como Fortune o Hoops, llegaron a tocar en festivales como el Pitchfork de la propia Chicago y ampliaron la gira incluso hasta Toronto. En un año donde el tiempo de cara a lo compositivo escaseaba más, Jake entró en la banda sustituyendo a Spencer en la batería, a la par de optar por ir liberando poco a poco nuevos singles como ‘Eye To Eye’, ‘Kelly’ o ‘Smash’. Lo cierto es que esta canciones se movían en unos territorios bastante similares a los de su LP debut, intentando sonar más cristalinos aún si cabe. Al final del año decidieron recopilarlos todos ellos en un cassette autoeditado.

Encontrándose en pleno ascenso y con la dinámica de no parar de componer, 2017 fue un año en el que dejaron reposar los próximos pasos en el futuro de la banda, encontrándose sin sello y aprovechando la ocasión para dejar claras sus intenciones con su nuevo sencillo ‘Seattle Down’. En él se podía comprobar todo lo que había cambiado la banda desde sus orígenes, logrando melodías de lo más radiantes, más centradas que nunca en un cierto espíritu de power pop totalmente ligero y apacible. Con un bagaje ya tan destacado, los sellos no dudaron en llamar a la puerta, empezando a formar parte de la familia de Babe City Records.

Bajo el sello de Washington D.C. publicarían su segundo LP Parallel Person en 2018, comprobando como las inquietudes del grupo en esta ocasión giraban incluso hacia ciertos momentos de mayor reposo psicodélico, reflejando al mismo tiempo un enfoque vocal mucho más delicado por parte de Stef. En este disco también dieron un paso hacia adelante a la hora de adentrarse en una lírica más vulnerable, con momentos como los del single ‘Must Be Nice’ donde reflejan un nuevo lado del sentimiento amoroso como algo completamente desesperado. También llama la atención la forma de encarar los coros de los temas, aportando ciertas influencias relacionadas con el doo-wop.

Volviendo a la carretera, en el verano de 2018 se recorrieron ciudades como Milwaukee, Fargo, Winnipeg o Minneapolis, compartiendo cartel con formaciones como Japanese Breakfast o TOPS. Tomándose el 2019 como un nuevo período compositivo, aprovecharon para juntar unos cuantos singles en The Basement Takes (2015-2016), pudiendo ofrecernos una muestra más amplia de su etapa anterior a su segundo LP, tratando en cierta medida cerrar el círculo. Poco después el grupo firmó por Run for Cover con vistas a la publicación de su tercer LP, disco que ha visto la luz en mayo de este mismo año.

En este reciente Fine Forever podemos afirmar que la banda ha encontrado una nueva paleta de colores de lo más exuberante, haciendo que los teclados pasen a sonar de una forma muy más brillante. Contando con Ben Lumsdaine a los mandos de la producción, han encontrado muy bien la forma de balancear el peso de sus guitarras y la importancia que tiene para ellos el lograr melodías muy directas y con un cierto aire risueño. A través de temas como ‘Shaking Hands’ nos demuestran como pueden divagar en todo momento a través de estrofas totalmente tarareables, a la par de afrontar sus canciones en un formato más cercano a lo narrativo. Una muestra más de como son un grupo que sabe muy bien adentrarse en nuevas etapas, acertando de en todas ellas de lleno.

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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